Día 232

Dieciséis características del amor

Sabiduría Salmos 100:1-5
Nuevo Testamento 1 Corintios 12:27-13:13
Antiguo Testamento Cantares 5:1-8:14

Introducción

Intenté seguir el ejemplo de una misionera de quien escuché que cada día leía los cuatro versículos del pasaje del Nuevo Testamento de hoy, los cuales enumeran las dieciséis características del amor. Lo que hacía era sustituir la palabra «amor» por su propio nombre. Cuando llegaba a una característica que sabía que no era verdad en su caso, tenía que parar. Su objetivo era que un día pudiera enumerar la lista completa.

Los cuatro versículos (1 Corintios 13:4–7) empiezan por «el amor es paciente». Así que sustituí mi nombre y empecé por «Nicky es paciente». ¡No creo que sea ninguna sorpresa para los que me conocen saber que tuve que detenerme ahí!

El gran evangelista D. L. Moody se quedó una vez con un grupo de amigos en Inglaterra. Una tarde, pidieron a Henry Drummond que leyera y explicara una porción de la Escritura. Después de que insistieran, Henry sacó un pequeño Nuevo Testamento de su bolsillo, lo abrió en 1 Corintios 13 y comenzó a hablar del tema del amor. D. L. Moody escribió en respuesta:

«Me pareció que nunca había oído algo tan hermoso. La gran necesidad de nuestra vida humana es el amor; más amor a Dios y más a los demás. Ojalá pudiéramos todos mudarnos dentro de ese capítulo sobre el amor y vivir allí».

Podemos hacernos una idea de lo que Henry Drummond dijo aquella tarde leyendo su libro The Greatest Thing in the World (El don supremo), donde escribe: «¿Cuál es el don supremo? Tienes la vida delante de ti y solo tú puedes vivirla. ¿Cuál es el objeto más noble de deseo, el don supremo al que aspirar? En 1 Corintios 13 Pablo nos lleva hasta la fuente del cristianismo; allí es donde vemos que «el mayor de ellos es el amor» (v.13, RVA-2015).

Dios es amor. Si pensamos que podemos amar a Dios y odiar a otras personas, nos engañamos (1 Juan 4:20). El amor debería ser la prioridad espiritual número uno de tu lista; debería ser lo más importante de tu vida. Es, en palabras de san Pablo, el «camino más excelente» (1 Corintios 12:31).

Sabiduría

Salmos 100:1-5

Salmo 100

Salmo de acción de gracias.

1 Aclamen alegres al Señor, habitantes de toda la tierra;
2 adoren al Señor con regocijo.
Preséntense ante él con cánticos de júbilo.
3 Reconozcan que el Señor es Dios;
él nos hizo, y somos suyos.
Somos su pueblo, ovejas de su prado.

4 Entren por sus puertas con acción de gracias;
vengan a sus atrios con himnos de alabanza;
denle gracias, alaben su nombre.
5 Porque el Señor es bueno y su gran amor es eterno;
su fidelidad permanece para siempre.

Comentario

1. Disfruta del amor de Dios por ti

El salmista nos exhorta a aclamar «alegres al Señor \[…\] adoren al Señor con regocijo. Preséntense ante él con cánticos de júbilo» (vv.1–2). Nos dice «entren por sus puertas con acción de gracias; vengan a sus atrios con himnos de alabanza; denle gracias, alaben su nombre» (v.4); o como dice The Message: «Entren con la clave: “¡Gracias!”» (v.4); «Denle gracias, alaben su nombre» (v.4).

¿Por qué? ¿Cuál es la razón de tal alegría, acción de gracias y alabanza? El salmista da la respuesta en el versículo 5: «Porque el Señor es bueno y su gran amor es eterno; su fidelidad permanece para siempre».

Dios es bueno y te ama. Este es básicamente el resumen de toda la Biblia. Su amor es la fuente de nuestro amor: «Nosotros amamos porque él nos amó primero» (1 Juan 4:19). Comprende, cree y acepta que Él te ama y disfruta de Su amor.

Oración

Señor, te doy gracias y te alabo por Tu alucinante amor por mí. Gracias porque Tu amor dura para siempre. Ayúdame a disfrutar de Tu amor hoy.

