Día 206

Una almohada sobre la que reposar nuestras cansadas cabezas

Sabiduría Salmos 89:1-8
Nuevo Testamento Romanos 8:18-39
Antiguo Testamento Oseas 10:1-11:11

Introducción

A veces me cuesta creer que Dios realmente me ama y me siento tentado de sentirme fracasado y auto-condenado. Resulta relativamente fácil creer que Dios ama a todos los demás, pero es mucho más difícil creer que Dios me ama.

El amor de Dios, explica Pablo en Romanos 8, comienza con «ninguna condenación» (v.1) y termina sin ninguna separación: Nada «podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor» (v.39). John Stott describe la verdad de este pasaje como «una almohada sobre la que reposar nuestras cansadas cabezas».

San Agustín escribió que «Dios nos ama a cada uno como si solo hubiera uno de nosotros a quien amar». Si fueras la única persona que hubiera vivido, Jesús habría muerto por ti. Y si es verdad para ti, también es verdad para mí. Dios nos ama a ti y a mí.

Sabiduría

Salmos 89:1-8

Masquil de Etán el ezraíta.

1 Oh Señor, por siempre cantaré
 la grandeza de tu amor;
por todas las generaciones
 proclamará mi boca tu fidelidad.
2 Declararé que tu amor permanece firme para siempre,
 que has afirmado en el cielo tu fidelidad.
3 Dijiste: «He hecho un pacto con mi escogido;
 le he jurado a David mi siervo:
4 “Estableceré tu dinastía para siempre,
 y afirmaré tu trono por todas las generaciones.” »

5 Los cielos, Señor, celebran tus maravillas,
 y tu fidelidad la asamblea de los santos.
6 ¿Quién en los cielos es comparable al Señor?
 ¿Quién como él entre los seres celestiales?
7 Dios es muy temido en la asamblea de los santos;
 grande y portentoso sobre cuantos lo rodean.
8 ¿Quién como tú, Señor, Dios Todopoderoso,
 rodeado de poder y de fidelidad?

Comentario

1. Habla del gran amor del Señor

El enfoque de nuestra adoración y de nuestro testimonio es el amor de Dios.

  • Adoración

Este salmo comienza con adoración, un himno de alabanza (vv.1-18), enfocándose en el amor de Dios: «… por siempre cantaré la grandeza de tu amor» (v.1).

Piensa en la grandeza y gloria de Dios, lo maravilloso que es ser amado por el «Señor, Dios Todopoderoso» (v.8). Esto es algo que nunca te pueden quitar. El salmista escribe: «Tu amor permanece firme para siempre» (v.2).

  • Testimonio

El mensaje que transmites a los demás debe centrarse siempre en el amor de Dios. En palabras de The Message: «Nunca dejaré de contar la historia de tu amor» (v.2, MSG).

Oración

Señor, te doy gracias porque he experimentado Tu amor y fidelidad. Ayúdame Señor, a seguir haciendo conocer Tu amor a los demás.

Nuevo Testamento

Romanos 8:18-39

La gloria futura

18 De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse en nosotros. 19 La creación aguarda con ansiedad la revelación de los hijos de Dios, 20 porque fue sometida a la frustración. Esto no sucedió por su propia voluntad, sino por la del que así lo dispuso. Pero queda la firme esperanza 21 de que la creación misma ha de ser liberada de la corrupción que la esclaviza, para así alcanzar la gloriosa libertad de los hijos de Dios.

22 Sabemos que toda la creación todavía gime a una, como si tuviera dolores de parto. 23 Y no sólo ella, sino también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente, mientras aguardamos nuestra adopción como hijos, es decir, la redención de nuestro cuerpo. 24 Porque en esa esperanza fuimos salvados. Pero la esperanza que se ve, ya no es esperanza. ¿Quién espera lo que ya tiene? 25 Pero si esperamos lo que todavía no tenemos, en la espera mostramos nuestra constancia.

26 Así mismo, en nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos. No sabemos qué pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. 27 Y Dios, que examina los corazones, sabe cuál es la intención del Espíritu, porque el Espíritu intercede por los creyentes conforme a la voluntad de Dios.

Más que vencedores

28 Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. 29 Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. 30 A los que predestinó, también los llamó; a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó.

