Día 266

Comprende tu valor

Sabiduría Salmos 109:21-31
Nuevo Testamento Efesios 1:1-23
Antiguo Testamento Isaías 51:17-54:17

Introducción

¿Alguna vez te has sentido fracasado, o de ninguna utilidad para Dios? ¿O pensaste que Dios no querría responder a tus oraciones?

Hasta que no leí por primera vez el libro En Cristo Jesús de Colin Urquhart, nunca me había dado cuenta de lo significante que es la pequeña palabra «en» en el Nuevo Testamento. Comprender que, como cristianos, estamos «en» Cristo Jesús revoluciona cómo nos vemos nosotros mismos, nuestra autoimagen y nuestra identidad.

Escribe tu nombre en un pedazo de papel, toma tu Biblia para representar a Cristo, coloca el pedazo de papel en la Biblia y ciérrala. Ya estás en Cristo; donde el libro vaya, tú vas. Donde el pedazo de papel vaya, él va. No eres parte del libro, pero ahora estás totalmente identificado con el libro.

Pablo usa esta expresión, «en Cristo Jesús», una y otra vez. Dios se ha enraizado de ti y te ha puesto en Cristo. En Cristo, ustedes han recibido «toda bendición espiritual» (Efesios 1:3). Todas las bendiciones —incluyendo aquellas de las que habla el Antiguo Testamento—, son tuyas en Cristo.

Sabiduría

Salmos 109:21-31

21 Pero tú, Señor Soberano,
 trátame bien por causa de tu nombre;
 líbrame por tu bondad y gran amor.
22 Ciertamente soy pobre y estoy necesitado;
 profundamente herido está mi corazón.
23 Me voy desvaneciendo como sombra vespertina;
 se desprenden de mí como de una langosta.
24 De tanto ayunar me tiemblan las rodillas;
 la piel se me pega a los huesos.
25 Soy para ellos motivo de burla;
 me ven, y menean la cabeza.

26 Señor, mi Dios, ¡ayúdame!;
 por tu gran amor, ¡sálvame!
27 Que sepan que ésta es tu mano;
 que tú mismo, Señor, lo has hecho.
28 ¿Qué importa que ellos me maldigan?
 ¡Bendíceme tú!
Pueden atacarme, pero quedarán avergonzados;
 en cambio, este siervo tuyo se alegrará.
29 ¡Queden mis acusadores cubiertos de deshonra,
 envueltos en un manto de vergüenza!

30 Por mi parte, daré muchas gracias al Señor;
 lo alabaré entre una gran muchedumbre.
31 Porque él defiende al necesitado,
 para salvarlo de quienes lo condenan.

Comentario

1. Las bendiciones del amor y la sanación de Dios

«¡Bendíceme tú!» escribe David (v.28). Todas las bendiciones de Dios fluyen de Su amor por ti: «por tu bondad y gran amor» (v.21, Efesios 1:4,5,11, Isaías 54:10). El amor de Dios te apoya y te ayuda a permanecer de pie, incluso cuando los demás te desprecian y te maldicen (Salmo 109:25-26); «Él se pondrá a la derecha» (v.31a, RVA-2015).

Dios salva nuestras vidas (v.31b, Isaías 52:10). Él sana nuestros corazones heridos. David dice: «… profundamente herido está mi corazón» (Salmos 109:22). Dios ama usar a las personas que han sido heridas y luego sanadas porque nadie puede ministrar mejor que una persona que ha tenido la misma herida y luego ha sido sanada por Dios (ver 2 Corintios 1:3-4).

Oración

Señor, gracias por Tu maravilloso amor por mí. Sana mi corazón herido y ayúdame a sanar a otros.

Nuevo Testamento

Efesios 1:1-23

1Pablo, apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios,

a los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Éfeso:

2 Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo les concedan gracia y paz.