Nuevo Testamento

1 Corintios 12:27-13:13

27 Ahora bien, ustedes son el cuerpo de Cristo, y cada uno es miembro de ese cuerpo. 28 En la iglesia Dios ha puesto, en primer lugar, apóstoles; en segundo lugar, profetas; en tercer lugar, maestros; luego los que hacen milagros; después los que tienen dones para sanar enfermos, los que ayudan a otros, los que administran y los que hablan en diversas lenguas. 29 ¿Son todos apóstoles? ¿Son todos profetas? ¿Son todos maestros? ¿Hacen todos milagros? 30 ¿Tienen todos dones para sanar enfermos? ¿Hablan todos en lenguas? ¿Acaso interpretan todos? 31 Ustedes, por su parte, ambicionen los mejores dones.

Ahora les voy a mostrar un camino más excelente.

El amor

13Si hablo en lenguashumanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido. 2 Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada. 3 Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo consuman las llamas, pero no tengo amor, nada gano con eso.

4 El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. 5 No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. 6 El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. 7 Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

8 El amor jamás se extingue, mientras que el don de profecía cesará, el de lenguas será silenciado y el de conocimiento desaparecerá. 9 Porque conocemos y profetizamos de manera imperfecta; 10 pero cuando llegue lo perfecto, lo imperfecto desaparecerá. 11 Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; cuando llegué a ser adulto, dejé atrás las cosas de niño. 12 Ahora vemos de manera indirecta y velada, como en un espejo; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de manera imperfecta, pero entonces conoceré tal y como soy conocido.

13 Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor.

Comentario

2. Adopta una vida de amor

Henry Drummond explica que al principio de este capítulo vemos el amor en contraste; dentro del capítulo, vemos el amor analizado y al final, vemos cómo el amor es defendido como el don supremo.

  • Amor contrastado

La descripción del amor de 1 Corintios 13 es uno de los pasajes más hermosos y más conocidos de todo el Nuevo Testamento. Mucha gente que no asiste a la iglesia lo reconocerá porque se lee en las bodas. Pablo lo sitúa en medio de su enseñanza sobre los dones del Espíritu Santo en el cuerpo de Cristo.

En 1 Corintios 12:27–30, enumera nueve dones; como hay cinco que se superponen, hay un total de trece dones enumerados. Pablo acaba de describir la importancia de estos dones para que el cuerpo de Cristo funcione completamente.

Al hablar del amor, no está disminuyendo la importancia de los dones, sino que más bien está diciendo: «Los dones son muy importantes, pero el amor es aún más importante». Necesitamos desesperadamente que los dones el Espíritu Santo sean ejercidos adecuadamente en la iglesia hoy en día. Pero, como en la época de san Pablo, el amor es aún más importante. Es «el camino más excelente» (v.31).

De hecho, Pablo dice que si tuviéramos todos los dones y diéramos todo lo que tenemos a los pobres, y muriéramos como mártires, pero no tuviéramos amor, no ganaríamos nada (13:1–3). No está criticando el uso de dones como el hablar en lenguas o la profecía (vv.1–2) más de lo que critica a los filántropos o a los mártires (v.3). Simplemente, está subrayando la importancia de que todo lo que hagas, lo debes hacer con amor.

  • Amor analizado

Pablo prosigue enumerando las dieciséis características del amor. Cada vez que leo esta lista me siento profundamente desafiado. Sé lo mucho que me falta para todas ellas (¡no solo la primera!), suelo caer muy a menudo. Me gusta la traducción de The Message:

«El amor nunca se rinde \[«El amor es paciente», NVI\]
Al amor le importan más los demás que uno mismo.

El amor no codicia lo que no tiene.

El amor no se pavonea.

El amor no se mira a sí mismo.

El amor no se impone a los demás,

no dice siempre “yo primero”,

no pierde los estribos,

no guarda cuenta de los pecados de los demás,

no se alegra cuando los demás caen,

se goza en la verdad floreciente,

lo soporta todo,

siempre confía en Dios

siempre busca lo mejor,

nunca mira atrás,

sino que persevera hasta el final» (vv.4–7, MSG).

