Día 247

Marca la diferencia

Sabiduría Salmos 105:12-22
Nuevo Testamento 2 Corintios 6:3-7:1
Antiguo Testamento Isaías 3:1-5:7

Introducción

Alfred Nobel (1833-1896) es más conocido por el Premio Nobel de la Paz y menos por el hecho de haber inventado la dinamita. Además de químico, ingeniero e innovador, era fabricante de armas.

Su hermano Ludvig murió en 1888 y un periódico francés erróneamente publicó el obituario de Alfred. Lo condenó por su invención de la dinamita, diciendo: «El comerciante de la muerte está muerto \[...\] el Doctor Alfred Nobel murió ayer, quien se hizo rico tras encontrar maneras de matar a más gente de la forma más rápida vista jamás».

Alfred Nobel estaba devastado por aquel adelanto de cómo sería recordado. Por ello, en su testamento legó la mayor parte de su patrimonio para instituir los premios Nobel. Dio el equivalente a 250 millones de dólares para financiar tales premios. Alfred Nobel tuvo una rara oportunidad de evaluar su vida cuando se acercaba su fin y de vivir el tiempo suficiente para cambiar el resultado de aquella evaluación.

¿Alguna vez te has preguntado qué diferencia podría hacer en tu vida? ¿Cómo puede tu vida traer bendición a otras personas? ¿Cómo puedes cambiar el mundo para bien? ¿Cómo puede tener tu vida, en última instancia, un valor perdurable? ¿Cómo podemos tener una vida fructífera?

Sabiduría

Salmos 105:12-22

12 Aun cuando eran pocos en número,
 unos cuantos extranjeros en la tierra
13 que andaban siempre de nación en nación
 y de reino en reino,
14 a nadie permitió que los oprimiera,
 sino que por ellos reprendió a los reyes:
15 «No toquen a mis ungidos;
 no hagan daño a mis profetas.»

16 Dios provocó hambre en la tierra
 y destruyó todos sus trigales.
17 Pero envió delante de ellos a un hombre:
 a José, vendido como esclavo.
18 Le sujetaron los pies con grilletes,
 entre hierros le aprisionaron el cuello,
19 hasta que se cumplió lo que él predijo
 y la palabra del Señor probó que él era veraz.
20 El rey ordenó ponerlo en libertad,
 el gobernante de los pueblos lo dejó libre.
21 Le dio autoridad sobre toda su casa
 y lo puso a cargo de cuanto poseía,
22 con pleno poder para instruir a sus príncipes
 e impartir sabiduría a sus ancianos.

Comentario

1. El fruto viene de la fidelidad a Dios

Para que tu vida sea fructífera tienes que permanecer fiel a Dios en los momentos difíciles. Es relativamente fácil serle fiel a Dios cuando todo sale bien en la vida; la prueba viene cuando te enfrentas a tentaciones intensas y a grandes sufrimientos.

El salmista rememora la vida de José al darle gracias a Dios por la fidelidad a Su pueblo.

La vida de José fue inmensamente fructífera (ver Génesis 37-50). El faraón «le dio autoridad sobre toda su casa y lo puso a cargo de cuanto poseía, con pleno poder para instruir a sus príncipes e impartir sabiduría a sus ancianos» (Salmo 105:21-22). Como resultado, «el Señor hizo que su pueblo se multiplicara» (v.24a).

Pero el fruto de José tuvo un precio. Al principio, no parecía que su vida fuera fructífera. Fue «vendido como esclavo» (v.17). «Le sujetaron los pies con grilletes, entre hierros le aprisionaron el cuello» (v.18). José pasó por la traición, la esclavitud, la tentación, el encarcelamiento y un gran sufrimiento.

Sin embargo, en todo ello permaneció fiel. La razón de la fidelidad de José era que confiaba en que Dios tenía el control, incluso en los momentos malos (Génesis 45:5-8; 50:20).

José no solo permaneció fiel a Dios a pesar de su aparente abandono, sino que también fue fiel a su familia al perdonarlos, en lugar de culparlos y rechazarlos. A la larga, su fidelidad produjo un gran fruto.