Bendiciones espirituales en Cristo

3 Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en las regiones celestiales con toda bendición espiritual en Cristo. 4 Dios nos escogió en él antes de la creación del mundo, para que seamos santos y sin mancha delante de él. En amor 5 nos predestinó para ser adoptados como hijos suyos por medio de Jesucristo, según el buen propósito de su voluntad, 6 para alabanza de su gloriosa gracia, que nos concedió en su Amado. 7 En él tenemos la redención mediante su sangre, el perdón de nuestros pecados, conforme a las riquezas de la gracia 8 que Dios nos dio en abundancia con toda sabiduría y entendimiento. 9 Él nos hizo conocer el misterio de su voluntad conforme al buen propósito que de antemano estableció en Cristo, 10 para llevarlo a cabo cuando se cumpliera el tiempo: reunir en él todas las cosas, tanto las del cielo como las de la tierra.

11 En Cristo también fuimos hechos herederos, pues fuimos predestinados según el plan de aquel que hace todas las cosas conforme al designio de su voluntad, 12 a fin de que nosotros, que ya hemos puesto nuestra esperanza en Cristo, seamos para alabanza de su gloria. 13 En él también ustedes, cuando oyeron el mensaje de la verdad, el evangelio que les trajo la salvación, y lo creyeron, fueron marcados con el sello que es el Espíritu Santo prometido. 14 Éste garantiza nuestra herencia hasta que llegue la redención final del pueblo adquirido por Dios, para alabanza de su gloria.

Acción de gracias e intercesión

15 Por eso yo, por mi parte, desde que me enteré de la fe que tienen en el Señor Jesús y del amor que demuestran por todos los santos, 16 no he dejado de dar gracias por ustedes al recordarlos en mis oraciones. 17 Pido que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre glorioso, les dé el Espíritu de sabiduría y de revelación, para que lo conozcan mejor. 18 Pido también que les sean iluminados los ojos del corazón para que sepan a qué esperanza él los ha llamado, cuál es la riqueza de su gloriosa herencia entre los santos, 19 y cuán incomparable es la grandeza de su poder a favor de los que creemos. Ese poder es la fuerza grandiosa y eficaz 20 que Dios ejerció en Cristo cuando lo resucitó de entre los muertos y lo sentó a su derecha en las regiones celestiales, 21 muy por encima de todo gobierno y autoridad, poder y dominio, y de cualquier otro nombre que se invoque, no sólo en este mundo sino también en el venidero. 22 Dios sometió todas las cosas al dominio de Cristo, y lo dio como cabeza de todo a la iglesia. 23 Ésta, que es su cuerpo, es la plenitud de aquel que lo llena todo por completo.

Comentario

2. Las bendiciones de estar en Cristo Jesús

Muchos tienen dificultad con su baja autoestima. La respuesta del Nuevo Testamento a aquel problema es saber quién eres en Cristo Jesús, en palabras de The Message: «Es en Cristo que descubrimos quiénes somos y para qué estamos viviendo» (v.11, MSG): Entender cuál es tu identidad en Cristo. Aunque no tengas todas las bendiciones materiales que deseas (Pablo estaba en la cárcel cuando escribió esta carta), Dios te ha bendecido «con toda bendición espiritual en Cristo» (v.3). Este pasaje enumera muchas de estas bendiciones:

  • Gracia y paz

Pablo comienza sus saludos con «gracia y paz» ​​(v.2). Más adelante escribe: «… las riquezas de la gracia que Dios nos dio» (vv.7-8). La gracia es aquel amor que se preocupa y se inclina hacia el caído y lo rescata. Con Dios, tienes paz.

  • Elegido, destinado y adoptado

En palabras de la versión clásica de Amplified Bible: «Así como \[en Su amor\] Él nos escogió \[en realidad nos escogió para sí mismo como Suyos\] en Cristo antes de la fundación del mundo \[...\] Él nos predestinó (nos había destinado, lo planeó por amor a nosotros) para ser adoptados (revelados) como Sus propios hijos» (vv.4-5, AMPC, véase también v.11).

  • Redimido, perdonado y libre

Eres redimido por su sangre (v.7a, Isaías 52:3, 9). «Redención» era la palabra usada para la recompra de un esclavo: un cautivo liberado al pagar un precio.

Tus pecados son perdonados (Efesios 1:7b). Marghanita Laski, una atea conocida, hizo una confesión asombrosa en un debate televisivo. Declaró: «Lo que más envidio de ustedes los cristianos, es el perdón», para después añadir algo triste: «No tengo a nadie que me dé su perdón».

