Día 126

Jesús siempre libera

Sabiduría Salmos 56:1-13
Nuevo Testamento Juan 4:27-42
Antiguo Testamento Jueces 2:6-3:31

Introducción

Pippa y yo conocimos a Ah Yin cuando visitamos la obra de Jackie Pullinger en Hong Kong. Se había convertido en adicto a las drogas cuando era adolescente. Su padre fue un drogadicto; se crió en la famosa ciudad amurallada donde se unió a una pandilla a la edad de once años. Comían, robaban, peleaban y consumían heroína juntos; a la edad de catorce años, fue atrapado en un robo y detenido por primera vez.

A lo largo de los años intentó de todo para salirse de las drogas y nada le funcionó.Entonces conoció a Jackie y, a través del poder de Jesús, salió de las drogas sin ningún dolor. Desde entonces se ha convertido en uno de los líderes de la obra de Jackie en Hong Kong y ha entrenado a muchas personas para orar por los enfermos y trabajar con los pobres. Él es un ejemplo de los millones de personas que Jesús ha librado de la adicción haciéndolos libres. Ah Yin ha pasado el resto de su vida dando testimonio de su Salvador.

Sabiduría

Salmos 56:1-13

Al director musical. Sígase la tonada de «La tórtola en los robles lejanos». Mictam de David, cuando los filisteos lo apresaron en Gat.

1 Ten compasión de mí, oh Dios,
 pues hay gente que me persigue.
 Todo el día me atacan mis opresores,
2 todo el día me persiguen mis adversarios;
 son muchos los arrogantes que me atacan.

3 Cuando siento miedo, pongo en ti mi confianza.
 4 Confío en Dios y alabo su palabra;
confío en Dios y no siento miedo.
 ¿Qué puede hacerme un simple mortal?

5 Todo el día tuercen mis palabras;
 siempre están pensando hacerme mal.
6 Conspiran, se mantienen al acecho;
 ansiosos por quitarme la vida,
 vigilan todo lo que hago.
7 ¡En tu enojo, Dios mío, humilla a esos pueblos!
 ¡De ningún modo los dejes escapar!

8 Toma en cuenta mis lamentos;
 registra mi llanto en tu libro.
 ¿Acaso no lo tienes anotado?
9 Cuando yo te pida ayuda,
 huirán mis enemigos.
 Una cosa sé: ¡Dios está de mi parte!

10 Confío en Dios y alabo su palabra;
 confío en el Señor y alabo su palabra;
11 confío en Dios y no siento miedo.
 ¿Qué puede hacerme un simple mortal?

12 He hecho votos delante de ti, oh Dios,
 y te presentaré mis ofrendas de gratitud.
13 Tú, oh Dios, me has librado de tropiezos,
 me has librado de la muerte,
para que siempre, en tu presencia,
 camine en la luz de la vida.

Comentario

Confía en Dios para liberarte

Me he dado cuenta de que a veces el miedo puede ser abrumador. David temió por su vida (v.6). Él descubrió que la respuesta al miedo es confiar en Dios (vv.6,11).

David había sido capturado por los filisteos en Gat. Tuvo que ser una experiencia terrible pues fue «golpeado», «pisoteado todos los días» y atacado (v.1, MSG). Sin embargo, confió en Dios en medio de todo: «Cuando siento miedo, pongo en ti mi confianza. Confío en Dios y alabo su palabra; confío en Dios y no siento miedo» (vv.3-4).

Hay momentos en la vida en los que estamos bajo ataque. Puede ser ataque espiritual o que somos atacados por otras personas, ya sea por los vecinos o por personas más lejanas o en el trabajo.

Cualquiera que sea la causa del temor, pon tu confianza en Dios como lo hizo David: «En Dios he confiado. No temeré» (v.11a, RVA-2015).

Este salmo termina en una nota de triunfo y liberación («Tú, oh Dios, me has librado» v.13). En palabras de The Message, David le agradece a Dios por liberarlo: «Dios, hiciste todo lo que prometiste, y te lo agradezco de todo corazón. Me sacaste del borde de la muerte, no dejaste que mis pies resbalaran. Ahora ando delante de Dios en los campos iluminados por el sol de la vida» (v.13, MSG).

Oración

Señor, gracias por las muchas veces en mi vida en que he tenido miedo y te he pedido ayuda y tú me has librado. Hoy te pido ayuda y confío en que me liberarás.