Oración

Señor, gracias por Tu increíble fidelidad. Ayúdame a serte fiel incluso en los momentos difíciles de tentación, decepción y desánimo. Oro para que mi vida sea fructífera como fue la de José.

Nuevo Testamento

2 Corintios 6:3-7:1

Privaciones de Pablo

3 Por nuestra parte, a nadie damos motivo alguno de tropiezo, para que no se desacredite nuestro servicio. 4 Más bien, en todo y con mucha paciencia nos acreditamos como servidores de Dios: en sufrimientos, privaciones y angustias; 5 en azotes, cárceles y tumultos; en trabajos pesados, desvelos y hambre. 6 Servimos con pureza, conocimiento, constancia y bondad; en el Espíritu Santo y en amor sincero; 7 con palabras de verdad y con el poder de Dios; con armas de justicia, tanto ofensivas como defensivas; 8 por honra y por deshonra, por mala y por buena fama; veraces, pero tenidos por engañadores; 9 conocidos, pero tenidos por desconocidos; como moribundos, pero aún con vida; golpeados, pero no muertos; 10 aparentemente tristes, pero siempre alegres; pobres en apariencia, pero enriqueciendo a muchos; como si no tuviéramos nada, pero poseyéndolo todo.

11 Hermanos corintios, les hemos hablado con toda franqueza; les hemos abierto de par en par nuestro corazón. 12 Nunca les hemos negado nuestro afecto, pero ustedes sí nos niegan el suyo. 13 Para corresponder del mismo modo —les hablo como si fueran mis hijos—, ¡abran también su corazón de par en par!

No formen yunta con los incrédulos

14 No formen yunta con los incrédulos. ¿Qué tienen en común la justicia y la maldad? ¿O qué comunión puede tener la luz con la oscuridad? 15 ¿Qué armonía tiene Cristo con el diablo? ¿Qué tiene en común un creyente con un incrédulo? 16 ¿En qué concuerdan el templo de Dios y los ídolos? Porque nosotros somos templo del Dios viviente. Como él ha dicho: «Viviré con ellos y caminaré entre ellos. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.» Por tanto, el Señor añade:

17 «Salgan de en medio de ellos
y apártense.
No toquen nada impuro,
y yo los recibiré.»

18 «Yo seré un padre para ustedes,
y ustedes serán mis hijos y mis hijas,
dice el Señor Todopoderoso.»

7Como tenemos estas promesas, queridos hermanos, purifiquémonos de todo lo que contamina el cuerpo y el espíritu, para completar en el temor de Dios la obra de nuestra santificación.

Comentario

2. El fruto viene del Espíritu Santo

Tu vida puede ser inmensamente fructífera, porque el Espíritu Santo vive dentro de ti. Eres «templo del Dios viviente» (6:16). Así como en el Antiguo Testamento Dios habitó en el Sanctasanctórum, así también ahora habita en ti y en mí por su Espíritu Santo. El Espíritu Santo produce frutos hermosos en tu vida (Gálatas 5:22-23).

La vida de Pablo fue sin duda una de las más fructíferas en la historia del mundo. Se describe a sí mismo como un siervo de Dios (2 Corintios 6:4). Durante el tiempo de su vida enriqueció a muchos (v.10). Para Pablo, las «riquezas» eran la riqueza espiritual de estar en Cristo. Su vida sigue enriqueciendo a muchos. El fruto de la vida de Pablo ha durado 2 000 años y durará hasta la eternidad.

Como José, el fruto de Pablo tuvo un precio. Él enumera algunas de las cosas que soportó: «sufrimientos, privaciones y angustias; \[…\] azotes, cárceles y tumultos; \[…\] trabajos pesados, desvelos y hambre. \[…\] deshonra, \[…\] mala \[…\] fama; \[…\] engañadores; \[…\] desconocidos; \[…\] moribundos, \[…\]; golpeados, \[…\]; aparentemente tristes, \[…\]; pobres en apariencia, \[…\]; como si no tuviéramos nada» (vv.4-10). Cuando miro la vida de Pablo, me siento muy desafiado, es algo que sitúa todos mis problemas en su justa perspectiva.

