Día 224

Ansiedad y paz

Sabiduría Salmos 94:12-23
Nuevo Testamento 1 Corintios 7:1-16
Antiguo Testamento Eclesiastés 1:1-3:22

Introducción

La ansiedad puede robarte el disfrute de la vida. Sus causas son numerosas: salud, trabajo (o falta del mismo), finanzas (deudas, facturas sin pagar y demás) y muchas otras. Algunas de las mayores causas de ansiedad son aquellas que veremos en el pasaje del Nuevo Testamento de hoy: relaciones, matrimonio (o la falta de este), soltería y divorcio.

En nuestro pasaje del Antiguo Testamento, el libro del Eclesiastés sugiere que gran parte de la ansiedad que experimentamos está causada por algo más profundo. Ese algo podría ser descrito como la ansiedad de la falta de sentido. En medio de todo esto, estás llamado a vivir en paz.

Sabiduría

Salmos 94:12-23

12 Dichoso aquel a quien tú, Señor, corriges;
aquel a quien instruyes en tu ley,
13 para que enfrente tranquilo los días de aflicción
mientras al impío se le cava una fosa.
14 El Señor no rechazará a su pueblo;
no dejará a su herencia en el abandono.
15 El juicio volverá a basarse en la justicia,
y todos los rectos de corazón lo seguirán.

16 ¿Quién se levantó a defenderme de los impíos?
¿Quién se puso de mi parte contra los malhechores?
17 Si el Señor no me hubiera brindado su ayuda,
muy pronto me habría quedado en mortal silencio.
18 No bien decía: «Mis pies resbalan»,
cuando ya tu amor, Señor, venía en mi ayuda.

19 Cuando en mí la angustia iba en aumento,
tu consuelo llenaba mi alma de alegría.
20 ¿Podrías ser amigo de reyes corruptos
que por decreto fraguan la maldad,
21 que conspiran contra la gente honrada
y condenan a muerte al inocente?
22 Pero el Señor es mi protector,
es mi Dios y la roca en que me refugio.
23 Él les hará pagar por sus pecados
y los destruirá por su maldad;
¡el Señor nuestro Dios los destruirá!

Comentario

1. Háblale a Dios acerca de tus ansiedades

¿Sabes lo que es experimentar una gran ansiedad? (v.19a).

Ciertamente, el salmista lo sabía y escribe: «Para que tenga tranquilidad cuando lleguen los días malos \[…\]. Cuando alguna vez dije: “Mis pies resbalan”, tu amor, Señor, vino en mi ayuda. En medio de las preocupaciones que se agolpan en mi mente, tú me das consuelo y alegría» (vv.13a,18–19, DHH).

Prosigue así: «Pero el Señor es mi protector, es mi Dios y la roca en que me refugio» (v.22).

Cuando te sientas cercado por una gran ansiedad, vuélvete al Señor para pedir ayuda. «Cuando en mí la angustia iba en aumento, tu consuelo llenaba mi alma de alegría» (v.19). En el amor de Dios encontramos alivio, consuelo y alegría. The Message traduce que Dios provee «un círculo de quietud dentro del clamor del mal» (v.13, MSG).

Oración

Gracias, Señor porque me das alivio en los días de angustia. Hoy vengo a Ti a traerte mis ansiedades…

Nuevo Testamento

1 Corintios 7:1-16

Consejos matrimoniales

7Paso ahora a los asuntos que me plantearon por escrito: «Es mejor no tener relaciones sexuales.» 2 Pero en vista de tanta inmoralidad, cada hombre debe tener su propia esposa, y cada mujer su propio esposo. 3 El hombre debe cumplir su deber conyugal con su esposa, e igualmente la mujer con su esposo. 4 La mujer ya no tiene derecho sobre su propio cuerpo, sino su esposo. Tampoco el hombre tiene derecho sobre su propio cuerpo, sino su esposa. 5 No se nieguen el uno al otro, a no ser de común acuerdo, y sólo por un tiempo, para dedicarse a la oración. No tarden en volver a unirse nuevamente; de lo contrario, pueden caer en tentación de Satanás, por falta de dominio propio. 6 Ahora bien, esto lo digo como una concesión y no como una orden. 7 En realidad, preferiría que todos fueran como yo. No obstante, cada uno tiene de Dios su propio don: éste posee uno; aquél, otro.