Nuevo Testamento

Juan 4:27-42

Los discípulos vuelven a reunirse con Jesús

27 En esto llegaron sus discípulos y se sorprendieron de verlo hablando con una mujer, aunque ninguno le preguntó: «¿Qué pretendes?» o «¿De qué hablas con ella?»

28 La mujer dejó su cántaro, volvió al pueblo y le decía a la gente:

29 —Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será éste el Cristo?

30 Salieron del pueblo y fueron a ver a Jesús. 31 Mientras tanto, sus discípulos le insistían:

—Rabí, come algo.

32 —Yo tengo un alimento que ustedes no conocen —replicó él.

33 «¿Le habrán traído algo de comer?», comentaban entre sí los discípulos.

34 —Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y terminar su obra —les dijo Jesús—. 35 ¿No dicen ustedes: “Todavía faltan cuatro meses para la cosecha”? Yo les digo: ¡Abran los ojos y miren los campos sembrados! Ya la cosecha está madura; 36 ya el segador recibe su salario y recoge el fruto para vida eterna. Ahora tanto el sembrador como el segador se alegran juntos. 37 Porque como dice el refrán: “Uno es el que siembra y otro el que cosecha.” 38 Yo los he enviado a ustedes a cosechar lo que no les costó ningún trabajo. Otros se han fatigado trabajando, y ustedes han cosechado el fruto de ese trabajo.

Muchos samaritanos creen en Jesús

39 Muchos de los samaritanos que vivían en aquel pueblo creyeron en él por el testimonio que daba la mujer: «Me dijo todo lo que he hecho.» 40 Así que cuando los samaritanos fueron a su encuentro le insistieron en que se quedara con ellos. Jesús permaneció allí dos días, 41 y muchos más llegaron a creer por lo que él mismo decía.

42 —Ya no creemos sólo por lo que tú dijiste —le decían a la mujer—; ahora lo hemos oído nosotros mismos, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo.

Comentario

Testifica sobre el Salvador

Todo cristiano tiene un testimonio. La manera más poderosa de transmitir el mensaje de Jesús es contarle a la gente tu propia historia. Si los demás están interesados ​​entonces puedes decir, como la mujer de este caso, «ven, mira...» (v.29a).

La población de toda una ciudad llega a la conclusión que Jesús es «realmente el Salvador del mundo» (v.42). La mujer samaritana se había transformado por su encuentro con Jesús. Ella comenzó inmediatamente a dar testimonio de su Salvador. Volvió a su aldea y le dijo a la gente: «Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todas las cosas que he hecho, que me conoce por dentro y por fuera. ¿Creen que podría ser el Mesías?» (v.29, MSG).

Realmente el testimonio tiene un gran poder. Esta mujer no tenía ninguna formación teológica ni siquiera entendía la doctrina cristiana. Ni siquiera estaba totalmente convencida acerca de Jesús; pues no afirma con gran convicción que «Jesús es el Cristo». Más bien, ha llegado al punto de decir: «¿No será este el Cristo?» (v.29b). Sin embargo, Dios la usó poderosamente en la evangelización.

En este sentido, ella es como muchos de los testimonios que escuchamos en Alpha. Las personas ni siquiera están seguras de lo que han descubierto, pero hablan de forma poderosa al final de Alpha cuando dan sus testimonios y con frecuencia traen a sus amigos al siguiente curso.

Todo lo que saben es que Jesús se les ha revelado de alguna forma. Han experimentado algún tipo de «liberación» de su vida vacía para descubrir un nuevo pozo de agua que fluye hasta la vida eterna y dicen a sus amigos: «Vengan a ver...» (v.29a).

«Muchos de los samaritanos que vivían en aquel pueblo creyeron en él por el testimonio que daba la mujer» (v.39). Jesús había cambiado su vida. Las aguas de la vida brotaban de ella como Jesús lo había prometido. La gente quedó asombrada y atónita por la transformación de la mujer. Ellos vinieron y vieron, «y muchos más creyeron al oír lo que \[Jesús\] mismo decía» (v.41, DHH).

«Ya no creemos solo por lo que tú dijiste —le decían a la mujer—; ahora lo hemos oído nosotros mismos, y sabemos que verdaderamente este es el Salvador del mundo» (v.42). La enseñanza de Jesús y el testimonio sobre Jesús apuntan de manera poderosa a su identidad como Salvador del mundo.

Jesús dijo: «Mi alimento \[...\] es hacer la voluntad del que me envió» (v.34). A través de su ministerio, Jesús muestra con el ejemplo que el hambre espiritual que genera una vida vacía y sin propósito, solo puede ser satisfecha haciendo la voluntad de Dios. Nada es más satisfactorio que hacer la voluntad de Dios: estar donde Él quiere que estés y hacer lo que Él quiere que hagas.