Durante todos aquellos sufrimientos, Pablo permaneció fiel en «pureza, conocimiento, constancia y bondad; en el Espíritu Santo y en amor sincero; con palabras de verdad y con el poder de Dios» (vv.6-7a). Permaneció en la verdad y siempre alegre (vv.8,10). En palabras de la versión en inglés del Nuevo Testamento de J.B. Phillips, Pablo afirma: «No tenemos dinero \[...\] pero en realidad tenemos todo lo que vale la pena tener» (6:10b, Phillips).

Pablo les dice a los corintios: «… hemos hablado con toda franqueza; les hemos abierto de par en par nuestro corazón. Nunca les hemos negado nuestro afecto» (vv.11-12a). Él se muestra abierto y se expone ante los corintios suplicándoles que le abran sus corazones de la misma manera. Como lo expresa The Message, les pide que «Abran sus vidas. ¡Vivan sinceramente y de forma amplia!» (v.13, MSG).

Pablo había explorado su propio territorio interior. Había emprendido un viaje a aquellos lugares de su corazón y de su alma donde se hallan los tesoros escondidos. Los había examinado cuidadosamente y los había sacado para exhibirlos.

Para actuar con integridad, primero debemos saber quiénes somos. Debemos saber lo que representamos, en qué creemos y lo que más nos importa.

Bear Grylls escribe: «Las personas tienden a pensar que tienen que ser divertidas, ingeniosas o incisivas en el escenario. ¡No tienen que serlo! Solo tienen que ser honestas. Si puedes ser profundo y mostrar tu historia interior —las emociones, las dudas, las luchas, los temores, todo— entonces la gente responderá».

El Espíritu Santo es quien nos hace libres para ser nosotros mismos. Él es quien produce la fecundidad en nuestras vidas.

Pablo no quiere que nada estropee esta fecundidad en la vida de los corintios. Les suplica: «No se asocien íntimamente con los que son incrédulos» (v.14, NTV). (No sugirió que se apartaran del mundo, \[1 Corintios 5:9-10\], sino que advirtió del peligro a largo plazo de las relaciones con aquellos que rechazan a Dios).

Muchas personas han ignorado estas advertencias —por ejemplo, a la hora de encontrar pareja para el matrimonio— y algunos terminan dejando de ir a la iglesia pasados unos meses o años para luego finalmente perder su fe. ¡Verlo suceder es algo que te parte el corazón!

«Así que» —escribe Pablo— «deja la corrupción y el hacer concesiones déjalo para siempre» (2 Corintios 6:16, MSG); «… purifiquémonos de todo lo que contamina el cuerpo y el espíritu, para completar en el temor de Dios la obra de nuestra santificación» (7:1)

Oración

Señor, lléname de Tu Espíritu Santo y del poder de Dios. Permíteme ser puro, paciente, amable y veraz, así como amar sinceramente con un corazón abierto.

Antiguo Testamento

Isaías 3:1-5:7

Juicio sobre Jerusalén y Judá

3¡Presten atención!
 El Señor, el SeñorTodopoderoso,
retira de Jerusalén y de Judá
 todo apoyo y sustento:
toda provisión de pan,
 toda provisión de agua.
2 Él retira al valiente y al guerrero,
 al juez y al profeta,
 al adivino y al anciano,
3 al capitán y al dignatario,
 al consejero, al artesano experto
 y al hábil encantador.

4 Les pondré como jefes a muchachos,
 y los gobernarán niños caprichosos.
5 Unos a otros se maltratarán:
 hombre contra hombre,
vecino contra vecino,
 joven contra anciano,
plebeyo contra noble.

6 Entonces un hombre agarrará a su hermano
 en la casa de su padre, y le dirá:
«Sé nuestro líder, pues tienes un manto;
 ¡hazte cargo de este montón de ruinas!»
7 Pero entonces el otro protestará:
 «Yo no soy médico,
y en mi casa no hay pan ni manto;
 ¡no me hagas líder del pueblo!»