8 A los solteros y a las viudas les digo que sería mejor que se quedaran como yo. 9 Pero si no pueden dominarse, que se casen, porque es preferible casarse que quemarse de pasión.

10 A los casados les doy la siguiente orden (no yo sino el Señor): que la mujer no se separe de su esposo. 11 Sin embargo, si se separa, que no se vuelva a casar; de lo contrario, que se reconcilie con su esposo. Así mismo, que el hombre no se divorcie de su esposa.

12 A los demás les digo yo (no es mandamiento del Señor): Si algún hermano tiene una esposa que no es creyente, y ella consiente en vivir con él, que no se divorcie de ella. 13 Y si una mujer tiene un esposo que no es creyente, y él consiente en vivir con ella, que no se divorcie de él. 14 Porque el esposo no creyente ha sido santificado por la unión con su esposa, y la esposa no creyente ha sido santificada por la unión con su esposo creyente. Si así no fuera, sus hijos serían impuros, mientras que, de hecho, son santos.

15 Sin embargo, si el cónyuge no creyente decide separarse, no se lo impidan. En tales circunstancias, el cónyuge creyente queda sin obligación; Dios nos ha llamado a vivir en paz. 16 ¿Cómo sabes tú, mujer, si acaso salvarás a tu esposo? ¿O cómo sabes tú, hombre, si acaso salvarás a tu esposa?

Comentario

2. Vive en paz con tu situación

¿Sientes que vives una vida pacífica? «Dios nos ha llamado a vivir en paz» (v.15c). ¿Cómo encuentras esa «paz»? En este capítulo Pablo explica cómo encuentras paz en las relaciones, el matrimonio, la soltería y la separación. Empieza por hacer esta pregunta: «¿Es bueno tener relaciones sexuales?» (v.1, MSG), a lo que responde: «Ciertamente sí, pero solo en un contexto determinado» (v.2a, MSG).

Pablo se enfrenta a dos peligros opuestos: aquellos que dicen que «todas las cosas son lícitas» (ver capítulo 6), lo cual lleva a la inmoralidad, y aquellos que son ascetas súper espirituales, que niegan totalmente el cuerpo. En su respuesta, Pablo contesta varias preguntas:

  • ¿El matrimonio es el propósito general de Dios?

El matrimonio es la norma para todos los hombres y mujeres: «Cada hombre debe tener su propia esposa, y cada mujer su propio esposo» (v.2). La voluntad general de Dios es que la gente se case para así ser compañeros (Génesis 2:18), procrear (Génesis 1:28) y disfrutar (1 Corintios 7:1–5). La soltería es la excepción y constituye un llamado especial.

La razón que Pablo da aquí es «en vista de tanta inmoralidad» (v.2), o como dice The Message: «Los impulsos sexuales son fuertes, pero el matrimonio es fuerte para contenerlos y proveer una vida sexual equilibrada y plena en un mundo de desorden espiritual» (v.2, MSG). Pablo se enfrenta a aquellos que le hacen oposición en su propio terreno, pues reaccionaban contra la inmoralidad abogando por excluir el sexo y el matrimonio.

Pablo responde que, además de por todas las razones positivas, la tentación de la inmoralidad es una buena razón para casarse.

  • ¿Cuál es la actitud cristiana acerca del sexo dentro del matrimonio?

El camino a la plenitud espiritual en el matrimonio no pasa por la abstinencia. Dentro del matrimonio hay libertad sexual e igualdad: «El hombre debe cumplir su deber conyugal con su esposa, e igualmente la mujer con su esposo» (v.3). La única razón para la abstinencia por periodos cortos es la oración (si es de mutuo acuerdo), y es una concesión, no un mandamiento (vv.5–6).