«Somos un pueblo libre; libre de las penas y los castigos debido a todos nuestros delitos. Y no somos “casi libres” sino ¡ampliamente libres!» (v.7, MSG).

  • Habitado por el Espíritu Santo

Cuando creyeron «fueron marcados con el sello que es el Espíritu Santo prometido» (v.13). El Espíritu Santo ha venido a habitar dentro de ti. En la antigüedad, cuando se enviaba un paquete, se colocaba un sello para indicar de dónde procedía y a quién pertenecía. Has sido sellado con el Espíritu Santo.

  • Esperanza para el futuro

Tu herencia está garantizada. Tienes «la garantía de nuestra herencia \[las primicias, la promesa y el anticipo, el pago inicial de nuestra herencia\], en previsión de su redención completa y nuestra posesión adquirida \[completamente\]» (v.14, AMPC). Tú tienes «la riqueza de su gloriosa herencia entre los santos» (v.18b).

  • Poder y posición

La «increíble grandeza del poder de Dios para nosotros, los que creemos» está en ti (v.19a, NTV). El poder pertenece a Dios, pero ha venido a vivir dentro de ti y a darte «energía sin fin, ¡fuerza ilimitada!» (v.19, MSG).

Estás sentado con Cristo en los reinos celestiales (v.20). Dios nos ha «encargado dirigir el universo, desde las galaxias hasta los gobiernos» (vv.20-21, MSG).

  • Autoridad y responsabilidad

En Cristo, Dios ha puesto todo bajo tu autoridad por el bien de la iglesia «que es su cuerpo, es la plenitud de aquel que lo llena todo por completo» (vv.22-23). En la coronación de la reina de Inglaterra, cuando el orbe (que representa al mundo bajo una cruz) fue puesto en su mano, se le recordó a la Reina: «Cuando veas este orbe colocado bajo la cruz, recuerda que el mundo entero está sujeto al poder e imperio de Cristo nuestro redentor».

Dios te ha dado una gran responsabilidad. Sus planes para el universo están ahora en manos de la iglesia, que es el «cuerpo» de Jesús en la tierra (v.23). «Mira, la iglesia no es independiente del mundo; el mundo es independiente de la iglesia» (vv.22-23, MSG).

Oración

Señor, te alabo por cada una de las bendiciones espirituales que me has dado en Cristo. Oro para que los ojos de mi corazón sean iluminados, para que conozca la esperanza a la que me has llamado, las riquezas de Tu herencia gloriosa y la increíble grandeza de Tu poder que vive dentro de mí (vv.17-19).

Antiguo Testamento

Isaías 51:17-54:17

La copa de la ira de Dios

17 ¡Despierta, Jerusalén, despierta!
 Levántate, tú, que de la mano del
has bebido la copa de su furia;
 tú, que has bebido hasta el fondo
la copa que entorpece a los hombres.
18 De todos los hijos que diste a luz,
 no hubo ninguno que te guiara;
de todos los hijos que criaste,
 ninguno te tomó de la mano.
19 Estos dos males han venido sobre ti:
 Ruina y destrucción, hambre y espada.
¿Quién se apiadará de ti?
 ¿Quién te consolará?
20 Tus hijos han desfallecido;
 como antílopes atrapados en la red,
han caído en las esquinas de las calles.
 Sobre ellos recae toda la furia del Señor,
todo el reproche de su Dios.

21 Por eso escucha esto, tú que estás afligida;
 que estás ebria, pero no de vino.
22 Así dice tu Señor y Dios,
 tu Dios, que aboga por su pueblo:
«Te he quitado de la mano
 la copa que te hacía tambalear.
De esa copa, que es el cáliz de mi furia,
 jamás volverás a beber.
23 La pondré en manos de los que te atormentan,
 de los que te dijeron:
“¡Tiéndete en el suelo,
 para que pasemos sobre ti!”
¡Y te echaste boca abajo, sobre el suelo,
 para que te pisoteara todo mundo!»

52¡Despierta, Sión, despierta!
¡Revístete de poder!
Jerusalén, ciudad santa,
ponte tus vestidos de gala,
que los incircuncisos e impuros
no volverán a entrar en ti.
2 ¡Sacúdete el polvo, Jerusalén!
 ¡Levántate, vuelve al trono!
¡Libérate de las cadenas de tu cuello,
 cautiva hija de Sión!