8 Jerusalén se tambalea,
 Judá se derrumba,
porque su hablar y su actuar
 son contrarios al Señor:
¡desafían su gloriosa presencia!
9 Su propio descaro los acusa
 y, como Sodoma, se jactan de su pecado;
¡ni siquiera lo disimulan!
 ¡Ay de ellos,
porque causan su propia desgracia!
10 Díganle al justo que le irá bien,
 pues gozará del fruto de sus acciones.
11 ¡Ay del malvado, pues le irá mal!
 ¡Según la obra de sus manos se le pagará!

12 ¡Pobre pueblo mío, oprimido por niños
 y gobernado por mujeres!
¡Pobre pueblo mío, extraviado por tus guías,
 que tuercen el curso de tu senda!
13 El Señor se dispone a denunciar;
 se levanta para enjuiciar al pueblo.
14 El Señor entra en juicio
 contra los ancianos y jefes de su pueblo:
«¡Ustedes han devorado la viña,
 y el despojo del pobre está en sus casas!
15 ¿Con qué derecho aplastan a mi pueblo
 y pasan por encima de los pobres?»,
 afirma el Señor, el Señor Todopoderoso.

16 El Señor dice:
 «Las hijas de Sión son tan orgullosas
que caminan con el cuello estirado,
 con ojos seductores y pasitos cortos,
haciendo sonar los adornos de sus pies.
17 Por eso el Señor cubrirá de sarna
 la cabeza de las hijas de Sión;
 el Señor las dejará completamente calvas.»

18 En aquel día, el Señor arrancará todo adorno: hebillas, diademas, broches, 19 pendientes, pulseras, velos, 20 pañuelos, cadenillas de los pies, cinturones, frasquitos de perfume, amuletos, 21 anillos, argollas para la nariz, 22 ropas de gala, mantos, chales, bolsos, 23 espejos, telas finas, turbantes y mantillas.

24 Habrá pestilencia en vez de perfume,
 soga en vez de cinturón,
calvicie en vez de peinado elegante,
 ropa de luto en vez de trajes lujosos,
vergüenza en vez de belleza.
25 Tus hombres caerán a filo de espada,
 y tus valientes, en el campo de batalla.
26 Las puertas de la ciudad gemirán y se vestirán de luto;
 desolada, la ciudad se sentará en el suelo.

4En aquel día, siete mujeres agarrarán
 a un solo hombre y le dirán:
«De alimentarnos y de vestirnos
 nosotras nos ocuparemos;
tan sólo déjanos llevar tu nombre:
 ¡Líbranos de nuestra afrenta!»

2 En aquel día, el retoño del Señor será bello y glorioso, y el fruto de la tierra será el orgullo y el honor de los sobrevivientes de Israel. 3 Entonces tanto el que quede en Sión como el que sobreviva en Jerusalén serán llamados santos, e inscritos para vida en Jerusalén. 4 Con espíritu de juicio y espíritu abrasador, el Señor lavará la inmundicia de las hijas de Sión y limpiará la sangre que haya en Jerusalén. 5 Entonces el Señor creará una nube de humo durante el día y un resplandor de fuego llameante durante la noche, sobre el monte Sión y sobre los que allí se reúnan. Por sobre toda la gloria habrá un toldo 6 que servirá de cobertizo, para dar sombra contra el calor del día, y de refugio y protección contra la lluvia y la tormenta.

El canto a la viña

5Cantaré en nombre de mi amigo querido
 una canción dedicada a su viña.
Mi amigo querido tenía una viña
 en una ladera fértil.
2 La cavó, la limpió de piedras
 y la plantó con las mejores cepas.
Edificó una torre en medio de ella
 y además preparó un lagar.
Él esperaba que diera buenas uvas,
 pero acabó dando uvas agrias.
3 Y ahora, hombres de Judá,
 habitantes de Jerusalén,
 juzguen entre mi viña y yo.
4 ¿Qué más se podría hacer por mi viña
 que yo no lo haya hecho?
Yo esperaba que diera buenas uvas;
 ¿por qué dio uvas agrias?
5 Voy a decirles
 lo que haré con mi viña:
Le quitaré su cerco, y será destruida;
 derribaré su muro, y será pisoteada.
6 La dejaré desolada,
 y no será podada ni cultivada;
le crecerán espinos y cardos.
 Mandaré que las nubes
no lluevan sobre ella.
7 La viña del SeñorTodopoderoso es el pueblo de Israel;
 los hombres de Judá son su huerto preferido.
Él esperaba justicia,
 pero encontró ríos de sangre;
esperaba rectitud,
 pero encontró gritos de angustia.