Jesús señala, «pero yo les digo: despierten y miren a su alrededor, los campos ya están listos para la cosecha» (v.35, NTV). Esto fue cumplido con la venida de Jesús. Los discípulos pueden ver que el tiempo es propicio porque gente de todas partes necesita conocer este mensaje acerca de Jesús.

Jesús continuó: «Yo los envié a ustedes a cosechar lo que no les costó ningún trabajo; otros fueron los que trabajaron, y ustedes son los que se han beneficiado del trabajo de ellos» (v.38, DHH). Esto que por supuesto se aplicaba originalmente a la venida de Jesús, se cumple sin embargo de nuevo en un nivel diferente de muchas formas.

Por ejemplo, siento que como iglesia local estamos cosechando ahora —y también con Alpha— lo que otros trabajaron antes. Durante muchos años, la gente ha orado por un derramamiento del Espíritu Santo en nuestra iglesia HTB. Muchos trabajaron duro en el desarrollo de Alpha y ahora estamos cosechando lo que otros habían sembrado; debemos sembrar para que otros puedan cosechar.

Oración

Señor, te ruego que utilices mi testimonio para que muchos otros crean en Ti.

Antiguo Testamento

Jueces 2:6-3:31

Desobediencia y derrota

6 Cuando Josué despidió al pueblo, los israelitas se fueron a tomar posesión de la tierra, cada uno a su propio territorio. 7 El pueblo sirvió al Señor mientras vivieron Josué y los ancianos que le sobrevivieron, los cuales habían visto todas las grandes obras que el Señor había hecho por Israel.

8 Josué hijo de Nun, siervo del Señor, murió a la edad de ciento diez años, 9 y lo sepultaron en Timnat Jeres, tierra de su heredad, en la región montañosa de Efraín, al norte del monte de Gaas. 10 También murió toda aquella generación, y surgió otra que no conocía al Señor ni sabía lo que él había hecho por Israel. 11 Esos israelitas hicieron lo que ofende al Señor y adoraron a los ídolos de Baal. 12 Abandonaron al Señor, Dios de sus padres, que los había sacado de Egipto, y siguieron a otros dioses —dioses de los pueblos que los rodeaban—, y los adoraron, provocando así la ira del Señor. 13 Abandonaron al Señor, y adoraron a Baal y a las imágenes de Astarté. 14 Entonces el Señor se enfureció contra los israelitas y los entregó en manos de invasores que los saquearon. Los vendió a sus enemigos que tenían a su alrededor, a los que ya no pudieron hacerles frente. 15 Cada vez que los israelitas salían a combatir, la mano del Señor estaba en contra de ellos para su mal, tal como el Señor se lo había dicho y jurado. Así llegaron a verse muy angustiados.

16 Entonces el Señor hizo surgir caudillos que los libraron del poder de esos invasores. 17 Pero tampoco escucharon a esos caudillos, sino que se prostituyeron al entregarse a otros dioses y adorarlos. Muy pronto se apartaron del camino que habían seguido sus antepasados, el camino de la obediencia a los mandamientos del Señor. 18 Cada vez que el Señor levantaba entre ellos un caudillo, estaba con él. Mientras ese caudillo vivía, los libraba del poder de sus enemigos, porque el Señor se compadecía de ellos al oírlos gemir por causa de quienes los oprimían y afligían. 19 Pero cuando el caudillo moría, ellos volvían a corromperse aún más que sus antepasados, pues se iban tras otros dioses, a los que servían y adoraban. De este modo se negaban a abandonar sus malvadas costumbres y su obstinada conducta.

20 Por eso el Señor se enfureció contra Israel y dijo: «Puesto que esta nación ha violado el pacto que yo establecí con sus antepasados y no me ha obedecido, 21 tampoco yo echaré de su presencia a ninguna de las naciones que Josué dejó al morir. 22 Las usaré para poner a prueba a Israel y ver si guarda mi camino y anda por él, como lo hicieron sus antepasados.» 23 Por eso el Señor dejó en paz a esas naciones; no las echó en seguida ni las entregó en manos de Josué.

3Las siguientes naciones son las que el Señor dejó a salvo para poner a prueba a todos los israelitas que no habían participado en ninguna de las guerras de Canaán. 2 Lo hizo solamente para que los descendientes de los israelitas, que no habían tenido experiencia en el campo de batalla, aprendieran a combatir. 3 Quedaron los cinco príncipes de los filisteos, todos los cananeos, y los sidonios y heveos que vivían en los montes del Líbano, desde el monte de Baal Hermón hasta Lebó Jamat. 4 Allí los dejó el Señor para poner a prueba a los israelitas, a ver si obedecían sus mandamientos, que él había dado a sus antepasados por medio de Moisés.