  • ¿Es mejor ser soltero o estar casado?

Pablo escribe que ambos estados son un don de Dios y son buenos (vv.7–9). En un sentido, por las razones que se dan más adelante, es mejor ser soltero: «Preferiría que todos fueran como yo. No obstante, cada uno tiene de Dios su propio don: este posee uno; aquel, otro» (v.7). Pero también es bueno casarse (v.9).

  • ¿Debería un cristiano pedir el divorcio de otro cristiano?

El principio general de este pasaje, como el de todo el resto del Nuevo Testamento, parece responder esta pregunta y es que no: «Si están casados, permanezcan casados \[...\] un esposo no tiene derecho a librase de su mujer» (vv.10–11, MSG). Por supuesto, estamos ante un asunto muy complejo. (He intentado estudiar esta cuestión más detalladamente en el capítulo 6 de The Jesus Lifestyle \[El estilo de vida de Jesús\])

  • ¿Qué hay acerca de las relaciones con gente que no sea cristiana?

Pablo no anima a que un cristiano se case con alguien que no lo es (2 Corintios 6:14–7:1; 1 Corintios 7:39). Pero en el caso de que ya estén casados, es bastante diferente. No deberían intentar disolver la relación matrimonial.

Los opositores del Pablo les preocupa que estar casado con alguien no cristiano contamine el matrimonio. La respuesta de Pablo es que es justo lo contrario: «Porque el esposo no creyente ha sido santificado por la unión con su esposa, y la esposa no creyente ha sido santificada por la unión con su esposo creyente. Si así no fuera, sus hijos serían impuros, mientras que, de hecho, son santos» (v.14). Si la persona que no es cristiana insiste en irse e insistir en ese matrimonio solo llevaría a frustraciones y tensiones, entonces el cristiano debería dejar que se fuera para que haya «paz» y no por razones de pureza (ver v.15).

Oración

Señor, ayúdanos cualquiera que sea la fase en la que nos encontremos, independientemente de nuestro estado marital, para que vivamos de acuerdo a tus estándares y conozcamos tu paz.

Antiguo Testamento

Eclesiastés 1:1-3:22

Discurso inicial

1Éstas son las palabras del Maestro, hijo de David, rey en Jerusalén.

2 Lo más absurdo de lo absurdo,
—dice el Maestro—,
lo más absurdo de lo absurdo,
¡todo es un absurdo!
3 ¿Qué provecho saca el hombre
de tanto afanarse en esta vida?
4 Generación va, generación viene,
mas la tierra siempre es la misma.
5 Sale el sol, se pone el sol,
y afanoso vuelve a su punto de origen
para de allí volver a salir.
6 Dirigiéndose al sur,
o girando hacia el norte,
sin cesar va girando el viento
para de nuevo volver a girar.
7 Todos los ríos van a dar al mar,
pero el mar jamás se sacia.
A su punto de origen vuelven los ríos,
para de allí volver a fluir.
8 Todas las cosas hastían
más de lo que es posible expresar.
Ni se sacian los ojos de ver,
ni se hartan los oídos de oír.
9 Lo que ya ha acontecido
volverá a acontecer;
lo que ya se ha hecho se volverá a hacer
¡y no hay nada nuevo bajo el sol!
10 Hay quien llega a decir:
«¡Mira que esto sí es una novedad!»
Pero eso ya existía desde siempre,
entre aquellos que nos precedieron.
11 Nadie se acuerda de los hombres primeros,
como nadie se acordará de los últimos.
¡No habrá memoria de ellos
entre los que habrán de sucedernos!