  • El amor defendido

El amor es permanente; todo lo demás es temporal. Todos los dones de Espíritu Santo se volverán innecesarios un día. Algunos han argumentado que san Pablo está diciendo aquí que los dones del Espíritu (como hablar en lenguas) cesarán en algún punto de la historia. De hecho, lo que está diciendo es justo lo contrario. Está diciendo que los dones del Espíritu no cesarán hasta que veamos a Jesús «cara a cara» (v.12). Como todavía no vemos a Jesús «cara a cara», por lo tanto los dones del Espíritu aún no han cesado; todavía los necesitamos desesperadamente.

Pero lo más grande de todo el mundo es el amor. La fe, la esperanza y la caridad son un gran trio, pero «el mayor de ellos es el amor» (v.13, RVA-2015).

Oración

Señor, necesitamos desesperadamente de este tipo de amor en la iglesia de hoy. Ayúdame a crecer en el amor para reflejarlo de la manera en la que san Pablo lo describe. Que haga de mi amor por ti y por los demás, la mayor prioridad de mi vida.

Antiguo Testamento

Cantares 5:1-8:14

El amado

5He entrado ya en mi jardín,
hermana y novia mía,
y en él recojo mirra y bálsamo;
allí me sacio del panal y de su miel.
Allí me embriago de vino y leche;
¡todo esto me pertenece!

Los amigos

¡Coman y beban, amigos,
y embriáguense de amor!

La amada

2 Yo dormía, pero mi corazón velaba.
¡Y oí una voz!
¡Mi amado estaba a la puerta!

«Hermana, amada mía;
preciosa paloma mía,
¡déjame entrar!
Mi cabeza está empapada de rocío;
la humedad de la noche corre por mi pelo.»

3 Ya me he quitado la ropa;
¡cómo volver a vestirme!
Ya me he lavado los pies;
¡cómo ensuciarlos de nuevo!

4 Mi amado pasó la mano
por la abertura del cerrojo;
¡se estremecieron mis entrañas al sentirlo!
5 Me levanté y le abrí a mi amado;
¡gotas de mirra corrían por mis manos!
¡Se deslizaban entre mis dedos
y caían sobre la aldaba!

6 Le abrí a mi amado,
pero ya no estaba allí.
Se había marchado,
y tras su voz se fue mi alma.
Lo busqué, y no lo hallé.
Lo llamé, y no me respondió.
7 Me encontraron los centinelas
mientras rondaban la ciudad;
los que vigilan las murallas
me hirieron, me golpearon;
¡me despojaron de mi manto!

8 Yo les ruego, mujeres de Jerusalén,
que si encuentran a mi amado,
¡le digan que estoy enferma de amor!

El coro

9 Dinos, bella entre las bellas,
¿en qué aventaja tu amado a otros hombres?
¿En qué aventaja tu amado a otros hombres,
que nos haces tales ruegos?

La amada

10 Mi amado es apuesto y trigueño,
y entre diez mil hombres se le distingue.
11 Su cabeza es oro puro;
su cabellera es ondulada
y negra como un cuervo.
12 Sus ojos parecen palomas
posadas junto a los arroyos,
bañadas en leche,
montadas como joyas.
13 Sus mejillas son como lechos de bálsamo,
como cultivos de aromáticas hierbas.
Sus labios son azucenas
por las que fluye mirra.
14 Sus brazos son barras de oro
montadas sobre topacios.
Su cuerpo es pulido marfil
incrustado de zafiros.
15 Sus piernas son pilares de mármol
que descansan sobre bases de oro puro.
Su porte es como el del Líbano,
esbelto como sus cedros.
16 Su paladar es la dulzura misma;
¡él es todo un encanto!

¡Tal es mi amado, tal es mi amigo,
mujeres de Jerusalén!

El coro

6¿A dónde se ha ido tu amado,
tú, bella entre las bellas?
¿Hacia dónde se ha encaminado?
¡Iremos contigo a buscarlo!

La amada

2 Mi amado ha bajado a su jardín,
a los lechos de bálsamo,
para retozar en los jardines
y recoger azucenas.
3 Yo soy de mi amado, y mi amado es mío;
él apacienta su rebaño entre azucenas.