3 Porque así dice el Señor:

«Ustedes fueron vendidos por nada,
y sin dinero serán redimidos.»

4 Porque así dice el Señor omnipotente:

«En tiempos pasados,
mi pueblo descendió a Egipto y vivió allí;
en estos últimos tiempos,
Asiria los ha oprimido sin razón.

5 »Y ahora —afirma el Señor —, ¿qué estoy haciendo aquí?

Sin motivo se han llevado a mi pueblo;
sus gobernantes se mofan de él.
No hay un solo momento
en que mi nombre no lo blasfemen.
6 Por eso mi pueblo conocerá mi nombre,
 y en aquel día sabrán
 que yo soy quien dice: “¡Aquí estoy!” »

7 ¡Qué hermosos son, sobre los montes,
 los pies del que trae buenas nuevas;
del que proclama la paz,
 del que anuncia buenas noticias,
del que proclama la salvación,
 del que dice a Sión: «Tu Dios reina»!
8 ¡Escucha! Tus centinelas alzan la voz,
 y juntos gritan de alegría,
porque ven con sus propios ojos
 que el Señor vuelve a Sión.
9 Ruinas de Jerusalén,
 ¡prorrumpan juntas en canciones de alegría!
Porque el Señor ha consolado a su pueblo,
 ¡ha redimido a Jerusalén!
10 El Señor desnudará su santo brazo
 a la vista de todas las naciones,
y todos los confines de la tierra
 verán la salvación de nuestro Dios.

11 Ustedes, que transportan los utensilios del Señor,
 ¡pónganse en marcha, salgan de allí!
¡Salgan de en medio de ella, purifíquense!
 ¡No toquen nada impuro!
12 Pero no tendrán que apresurarse ni salir huyendo,
 porque el Señor marchará a la cabeza;
 ¡el Dios de Israel les cubrirá la espalda!

El sufrimiento y la gloria del Siervo

13 Miren, mi siervo triunfará;
 será exaltado, levantado y muy enaltecido.
14 Muchos se asombraron de él,
 pues tenía desfigurado el semblante;
 ¡nada de humano tenía su aspecto!
15 Del mismo modo, muchas naciones se asombrarán,
 y en su presencia enmudecerán los reyes,
porque verán lo que no se les había anunciado,
 y entenderán lo que no habían oído.

53¿Quién ha creído a nuestro mensaje
y a quién se le ha revelado el poder del Señor?
2 Creció en su presencia como vástago tierno,
 como raíz de tierra seca.
No había en él belleza ni majestad alguna;
 su aspecto no era atractivo
y nada en su apariencia lo hacía deseable.
3 Despreciado y rechazado por los hombres,
 varón de dolores, hecho para el sufrimiento.
Todos evitaban mirarlo;
 fue despreciado, y no lo estimamos.

4 Ciertamente él cargó con nuestras enfermedades
 y soportó nuestros dolores,
pero nosotros lo consideramos herido,
 golpeado por Dios, y humillado.
5 Él fue traspasado por nuestras rebeliones,
 y molido por nuestras iniquidades;
sobre él recayó el castigo, precio de nuestra paz,
 y gracias a sus heridas fuimos sanados.
6 Todos andábamos perdidos, como ovejas;
 cada uno seguía su propio camino,
pero el Señor hizo recaer sobre él
 la iniquidad de todos nosotros.
7 Maltratado y humillado,
 ni siquiera abrió su boca;
como cordero, fue llevado al matadero;
 como oveja, enmudeció ante su trasquilador;
y ni siquiera abrió su boca.
8 Después de aprehenderlo y juzgarlo, le dieron muerte;
 nadie se preocupó de su descendencia.
Fue arrancado de la tierra de los vivientes,
 y golpeado por la transgresión de mi pueblo.
9 Se le asignó un sepulcro con los malvados,
 y murió entre los malhechores,
aunque nunca cometió violencia alguna,
 ni hubo engaño en su boca.