Primeras conclusiones

12 Yo, el Maestro, reiné en Jerusalén sobre Israel. 13 Y me dediqué de lleno a explorar e investigar con sabiduría todo cuanto se hace bajo el cielo. ¡Penosa tarea ha impuesto Dios al género humano para abrumarlo con ella! 14 Y he observado todo cuanto se hace en esta vida, y todo ello es absurdo, ¡es correr tras el viento!

15 Ni se puede enderezar lo torcido,
ni se puede contar lo que falta.

16 Me puse a reflexionar: «Aquí me tienen, engrandecido y con más sabiduría que todos mis antecesores en Jerusalén, y habiendo experimentado abundante sabiduría y conocimiento. 17 Me he dedicado de lleno a la comprensión de la sabiduría, y hasta conozco la necedad y la insensatez. ¡Pero aun esto es querer alcanzar el viento! 18 Francamente,

»mientras más sabiduría, más problemas;
mientras más se sabe, más se sufre.»

2Me dije entonces: «Vamos, pues, haré la prueba con los placeres y me daré la gran vida.» ¡Pero aun esto resultó un absurdo! 2 A la risa la considero una locura; en cuanto a los placeres, ¿para qué sirven?

3 Quise luego hacer la prueba de entregarme al vino —si bien mi mente estaba bajo el control de la sabiduría—, y de aferrarme a la necedad, hasta ver qué de bueno le encuentra el hombre a lo que hace bajo el cielo durante los contados días de su vida.

4 Realicé grandes obras: me construí casas, me planté viñedos, 5 cultivé mis propios huertos y jardines, y en ellos planté toda clase de árboles frutales. 6 También me construí aljibes para irrigar los muchos árboles que allí crecían. 7 Me hice de esclavos y esclavas; y tuve criados, y mucho más ganado vacuno y lanar que todos los que me precedieron en Jerusalén. 8 Amontoné oro y plata, y tesoros que fueron de reyes y provincias. Me hice de cantores y cantoras, y disfruté de los deleites de los hombres: ¡formé mi propio harén!

9 Me engrandecí en gran manera, más que todos los que me precedieron en Jerusalén; además, la sabiduría permanecía conmigo. 10 No le negué a mis ojos ningún deseo, ni a mi corazón privé de placer alguno, sino que disfrutó de todos mis afanes. ¡Sólo eso saqué de tanto afanarme!

11 Consideré luego todas mis obras y el trabajo que me había costado realizarlas, y vi que todo era absurdo, un correr tras el viento, y que ningún provecho se saca en esta vida.

Todos paran en lo mismo

12 Consideré entonces la sabiduría, la necedad y la insensatez —¿qué más puede hacer el sucesor del rey, aparte de lo ya hecho?—, 13 y pude observar que hay más provecho en la sabiduría que en la insensatez, así como hay más provecho en la luz que en las tinieblas.

14 El sabio tiene los ojos bien puestos,
pero el necio anda a oscuras.

Pero también me di cuenta de que un mismo final les espera a todos. 15 Me dije entonces: «Si al fin voy a acabar igual que el necio, ¿de qué me sirve ser tan sabio?» Y concluí que también esto es absurdo, 16 pues nadie se acuerda jamás del sabio ni del necio; con el paso del tiempo todo cae en el olvido, y lo mismo mueren los sabios que los necios.

17 Aborrecí entonces la vida, pues todo cuanto se hace en ella me resultaba repugnante. Realmente, todo es absurdo; ¡es correr tras el viento!

18 Aborrecí también el haberme afanado tanto en esta vida, pues el fruto de tanto afán tendría que dejárselo a mi sucesor, 19 y ¿quién sabe si éste sería sabio o necio? Sin embargo, se adueñaría de lo que con tantos afanes y sabiduría logré hacer en esta vida. ¡Y también esto es absurdo!

20 Volví a sentirme descorazonado de haberme afanado tanto en esta vida, 21 pues hay quienes ponen a trabajar su sabiduría y sus conocimientos y experiencia, para luego entregarle todos sus bienes a quien jamás movió un dedo. ¡Y también esto es absurdo, y un mal enorme! 22 Pues, ¿qué gana el hombre con todos sus esfuerzos y con tanto preocuparse y afanarse bajo el sol? 23 Todos sus días están plagados de sufrimientos y tareas frustrantes, y ni siquiera de noche descansa su mente. ¡Y también esto es absurdo!