31 ¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? 32 El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas? 33 ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica. 34 ¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros. 35 ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, la persecución, el hambre, la indigencia, el peligro, o la violencia? 36 Así está escrito:

«Por tu causa siempre nos llevan a la muerte;
¡nos tratan como a ovejas para el matadero!»

37 Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 38 Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, 39 ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.

Comentario

2. Medita en el asombroso amor de Cristo

¿Alguna vez tus circunstancias te han hecho cuestionar el amor de Dios por ti?

Pablo sufrió mucho —pasó por palizas, el encarcelamiento y muchas otras dificultades—, pero asegura que estos sufrimientos no pueden compararse con la gloria que veremos un día. «De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse en nosotros» (v.18).

Mientras esperamos, tenemos «las primicias del Espíritu» (v.23). El Espíritu Santo es un anticipo que nos garantiza lo que está por venir: la gloria futura. Un día la totalidad de la creación será liberada (v.21). Aquí y ahora, tu cuerpo quizá «gime» (v.22) a medida que se va deteriorando, pero un día será totalmente curado y restaurado. Nuestra resurrección no será solo «espiritual», será también física. «… mientras aguardamos \[…\], la redención de nuestro cuerpo» (v.23).

Pablo usa la analogía de un embarazo. Estás sintiendo «dolores de parto» (v.22).

«Así mismo, en nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos. No sabemos qué pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras» (v.26). Te permite orar de acuerdo con la voluntad de Dios (v.27). Si tus oraciones son dirigidas por el Espíritu, definitivamente serán contestadas, porque estarán de acuerdo con la voluntad de Dios.

La vida no es el caos aleatorio que a veces puede aparecer. «Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito» (v.28).

Dios está trabajando en cada detalle de tu vida; tomará incluso tus errores y hará que resulten para tu bien. Él reina y es soberano, en todo trabaja por el bien de los que lo aman. En síntesis, la cruz demuestra que así como Dios tomó el peor acontecimiento de la historia y lo convirtió en lo mejor, Él puede tomar las peores cosas de tu vida y utilizarlas para bien.

Esta promesa se aplica a todos los cristianos. En los versículos 29 y 30 Pablo habla de cuatro cosas: ser conocidos, predestinados, llamados, justificados y glorificados. Las primeras cuatro han ocurrido, pero la glorificación es un acontecimiento futuro. Sin embargo, Pablo usa el mismo tiempo pasado para todos ellos («… también los glorificó») y el uso del tiempo aoristo (pasado) muestra la certeza de Pablo sobre el futuro: ¡Ya está asegurado!

Esto es asombroso, posiblemente es la declaración de fe más audaz de todo el Nuevo Testamento. Habla de una seguridad total; la seguridad de un cristiano está sólidamente basada en el amor inquebrantable de Dios. Este fundamento seguro es más profundo que todas tus circunstancias y sentimientos.

¿Cómo puedes estar seguro del amor de Dios? Pablo plantea cinco preguntas sin respuesta.

  • Con Dios a tu lado así, ¿cómo puedes perder?

«Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra» (v.31b). Si Dios está de tu parte, lo que otros piensan no es tan importante; eres libre del temor a las personas y de preocuparte demasiado por lo que piensan los demás.

  • Si Dios dio a su Hijo único por ti, ¿va dejar de darte cualquier otra cosa que necesites?

«El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas?» (v.32*).*

  • ¿Quién se atreverá a enjuiciarte?

«¿Quién acusará a los que Dios ha escogido?» (v.33a).

  • Si Dios es el juez y Jesús Su abogado defensor, ¿cómo puede tener éxito una acusación?

«Dios es el que justifica. ¿Quién condenará?» (vv.33b-34). Jesús es tu abogado defensor, está sumamente calificado. «Cristo Jesús \[…\] el que murió» (v.34) ya ha cumplido la condena por nosotros y fue resucitado por Dios (v.34). Él está en el lugar supremo de honor «a la derecha de Dios» (v.34), intercediendo por ti (v.34) y defendiéndote. Jesús nunca deja de orar por ti.

  • ¿Cómo puede alguien crear divisiones entre el amor de Cristo y tú?