10 Pero el Señor quiso quebrantarlo y hacerlo sufrir,
 y como él ofreció su vida en expiación,
verá su descendencia y prolongará sus días,
 y llevará a cabo la voluntad del Señor.
11 Después de su sufrimiento,
 verá la luz y quedará satisfecho;
por su conocimiento
 mi siervo justo justificará a muchos,
y cargará con las iniquidades de ellos.
12 Por lo tanto, le daré un puesto entre los grandes,
 y repartirá el botín con los fuertes,
porque derramó su vida hasta la muerte,
 y fue contado entre los transgresores.
Cargó con el pecado de muchos,
 e intercedió por los pecadores.

La futura gloria de Sión

54«Tú, mujer estéril que nunca has dado a luz,
¡grita de alegría!
Tú, que nunca tuviste dolores de parto,
¡prorrumpe en canciones y grita con júbilo!
Porque más hijos que la casada
tendrá la desamparada
—dice el Señor —.

2 Ensancha el espacio de tu carpa,
 y despliega las cortinas de tu morada.
¡No te limites!
 Alarga tus cuerdas y refuerza tus estacas.
3 Porque a derecha y a izquierda te extenderás;
 tu descendencia desalojará naciones,
 y poblará ciudades desoladas.

4 »No temas,
 porque no serás avergonzada.
No te turbes,
 porque no serás humillada.
Olvidarás la vergüenza de tu juventud,
 y no recordarás más el oprobio de tu viudez.
5 Porque el que te hizo es tu esposo;
 su nombre es el SeñorTodopoderoso.
Tu Redentor es el Santo de Israel;
 ¡Dios de toda la tierra es su nombre!
6 El Señor te llamará
 como a esposa abandonada;
como a mujer angustiada de espíritu,
 como a esposa que se casó joven
tan sólo para ser rechazada
 —dice tu Dios—.
7 Te abandoné por un instante,
 pero con profunda compasión
 volveré a unirme contigo.
8 Por un momento, en un arrebato de enojo,
 escondí mi rostro de ti;
pero con amor eterno
 te tendré compasión
—dice el Señor, tu Redentor—.

9 »Para mí es como en los días de Noé,
 cuando juré que las aguas del diluvio
no volverían a cubrir la tierra.
 Así he jurado no enojarme más contigo,
ni volver a reprenderte.
10 Aunque cambien de lugar las montañas
 y se tambaleen las colinas,
no cambiará mi fiel amor por ti
 ni vacilará mi pacto de paz,
—dice el Señor, que de ti se compadece—.

11 »¡Mira tú, ciudad afligida,
 atormentada y sin consuelo!
¡Te afirmaré con turquesas,
 y te cimentaré con zafiros!
12 Con rubíes construiré tus almenas,
 con joyas brillantes tus puertas,
 y con piedras preciosas todos tus muros.
13 El Señor mismo instruirá a todos tus hijos,
 y grande será su bienestar.
14 Serás establecida en justicia;
 lejos de ti estará la opresión,
y nada tendrás que temer;
 el terror se apartará de ti,
y no se te acercará.
15 Si alguien te ataca,
 no será de mi parte;
cualquiera que te ataque
 caerá ante ti.

16 »Mira, yo he creado al herrero
 que aviva las brasas del fuego
y forja armas para sus propios fines.
 Yo también he creado al destructor
para que haga estragos.
17 No prevalecerá ninguna arma que se forje contra ti;
 toda lengua que te acuse será refutada.
Ésta es la herencia de los siervos del Señor,
 la justicia que de mí procede
—afirma el Señor —.

Comentario

3. Las bendiciones de las buenas noticias de Jesús

Isaías escribe: «¡Qué hermosos son, sobre los montes, los pies del que trae buenas nuevas; \[…\] del que proclama la salvación, del que dice a Sión: “Tu Dios reina”!» (52:7). ¡La salvación de Dios es una buena noticia que hace que incluso los pies olorosos del mensajero parezcan hermosos! Esta buena noticia es el mensaje de Isaías en el capítulo siguiente (52:13–53:12). Es la última y más grande de los cuatro cantos del siervo que revelan el plan de salvación de Dios. Hay cinco estrofas, cada de ellas revela un contraste inesperado:

  • El fracaso aparente y el éxito verdadero (52:13–15)

La cruz rompe las expectativas humanas. Aquí, Isaías predice la flagelación y muerte de Jesús, su «rostro destruido, reconocimiento desfigurado» (v.14, MSG). Sin embargo, la cruz no es el fin. La estrofa termina en éxito y triunfo, con una imagen de limpieza y perdón para el mundo entero: «muchas naciones se asombrarán» (v.15).