24 Nada hay mejor para el hombre que comer y beber, y llegar a disfrutar de sus afanes. He visto que también esto proviene de Dios, 25 porque ¿quién puede comer y alegrarse, si no es por Dios? 26 En realidad, Dios da sabiduría, conocimientos y alegría a quien es de su agrado; en cambio, al pecador le impone la tarea de acumular más y más, para luego dárselo todo a quien es de su agrado. Y también esto es absurdo; ¡es correr tras el viento!

Hay un tiempo para todo

3Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo:

2 un tiempo para nacer,
y un tiempo para morir;
un tiempo para plantar,
y un tiempo para cosechar;
3 un tiempo para matar,
y un tiempo para sanar;
un tiempo para destruir,
y un tiempo para construir;
4 un tiempo para llorar,
y un tiempo para reír;
un tiempo para estar de luto,
y un tiempo para saltar de gusto;
5 un tiempo para esparcir piedras,
y un tiempo para recogerlas;
un tiempo para abrazarse,
y un tiempo para despedirse;
6 un tiempo para intentar,
y un tiempo para desistir;
un tiempo para guardar,
y un tiempo para desechar;
7 un tiempo para rasgar,
y un tiempo para coser;
un tiempo para callar,
y un tiempo para hablar;
8 un tiempo para amar,
y un tiempo para odiar;
un tiempo para la guerra,
y un tiempo para la paz.

De nada sirve afanarse

9 ¿Qué provecho saca quien trabaja, de tanto afanarse? 10 He visto la tarea que Dios ha impuesto al género humano para abrumarlo con ella. 11 Dios hizo todo hermoso en su momento, y puso en la mente humana el sentido del tiempo, aun cuando el hombre no alcanza a comprender la obra que Dios realiza de principio a fin.

12 Yo sé que nada hay mejor para el hombre que alegrarse y hacer el bien mientras viva; 13 y sé también que es un don de Dios que el hombre coma o beba, y disfrute de todos sus afanes. 14 Sé además que todo lo que Dios ha hecho permanece para siempre; que no hay nada que añadirle ni quitarle; y que Dios lo hizo así para que se le tema.

15 Lo que ahora existe, ya existía;
y lo que ha de existir, existe ya.
Dios hace que la historia se repita.

Contradicciones de la vida

16 He visto algo más en esta vida: maldad donde se dictan las sentencias, y maldad donde se imparte la justicia. 17 Pensé entonces: «Al justo y al malvado los juzgará Dios, pues hay un tiempo para toda obra y un lugar para toda acción.»

18 Pensé también con respecto a los hombres: «Dios los está poniendo a prueba, para que ellos mismos se den cuenta de que son como los animales. 19 Los hombres terminan igual que los animales; el destino de ambos es el mismo, pues unos y otros mueren por igual, y el aliento de vida es el mismo para todos, así que el hombre no es superior a los animales. Realmente, todo es absurdo, 20 y todo va hacia el mismo lugar.

»Todo surgió del polvo,
y al polvo todo volverá.

21 »¿Quién sabe si el espíritu del hombre se remonta a las alturas, y el de los animales desciende a las profundidades de la tierra?» 22 He visto, pues, que nada hay mejor para el hombre que disfrutar de su trabajo, ya que eso le ha tocado. Pues, ¿quién lo traerá para que vea lo que sucederá después de él?

Comentario

3. Encuentra propósito en vez de falta de sentido

«¿Qué gana el hombre con todos sus esfuerzos y con tanto preocuparse y afanarse bajo el sol?» (2:22). En la traducción de la Nueva Versión Internacional en inglés, la expresión «bajo el sol» aparece en 28 ocasiones en este libro. Se usa para describir la búsqueda de sentido que nunca se mueve más allá de la vida de este mundo.