El amado

4 Tú, amada mía, eres bella como Tirsá,
encantadora como Jerusalén,
majestuosa como las estrellas del cielo.
5 Aparta de mí la mirada,
que tus ojos me tienen fascinado.
Tus cabellos son como los rebaños de cabras
que retozan en Galaad.
6 Tus dientes son como rebaños de cabritas
recién salidas del baño.
Cada una de ellas tiene su pareja,
ninguna de ellas marcha sola.
7 Tus mejillas, tras el velo,
parecen dos mitades de granadas.
8 Pueden ser sesenta las reinas,
ochenta las concubinas
e innumerables las vírgenes,
9 pero una sola es mi palomita preciosa,
la hija consentida de su madre,
la favorita de quien le dio la vida.
Las mujeres la ven y la bendicen;
las reinas y las concubinas la alaban.

El coro

10 ¿Quién es ésta, admirable como la aurora?
¡Es bella como la luna,
radiante como el sol,
majestuosa como las estrellas del cielo!

El amado

11 Descendí al huerto de los nogales
para admirar los nuevos brotes en el valle,
para admirar los retoños de las vides
y los granados en flor.
12 Sin darme cuenta, mi pasión me puso
entre las carrozas reales de mi pueblo.

Los amigos

13 Vuelve, Sulamita, vuelve;
vuélvete a nosotros,
¡queremos contemplarte!

El amado

¿Y por qué han de contemplar a la Sulamita,
como en las danzas de los campamentos?

7¡Ah, princesa mía,
cuán bellos son tus pies en las sandalias!
Las curvas de tus caderas son como alhajas
labradas por hábil artesano.
2 Tu ombligo es una copa redonda,
rebosante de buen vino.
Tu vientre es un monte de trigo
rodeado de azucenas.
3 Tus pechos parecen dos cervatillos,
dos crías mellizas de gacela.
4 Tu cuello parece torre de marfil.
Tus ojos son los manantiales de Hesbón,
junto a la entrada de Bat Rabín.
Tu nariz se asemeja a la torre del Líbano,
que mira hacia Damasco.
5 Tu cabeza se yergue como la cumbre del Carmelo.
Hilos de púrpura son tus cabellos;
¡con tus rizos has cautivado al rey!

6 Cuán bella eres, amor mío,
¡cuán encantadora en tus delicias!
7 Tu talle se asemeja al talle de la palmera,
y tus pechos a sus racimos.
8 Me dije: «Me treparé a la palmera;
de sus racimos me adueñaré.»
¡Sean tus pechos como racimos de uvas,
tu aliento cual fragancia de manzanas,
9 y como el buen vino tu boca!

La amada

¡Corra el vino hacia mi amado,
y le resbale por labios y dientes!

10 Yo soy de mi amado,
y él me busca con pasión.
11 Ven, amado mío;
vayamos a los campos,
pasemos la noche entre los azahares.
12 Vayamos temprano a los viñedos,
para ver si han retoñado las vides,
si sus pimpollos se han abierto,
y si ya florecen los granados.
¡Allí te brindaré mis caricias!

13 Las mandrágoras esparcen su fragancia,
y hay a nuestras puertas
toda clase de exquisitos frutos,
lo mismo nuevos que añejos,
que he guardado para ti, amor mío.

8¡Ah, si fueras mi propio hermano,
criado a los pechos de mi madre!
Al encontrarte en la calle podría besarte,
y nadie me juzgaría mal.
2 Tomándote de la mano,
te llevaría a la casa de mi madre,
y me enseñarías el arte del amor.
Te daría a beber vino con especias,
y el néctar de mis granadas.

3 ¡Ojalá pudiera mi cabeza
reposar sobre su izquierda!
¡Ojalá su derecha me abrazara!

El amado

4 Yo les ruego, mujeres de Jerusalén,
que no desvelen ni molesten a mi amada,
hasta que ella quiera despertar.

El coro

5 ¿Quién es ésta que sube por el desierto
apoyada sobre el hombro de su amado?

El amado

Bajo el manzano te desperté;
allí te concibió tu madre,
allí mismo te dio a luz.