Ciertas circunstancias, incluida la muerte, pueden separarte de amigos y familiares. Pero, «¿Quién nos apartará del amor de Cristo?» (v.35a). Esto no significa que la vida sea fácil. Puede haber problemas, tiempos difíciles, odio, hambre, desamparo, amenazas de intimidación o traición; pero «ni siquiera los peores pecados enumerados en la Escritura \[...\]. Nada de esto nos afecta porque Jesús nos ama» (vv.35b-37, MSG). En medio de cada dificultad puedes aferrarte al amor de Dios por ti.

Pablo enumera diecisiete posibles circunstancias entre las que se incluyen las calamidades de la vida, agentes sobrehumanos, el tiempo y el espacio (vv.35-39). Se aseguró de que la enumeración fuera exhaustiva, y concluye que está absolutamente convencido de que nada «podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor» (v.39). Como Isaac Watts escribió: «Amor tan asombroso y tan divino, exige mi alma, mi vida, mi todo».

Oración

Señor, ¿cómo puedo agradecerte lo suficiente por Tu increíble amor? Gracias porque en todas las cosas estás trabajando por el bien en mi vida, y nada puede separarme de Tu amor.

Antiguo Testamento

Oseas 10:1-11:11

10Israel era una vid frondosa
 que daba fruto a su antojo.
Pero cuanto más aumentaba su fruto,
 más altares se construía;
cuanto más prosperaba su país,
 más hermosas hacía sus piedras sagradas.
2 Su corazón es escurridizo,
 pero tendrá que cargar con su culpa.
El Señor destrozará sus altares
 y devastará sus piedras sagradas.

3 Tal vez dirán: «No hemos temido al Señor,
 y por eso no tenemos rey.
Pero aun si lo tuviéramos,
 ¿qué podría hacer por nosotros?»
4 Hablan sólo por hablar;
 juran en falso y hacen tratos;
¡por eso florecen los pleitos
 como la mala yerba en el campo!
5 Temen los moradores de Samaria
 por el becerro que adoran en Bet Avén.
El pueblo del becerro hará duelo por él,
 lo mismo que sus sacerdotes idólatras.
Harán lamentos por su esplendor,
 porque se lo llevarán al destierro.
6 El becerro será llevado a Asiria
 como tributo para el gran rey.
Efraín quedará avergonzado;
 Israel se avergonzará de sus ídolos.
7 Samaria y su rey desaparecerán
 como rama arrastrada por el agua.
8 Serán destruidos sus santuarios paganos,
 lugares de pecado de Israel.
 ¡Cardos y espinos crecerán sobre sus altares!
Entonces dirán a las montañas: «¡Cúbrannos!»,
 y a las colinas: «¡Caigan sobre nosotros!»

9 «Tú, Israel, has venido pecando
 desde los días de Guibeá,
 y allí te has mantenido.
¡En Guibeá la guerra
 tomará por sorpresa a los malvados!
10 Cuando yo quiera, los castigaré;
 entonces las naciones se juntarán contra ellos
 para aprisionarlos por su doble perversión.
11 Efraín es una novilla adiestrada
 a la que le gusta trillar,
pero yo no quise ponerle el yugo.
 Pero ahora voy a uncir a Efraín,
y Judá tendrá que arar,
 y Jacob emparejará la tierra.»
12 ¡Siembren para ustedes justicia!
 ¡Cosechen el fruto del amor,
 y pónganse a labrar el barbecho!
¡Ya es tiempo de buscar al Señor!,
 hasta que él venga y les envíe lluvias de justicia.
13 Pero ustedes sembraron maldad, cosecharon crímenes
 y comieron el fruto de la mentira,
porque confiaron en sus carros
 y en la multitud de sus guerreros.
14 Un estruendo de guerra se levantará contra su pueblo,
 y todas sus fortalezas serán devastadas,
 como devastó Salmán a Bet Arbel en el día de la batalla,
cuando las madres fueron destrozadas
 junto con sus hijos.
15 Esto es lo que Betel les hizo a ustedes,
 a causa de su extrema maldad.
¡Pues el rey de Israel será destruido por completo
 en cuanto amanezca!