  • Nuestra visión y la visión de Dios (53:1–3)

«¿Quién habría pensado que el poder salvador de Dios se revelaría así?» (v.1, MSG). Aquí vemos un contraste entre la visión de Dios y la visión humana. Isaías prevé que el pueblo rechazaría a Jesús, aunque vino a salvarlos.

  • Nuestro pecado y su sufrimiento (vv.4–6)

Jesús te ama tanto que murió en tu lugar. Ese es el mensaje central de este pasaje; de hecho el de toda la Biblia:

«Él tomó el castigo, y aquello nos hizo completos.

A través de sus contusiones hemos sido sanados.

Todos somos como ovejas que se han alejado y se han perdido.

Todos hemos hecho lo nuestro, siguiendo nuestro propio camino.

Y Dios ha apilado todos nuestros pecados, todo lo que hemos hecho mal, sobre él, en él» (v.5-6, MSG). ¡Caramba!

  • El culpable y el inocente (vv.7–9)

Esta estrofa habla de un error de la justicia, el cual Jesús —el inocente— tomó voluntariamente sobre sí mismo para traer la salvación: «Murió sin pensar en su propio bienestar, golpeado por los pecados de mi pueblo» (v.8, MSG). También predice la muerte de Jesús con extraordinaria exactitud: enmudeció ante su trasquilador (v.7); moriría con los malhechores y que sería enterrado con los ricos (v.9).

  • La tragedia y el triunfo (vv.10–13)

Lo que pareció una derrota fue de hecho una victoria. «lo que Dios tenía en mente todo el tiempo» (v.10, MSG). ¿Qué hace que la muerte de Jesús sea un triunfo? Primero, «verá su descendencia» (v.10) y «justificará a muchos» (v.11): los millones de vidas transformadas que son el fruto de su muerte. Segundo, «verá la luz» (v.11): ¡Jesús resucitó! Por último, Dios lo exaltó, «dándole un puesto entre los grandes» (v.12) por todo lo que hizo por nosotros.

Como resultado de lo que Jesús hizo por nosotros, se nos promete desarrollo y crecimiento (54:2). No debes tener miedo (v.4) porque «el que te hizo es tu esposo» (v.5). Su amor y compasión nunca te dejarán (v.10). «No prevalecerá ninguna arma que se forje contra ti» (v.17).

Oración

Señor, gracias por las buenas nuevas del evangelio; porque a través de tu sufrimiento, he sido justificado. Ayúdame a esperar de ti grandes cosas y a intentar por ti grandes cosas.

Añadidos de Pippa

Isaías 54:2-3a

«Ensancha el espacio de tu carpa, y despliega las cortinas de tu morada. ¡No te limites! Alarga tus cuerdas y refuerza tus estacas. Porque a derecha y a izquierda te extenderás».

Este es un desafío constante para mí: no caminar sobre seguro, sino continuar avanzando para así crecer.

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Referencias

Escritura marcada (MSG) es tomada de la traducción bíblica The Message, no está traducida a español, se parafrasea.

Las citas bíblicas marcadas (AMPC) son tomadas de la Biblia Amplificada® Classic Edition en inglés, no está traducida al español, se parafrasea.

Colin Urquhart, En Cristo Jesús, (Editorial Clie, 1981)

Unless otherwise stated, Scripture quotations taken from the Holy Bible, New International Version Anglicised, Copyright © 1979, 1984, 2011 Biblica, formerly International Bible Society. Used by permission of Hodder & Stoughton Publishers, an Hachette UK company. All rights reserved. ‘NIV’ is a registered trademark of Biblica. UK trademark number 1448790.

Scripture quotations marked (AMP) taken from the Amplified® Bible, Copyright © 1954, 1958, 1962, 1964, 1965, 1987 by The Lockman Foundation. Used by permission. (www.Lockman.org)

Scripture marked (MSG) taken from The Message. Copyright © 1993, 1994, 1995, 1996, 2000, 2001, 2002. Used by permission of NavPress Publishing Group.

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