La amada

6 Grábame como un sello sobre tu corazón;
llévame como una marca sobre tu brazo.
Fuerte es el amor, como la muerte,
y tenaz la pasión, como el sepulcro.
Como llama divina
es el fuego ardiente del amor.
7 Ni las muchas aguas pueden apagarlo,
ni los ríos pueden extinguirlo.
Si alguien ofreciera todas sus riquezas
a cambio del amor,
sólo conseguiría el desprecio.

El coro

8 Tan pequeña es nuestra hermana
que no le han crecido los pechos.
¿Qué haremos por nuestra hermana
cuando vengan a pedirla?
9 Si fuera una muralla,
construiríamos sobre ella almenas de plata.
Si acaso fuera una puerta,
la recubriríamos con paneles de cedro.

La amada

10 Una muralla soy yo,
y mis pechos, sus dos torres.
Por eso a los ojos de mi amado
soy como quien ha hallado la paz.

11 Salomón tenía una viña en Baal Jamón,
que dejó al cuidado de aparceros.
Cada uno entregaba, por sus frutos,
mil monedas de plata.
12 ¡Quédate, Salomón, con las mil monedas,
y ustedes, aparceros, con doscientas,
pero mi viña sólo a mí me pertenece!

El amado

13 Tú, que reinas en los jardines,
pendientes de tu voz están nuestros amigos;
¡déjanos escucharla!

La amada

14 ¡Apresúrate, amado mío!
¡Corre como venado, como cervato,
sobre los montes de bálsamo cubiertos!

Comentario

3. Asegúrate de que el amor es lo principal

La palabra «amor» o «amante» aparece una y otra vez en el libro de los Cantares. Todo trata del amor romántico entre el amante y la amada. Siempre se sienten embargados de amor el uno por el otro. La amada dice que está «enferma de amor» por él (5:8).

Hay un fuerte elemento de amor físico y erótico. Ambos describen la belleza física del su compañero de boda (5:10–16; 6:4–9). Como dijo un comentarista: «El Cantar de los Cantares es un poema largo y lirico que trata del amor erótico y el deseo sexual; un poema en el que el cuerpo es el objeto de deseo y la fuente de placer, en el que los amantes se embarcan en un constante juego de buscar y encontrar… gratificación sexual».

Pero su amor va mucho más allá de lo físico y lo erótico. La amada dice: «Tal es mi amado, tal es mi amigo» (5:16c). No hay nada mejor en el matrimonio que tener a tu esposo como tu compañero, tu amante y tu mejor amigo.

En el pasaje de ayer el amante dice: «Eres fuente de los jardines, manantial de aguas vivas» (4:15).Todo ser humano tiene un manantial inagotable de belleza y unos recursos maravillosos.

Al acercarse el final del Cantar de los Cantares, encontramos una bella descripción de la cualidad inacabable del amor: «Grábame como un sello sobre tu corazón; llévame como una marca sobre tu brazo. Fuerte es el amor, como la muerte, y tenaz la pasión, como el sepulcro» (8:6). Y ahora, después de la resurrección de Jesús, podemos decir que el amor es aún más fuerte que la muerte: «El amor jamás se extingue» (1 Corintios 13:8).

Una vez más, me gusta la versión de The Message:

«El fuego del amor no se detiene ante nada,

barre todo lo que se pone ante él.

Las aguas no pueden apagar el amor,

ni los torrentes de lluvia resecarlo.

el amor no se puede comprar, ni se pude vender,

ni se puede encontrar en el mercado» (8:6c–7, MSG).

Oración

Gracias Señor, porque Tu amor por mí es como un amor que no se detiene por nada. Oro para que mi amor por Ti sea la mayor prioridad de mi vida. Gracias porque Tu amor no puede ser comprado ni merecido sino solamente puede ser recibido con gratitud y humildad.

Añadidos de Pippa

1 Corintios 13:1–7

Estos extraordinarios versículos se deben leer constantemente en los hogares, las escuelas, los negocios… en todas partes. Deberían ser estudiados, memorizados y practicados.

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Nueva Versión Inernacional (NVI)

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