El libro del Eclesiastés es la historia de la ansiedad de una persona por encontrar el sentido. El escritor, poniéndose en la piel del rey Salomón hace 3 000 años, busca en varias áreas.

Joyce Meyer escribe: «Salomón era un hombre ocupado; probó todo lo que se podría probar e hizo todo lo imaginable, pero al final de su experiencia, se sintió vacío y amargado \[...\] agotado, desencantado y frustrado». El libro del Eclesiastés expresa algunas de estas frustraciones sobre la vida.

Eugene Peterson escribe: «El libro del Eclesiastés no dice mucho acerca de Dios. El autor deja eso para los otros sesenta y cinco libros de la Biblia. Su tarea es poner a la luz nuestra incapacidad total de encontrar sentido así como de hacer nuestras vidas completas por nuestras fuerzas \[…\] se trata de una exposición en la que se rechaza todas y cada una de las expectativas arrogantes que tenemos de vivir nuestras vidas por nosotros mismos a nuestra manera».

Salomón descubre que «todas las cosas hastían más de lo que es posible expresar» (1:8). «Todos sus días están plagados de sufrimientos y tareas frustrantes, y ni siquiera de noche descansa su mente. ¡Y también esto es absurdo!» (2:23).

  • Intelectualismo

Empieza por atacar la «sabiduría» y el «conocimiento» (1:18a), que solo conducen a «más problemas» y a que «más se sufra» (v.18b). Como dice The message: «Cuanto más sabes, más duele» (v.18b, MSG). Acumular sabiduría y conocimiento no resuelve la causa última de la ansiedad: la falta de sentido.

  • Hedonismo

El hedonismo es la doctrina según la cual el placer es el mayor bien o sentido. «Me dije entonces: “Vamos, pues, haré la prueba con los placeres y me daré la gran vida”» (2:1). Intenta evadirse mediante «la risa» (v.2), los estimulantes «quise luego hacer la prueba de entregarme al vino» (v.3). Después acude a la música «cantores y cantoras» (v.8) y prueba el places sexual: «¡Formé mi propio harén!» (v.8b). De hecho, Salomón tuvo 700 esposas y 300 concubinas. Nada de esto le satisfizo.

Concluye lo siguiente: «Consideré luego todas mis obras y el trabajo que me había costado realizarlas, y vi que todo era absurdo, un correr tras el viento, y que ningún provecho se saca en esta vida» (v.11). Experimenta la paradoja del placer, (la de la ley de la utilidad decreciente). Cuanto más placer busca la gente, menos encuentra.

  • Materialismo

El materialismo es «la tendencia a preferir las posesiones materiales en vez de los valores espirituales». Prueba varios «proyectos» (v.4), obtiene propiedades (vv.4–6) y tiene muchos hombres y mujeres trabajando para él (v.7). Tiene muchas posesiones (v.7b) y adquiere dinero: «Amontoné oro y plata, y tesoros que fueron de reyes y provincias» (v.8). Logra la grandeza, el éxito y la fama (v.9) con su exitoso trabajo y su carrera (v.10b). Con todo, la muerte hace toda esta búsqueda «absurda» (vv.16–18).

El libro del Eclesiastés suscita preguntas que son respondidas por el Nuevo Testamento. El sentido no se encuentra «bajo el sol», sino en el Hijo.

Oración

Señor, gracias porque en Jesús encontramos la respuesta a la ansiedad por la falta de sentido. Gracias porque en él encuentro la paz verdadera y el propósito de mi vida.

Añadidos de Pippa

Eclesiastés 3:1 (TLA)

«En esta vida todo tiene su momento; hay un tiempo para todo…»

¡Nunca tengo suficiente tiempo para leer mi Biblia todos los días, incluso cuando estoy de vacaciones!

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Nueva Versión Inernacional (NVI)

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