5 Los israelitas vivían entre cananeos, hititas, amorreos, ferezeos, heveos y jebuseos. 6 Se casaron con las hijas de esos pueblos, y a sus propias hijas las casaron con ellos y adoraron a sus dioses.

Otoniel

7 Los israelitas hicieron lo que ofende al Señor; se olvidaron del Señor su Dios, y adoraron a las imágenes de Baal y de Aserá. 8 El Señor se enfureció contra Israel a tal grado que los vendió a Cusán Risatayin, rey de Aram Najarayin, a quien estuvieron sometidos durante ocho años. 9 Pero clamaron al Señor, y él hizo que surgiera un libertador, Otoniel hijo de Quenaz, hermano menor de Caleb. Y Otoniel liberó a los israelitas. 10 El Espíritu del Señor vino sobre Otoniel, y así Otoniel se convirtió en caudillo de Israel y salió a la guerra. El Señor entregó a Cusán Risatayin, rey de Aram, en manos de Otoniel, quien prevaleció sobre él. 11 El país tuvo paz durante cuarenta años, hasta que murió Otoniel hijo de Quenaz.

Aod

12 Una vez más los israelitas hicieron lo que ofende al Señor, y por causa del mal que hicieron, el Señor le dio poder sobre ellos a Eglón, rey de Moab. 13 Luego de aliarse con los amonitas y los amalecitas, Eglón fue y atacó a Israel, y se apoderó de la Ciudad de las Palmeras. 14 Los israelitas estuvieron sometidos a Eglón, rey de Moab, durante dieciocho años.

15 Los israelitas volvieron a clamar al Señor, y el Señor les levantó un libertador, Aod hijo de Guerá, de la tribu de Benjamín, quien era zurdo. Por medio de él los israelitas enviaron tributo a Eglón, rey de Moab. 16 Aod se había hecho una espada de doble filo y de medio metro de largo, la cual sujetó a su muslo derecho por debajo de la ropa. 17 Le presentó el tributo a Eglón, rey de Moab, que era muy gordo. 18 Cuando Aod terminó de presentárselo, se fue a despedir a los hombres que habían transportado el tributo. 19 Pero luego se regresó desde las canteras que estaban cerca de Guilgal, y dijo:

—Majestad, tengo un mensaje secreto para usted.

—¡Silencio! —ordenó el rey.

Y todos sus servidores se retiraron de su presencia.

20 Entonces Aod se acercó al rey, que estaba sentado solo en la habitación del piso superior de su palacio de verano, y le dijo:

—Tengo un mensaje de Dios para usted.

Cuando el rey se levantó de su trono, 21 Aod extendió la mano izquierda, sacó la espada que llevaba en el muslo derecho, y se la clavó al rey en el vientre. 22 La empuñadura se hundió tras la hoja, a tal punto que le salió por la espalda. Además, Aod no le sacó la espada, ya que ésta quedó totalmente cubierta por la gordura. 23 Luego de cerrar y atrancar las puertas de la habitación del piso superior, Aod salió por la ventana.

24 Cuando ya Aod se había ido, llegaron los siervos del rey y, al ver atrancadas las puertas de la habitación del piso superior, dijeron: «Tal vez está haciendo sus necesidades en el cuarto interior de la casa.» 25 Y tanto esperaron que se sintieron desconcertados. Al ver que el rey no abría las puertas de la habitación, las abrieron con una llave. Allí encontraron a su señor tendido en el piso, ya muerto.

26 Mientras esperaban, Aod se escapó. Pasó junto a las canteras y huyó a Seirat. 27 Cuando llegó allí, tocó la trompeta en la región montañosa de Efraín, y los israelitas descendieron de la montaña, con él a la cabeza.

28 «Síganme —les ordenó—, porque el Señor ha entregado en manos de ustedes a sus enemigos los moabitas.» Bajaron con él y, tomando posesión de los vados del Jordán que conducían a Moab, no dejaron pasar a nadie. 29 En aquella ocasión derrotaron a unos diez mil moabitas, todos robustos y aguerridos. No escapó ni un solo hombre. 30 Aquel día Moab quedó sometido a Israel, y el país tuvo paz durante ochenta años.