Comentario

3. La fructificación viene de la cercanía a Jesús

Dios te ama y quiere que permanezcas cerca de Él. Quiere que seas una rama de Su viña que produzca fruto.

Ser infieles a Dios, es como ser podado de la vid: nos volvemos infructuosos. Isaías escribe: «Mi amigo querido tenía una viña en una ladera fértil. \[…\]. Él esperaba que diera buenas uvas, pero acabó dando uvas agrias. \[…\]. Él esperaba justicia, pero encontró ríos de sangre; esperaba rectitud, pero encontró gritos de angustia» (5:1-7).

Gran parte de los primeros 39 capítulos de Isaías se refieren al juicio de Dios: «El Señor se dispone a denunciar; se levanta para enjuiciar al pueblo. El Señor entra en juicio contra los ancianos y jefes de su pueblo» (3:13).

El pueblo de Dios le ha sido infiel: «¡Ustedes han devorado la viña, y en sus casas está el despojo del pobre! ¿Con qué derecho aplastan a mi pueblo y pasan por encima de los pobres?» (vv.14-15, MSG).

Ellos han disfrutado de grandes riquezas materiales, las cuales han llevado al orgullo, la inmoralidad y la codicia (vv.16-23).

Isaías ve el juicio venidero, y cómo en ese día «el retoño del Señor será bello» (4:2).

Esto solo se cumplió parcialmente en aquel tiempo. Como muchas otras profecías, apunta hacia lo que ahora podemos ver que se logró por medio de Jesús, quien era el verdadero «retoño del Señor» (v.2). Jesús es la Rama de la viña de Dios. Nosotros somos las ramas de la viña de Jesús (ver Juan 15:1-8).

Jesús es la rama verdadera y la vid verdadera. Él es el que era totalmente fiel y fructífero por encima de cualquier ser humano (¡incluso José o Pablo!). Jesús ahora te invita a ser parte de su viña, a permanecer cerca de él y a dar mucho fruto, un fruto que perdurará (Juan 15:8,16).

Oración

Señor, quiero llevar una vida fructífera. Gracias por haberlo hecho posible. Guárdame cerca de Ti, fiel y lleno del Espíritu Santo, dando un fruto que perdurará.

Añadidos de Pippa

2 Corintios 7:1

«… purifiquémonos de todo lo que contamina el cuerpo y el espíritu».

Necesito una desintoxicación antes del comienzo del nuevo período. (No solo reducir el consumo de chocolates... ¡sino si es posible eliminarlos completamente!).

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Referencias

J.B. Phillips New Testament (PHILLIPS) es una versión del Nuevo Testamento que existe solo en idioma inglés. Se parafrasea al no estar traducida al español.

Escritura marcada (MSG) es tomada de la traducción bíblica The Message, no está traducida a español, se parafrasea.

Bear Grylls, Mud, Sweat and Tears, (Channel 4, 2012).

Unless otherwise stated, Scripture quotations taken from the Holy Bible, New International Version Anglicised, Copyright © 1979, 1984, 2011 Biblica, formerly International Bible Society. Used by permission of Hodder & Stoughton Publishers, an Hachette UK company. All rights reserved. ‘NIV’ is a registered trademark of Biblica. UK trademark number 1448790.

Scripture quotations marked (AMP) taken from the Amplified® Bible, Copyright © 1954, 1958, 1962, 1964, 1965, 1987 by The Lockman Foundation. Used by permission. (www.Lockman.org)

Scripture marked (MSG) taken from The Message. Copyright © 1993, 1994, 1995, 1996, 2000, 2001, 2002. Used by permission of NavPress Publishing Group.

La Biblia con Nicky y Pippa Gumbel

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