El amor de Dios por Israel

11«Desde que Israel era niño, yo lo amé;
 de Egipto llamé a mi hijo.
2 Pero cuanto más lo llamaba,
 más se alejaba de mí.
Ofrecía sacrificios a sus falsos dioses
 y quemaba incienso a las imágenes.
3 Yo fui quien enseñó a caminar a Efraín;
 yo fui quien lo tomó de la mano.
Pero él no quiso reconocer
 que era yo quien lo sanaba.
4 Lo atraje con cuerdas de ternura,
 lo atraje con lazos de amor.
Le quité de la cerviz el yugo,
 y con ternura me acerqué para alimentarlo.

5 »No volverán a Egipto,
 sino que Asiria reinará sobre ellos,
 porque no quisieron volverse a mí.
6 En sus ciudades se blandirán espadas,
 que destrozarán los barrotes de sus puertas
 y acabarán con sus planes.
7 Mi pueblo está resuelto a renegar de mi nombre;
 por eso, aunque me invoquen, no los exaltaré.

8 »¿Cómo podría yo entregarte, Efraín?
 ¿Cómo podría abandonarte, Israel?
¡Yo no podría entregarte como entregué a Admá!
 ¡Yo no podría abandonarte como a Zeboyín!
Dentro de mí, el corazón me da vuelcos,
 y se me conmueven las entrañas.
9 Pero no daré rienda suelta a mi ira,
 ni volveré a destruir a Efraín.
 Porque en medio de ti no está un hombre,
sino estoy yo, el Dios santo,
 y no atacaré la ciudad.»
10 El Señor rugirá como león,
 y ellos lo seguirán.
Cuando el Señor lance su rugido,
 sus hijos vendrán temblando de occidente.
11 «Vendrán desde Egipto, temblando como aves;
 vendrán desde Asiria, temblando como palomas,
y yo los estableceré en sus casas
 —afirma el Señor —.

Comentario

3. Disfruta del amor infalible de Dios

¿Te das cuenta de que Dios te ama más de lo que cualquier padre ama a sus propios hijos?

Oseas sigue hablando del amor de Dios por su pueblo a pesar de su infidelidad. Han permitido que los pecados, el conflicto y la idolatría crezcan como «la mala yerba» (10:4) y los «cardos y espinos» (v.8). Procura que estas cosas no crezcan en tu vida. Elimina las cosas malas, incluso elimina las malas yerbas antes de que crezcan.

Además de arrancar las cosas malas, siembra flores hermosas. Dios nos pide: «¡Siembren para ustedes justicia! ¡Cosechen el fruto del amor, \[…\]! ¡Ya es tiempo de buscar al Señor!» (v.12).

Aquí lo describe en términos de amor paternal: «Desde que Israel era niño, yo lo amé; de Egipto llamé a mi hijo. \[…\]. Yo fui quien enseñó a caminar a Efraín; yo fui quien lo tomó de la mano. \[…\] era yo quien lo sanaba. Lo atraje con cuerdas de ternura, lo atraje con lazos de amor. \[…\] y con ternura me acerqué para alimentarlo» (11:1-4).

Esta es una maravillosa imagen del amor y la ternura de Dios: como un padre cuidando a un niño pequeño. «Lo levanté, como a un bebé, hacia mi mejilla» (v.4, MSG), alimentándolo, enseñándole a caminar, tomándolo en Sus brazos.

A pesar de que el pueblo de Israel se niega a arrepentirse y está decidido a apartarse de Él, Dios no puede renunciar a ellos (vv.5-8). «Dentro de mí, el corazón me da vuelcos» (v.8b). Este es el amor que no te dejará ir.

Oración

Gracias Padre, por Tu amor, compasión, ternura y misericordia. Gracias porque nada puede separarme del amor de Dios en Cristo Jesús nuestro Señor. Gracias porque Tu amor es una almohada en la cual reposan nuestras cansadas cabezas.

Añadidos de Pippa

Romanos 8:28

«Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito».

Me he aferrado a este versículo muchas veces cuando las cosas no han ido bien o he tenido una gran decepción. Al mirar en retrospectiva, puedo decir hoy que fue una gran bendición que no se hayan dado muchas cosas de la manera que había esperado. ¡Nunca habría podido decir eso en aquellos momentos! Aunque todavía hay algunas ocasiones por las cuales quizá tenga que preguntar cuando llegue al cielo.

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Nueva Versión Inernacional (NVI)

Copyright © 1999 by Biblica, Inc

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