Samgar

31 El sucesor de Aod fue Samgar hijo de Anat, quien derrotó a seiscientos filisteos con una vara para arrear bueyes. También él liberó a Israel.

Comentario

Agradece a Dios por los líderes que liberan

Vemos en este pasaje un patrón recurrente que recorre todo el libro de Jueces:

  • Desobediencia

«Después de ellos se levantó otra generación que no conocía al Señor ni la obra que él había hecho por Israel \[…\] abandonaron al Señor \[…\] se fueron tras otros dioses, entre los dioses de los pueblos que estaban en sus alrededores, a los cuales adoraron» (2:10,12; RVA-2015).

  • Desastre

La respuesta de Dios fue permitir el desastre, para que ellos pudieran volver a Él, «el Señor \[…\] los entregó en manos de invasores \[…\]. Los vendió a sus enemigos» (v.14).

  • Angustia

Comprensiblemente, esto dejó al pueblo «muy angustiado» (v.15, NTV).

  • Liberación

Cuando se metieron en problemas clamaron al Señor y Él hizo surgir jueces «que los libraron» (v.16). La palabra traducida «juez» (shophet) tiene un significado amplio en hebreo. También puede significar «libertador», es decir, cualquiera que trae justicia o hace las cosas bien.

El primero de estos libertadores es Otoniel. «El Espíritu del Señor vino sobre \[él\]» (3:10). Otoniel fue ungido por el Espíritu de Dios y fue esta unción la que le permitió liberar al pueblo y establecer 40 años de paz (v.11).

Sin embargo, el pueblo entró en desobediencia y desastre una vez más (vv.12-14), y clamó a Dios por un libertador (v.15).

Dios entregó al pueblo de una forma asombrosa, aunque bastante desagradable (v.21). Aod debió haber sido un hombre muy valiente y valeroso para caminar solo en territorio enemigo con un puñal oculto. Fue una locura hacer esto, pero el hecho era que Dios estaba con él y fue notablemente exitoso. Una vez más, la tierra tuvo paz, esta vez por ochenta años (v.30).

A veces Dios usa personas que no son parte de Su pueblo para liberarlo. Samgar quizá fue un cananeo (ver 5:6). Era un hombre poderoso: «Derrotó a seiscientos filisteos con una vara para arrear bueyes. También él liberó a Israel» (3:31).

Estos líderes solo trajeron paz temporal, «mientras ese caudillo vivía» (2:18).

Todo esto solo prefigura, de manera un tanto turbia e inadecuada, la gran obra de Jesús el Salvador del mundo. Jesús es el gran libertador. A través de su muerte y resurrección, nos ha liberado. Él es tu salvador. El Espíritu Santo vive ahora en ti (Romanos 8:9). Él te da poder y sabiduría para que tú también puedas marcar la diferencia con tu vida.

Oración

Señor, elevo mi clamor para que me liberes de todas las dificultades, los problemas y los miedos que hoy enfrento. Te alabo y te agradezco por Tu gran liberación a través de mi Salvador Jesucristo.

Añadidos de Pippa

Pippa añade

Con Aod, Dios erige un libertador «zurdo» (Jueces 3:15). Soy zurda, así que esto me hace sentir reafirmada. Traté de averiguar la ventaja de ser zurdo en esta historia y cómo la maniobra habría funcionado cuando «Aod extendió la mano izquierda, sacó el puñal que llevaba en el muslo derecho, y se lo clavó al rey en el vientre» (v.21). Es un poco repugnante leer cómo la espada desaparece completamente en el enorme vientre del rey y lo mata (v.22). Sin embargo, el resultado fueron ochenta años de paz (v.30), esto seguro fue una cosa buena.

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Referencias

Notas:

Escritura marcada (MSG) es tomada de la traducción bíblica The Message, no está traducida a español, se parafrasea.

Unless otherwise stated, Scripture quotations taken from the Holy Bible, New International Version Anglicised, Copyright © 1979, 1984, 2011 Biblica, formerly International Bible Society. Used by permission of Hodder & Stoughton Publishers, an Hachette UK company. All rights reserved. ‘NIV’ is a registered trademark of Biblica. UK trademark number 1448790.

Scripture quotations marked (AMP) taken from the Amplified® Bible, Copyright © 1954, 1958, 1962, 1964, 1965, 1987 by The Lockman Foundation. Used by permission. (www.Lockman.org)

Scripture marked (MSG) taken from The Message. Copyright © 1993, 1994, 1995, 1996, 2000, 2001, 2002. Used by permission of NavPress Publishing Group.

La Biblia con Nicky y Pippa Gumbel

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