Día 290

La mayor decisión de mi vida

Sabiduría Salmos 119:41-48
Nuevo Testamento 1 Timoteo 1:1-20
Antiguo Testamento Jeremías 32:26-34:22

Introducción

A principios de febrero de 1974 me enfrentaba a la mayor decisión de mi vida. Estaba convencido de que Jesús era en verdad el Hijo de Dios, pero no quería ser cristiano pues temía perder mi libertad. Lo último que asociaba con la fe era el amor y la libertad. La asociaba con perder mi libertad. Pensaba que Dios querría que yo dejara de hacer todas las cosas que eran divertidas y que disfrutaba.

De hecho, aquel acto inicial de fe —que supuso la mayor decisión de toda mi existencia— me ha llevado a una vida de libertad y amor. El amor, la fe y la libertad están entrelazados de una manera inseparable.

Sabiduría

Salmos 119:41-48

41 Envíame, Señor, tu gran amor
y tu salvación, conforme a tu promesa.
42 Así responderé a quien me desprecie,
porque yo confío en tu palabra.
43 No me quites de la boca la palabra de verdad,
pues en tus juicios he puesto mi esperanza.
44 Por toda la eternidad
obedeceré fielmente tu ley.
45 Viviré con toda libertad,
porque he buscado tus preceptos.
46 Hablaré de tus estatutos a los reyes
y no seré avergonzado,
47 pues amo tus mandamientos,
y en ellos me regocijo.
48 Yo amo tus mandamientos,
y hacia ellos elevo mis manos;
¡quiero meditar en tus decretos!

Comentario

1. Confía en la palabra de Dios

«Señor, concédeme tu amor inagotable» (v.41a, NTV) — clama el salmista al comienzo de esta sección del salmo 119. «Que tu amor, oh Dios, conforme mi vida» (v.41a MSG). Termina con una respuesta de amor: «Amo tus mandamientos, y en ellos me regocijo. Yo amo tus mandamientos, y hacia ellos elevo mis manos; ¡quiero meditar en tus decretos!» (vv.47b–48).

Entre tanto, habla de su fe en la palabra de Dios diciendo: «Así responderé a quien me desprecie, porque yo confío en tu palabra» (v.42). La confianza y la fe son casi sinónimos.

La gente de fe es despreciada hoy de la misma manera que siempre lo ha sido. Pero, pase lo que pase, sigue confiando en la palabra de Dios. Esta confianza nos permite responder con seguridad incluso ante el desprecio.

Pide a Dios que te revele más y más de su amor inagotable (v.41, NTV). Responde en el amor (vv.47–48), la confianza, la esperanza y la obediencia (vv.42–44). Busca las sendas de Dios en la Biblia y descubrirás la verdadera libertad para poder decir: «Viviré con toda libertad, porque he buscado tus preceptos» (v.45).

Oración

Señor, oro para que hoy experimente Tu amor inagotable y responda con amor a aquellos que me encuentre y con quienes hable. Que camine en libertad al depositar mi confianza en Ti y en Tu palabra.

Nuevo Testamento

1 Timoteo 1:1-20

1Pablo, apóstol de Cristo Jesús por mandato de Dios nuestro Salvador y de Cristo Jesús nuestra esperanza,

2 a Timoteo, mi verdadero hijo en la fe:

Que Dios el Padre y Cristo Jesús nuestro Señor te concedan gracia, misericordia y paz.

Advertencia contra los falsos maestros de la ley

3 Al partir para Macedonia, te encargué que permanecieras en Éfeso y les ordenaras a algunos supuestos maestros que dejen de enseñar doctrinas falsas 4 y de prestar atención a leyendas y genealogías interminables. Esas cosas provocan controversias en vez de llevar adelante la obra de Dios que es por la fe. 5 Debes hacerlo así para que el amor brote de un corazón limpio, de una buena conciencia y de una fe sincera. 6 Algunos se han desviado de esa línea de conducta y se han enredado en discusiones inútiles. 7 Pretenden ser maestros de la ley, pero en realidad no saben de qué hablan ni entienden lo que con tanta seguridad afirman.

8 Ahora bien, sabemos que la ley es buena, si se aplica como es debido. 9 Tengamos en cuenta que la ley no se ha instituido para los justos sino para los desobedientes y rebeldes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos. La ley es para los que maltratan a sus propios padres, para los asesinos, 10 para los adúlteros y los homosexuales, para los traficantes de esclavos, los embusteros y los que juran en falso. En fin, la ley es para todo lo que está en contra de la sana doctrina 11 enseñada por el glorioso evangelio que el Dios bendito me ha confiado.

La gracia que el Señor dio a Pablo

12 Doy gracias al que me fortalece, Cristo Jesús nuestro Señor, pues me consideró digno de confianza al ponerme a su servicio. 13 Anteriormente, yo era un blasfemo, un perseguidor y un insolente; pero Dios tuvo misericordia de mí porque yo era un incrédulo y actuaba con ignorancia. 14 Pero la gracia de nuestro Señor se derramó sobre mí con abundancia, junto con la fe y el amor que hay en Cristo Jesús.

15 Este mensaje es digno de crédito y merece ser aceptado por todos: que Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero. 16 Pero precisamente por eso Dios fue misericordioso conmigo, a fin de que en mí, el peor de los pecadores, pudiera Cristo Jesús mostrar su infinita bondad. Así vengo a ser ejemplo para los que, creyendo en él, recibirán la vida eterna. 17 Por tanto, al Rey eterno, inmortal, invisible, al único Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.

18 Timoteo, hijo mío, te doy este encargo porque tengo en cuenta las profecías que antes se hicieron acerca de ti. Deseo que, apoyado en ellas, pelees la buena batalla 19 y mantengas la fe y una buena conciencia. Por no hacerle caso a su conciencia, algunos han naufragado en la fe. 20 Entre ellos están Himeneo y Alejandro, a quienes he entregado a Satanás para que aprendan a no blasfemar.

Comentario

2. Aférrate a tu fe sincera

El apóstol Pablo fue responsable de llevar a Timoteo a la fe en Jesucristo y, en ese sentido, es el padre espiritual de Timoteo. Como cualquier buen padre, Pablo se preocupa por Timoteo y quiere lo mejor para él. Describe a Timoteo, para el cual está escrita esta carta, como su «verdadero hijo en la fe» (v.2).

Timoteo también se ha convertido en líder, pastor y maestro. Pablo le da unas instrucciones acerca del liderazgo y de cómo lidiar con los problemas en la iglesia que son de gran relevancia para nosotros hoy.

La obra de Dios es por la fe (v.4): «Que el amor brote de un corazón limpio, de una buena conciencia y de una fe sincera» (v.5). El amor y la fe tendrían que ir siempre de la mano.

Pablo hace una lista de los diferentes pecados que han de ser evitados a toda costa (vv.8-11). Entre ellos está la trata de esclavos (v.10). La esclavitud es lo opuesto de la libertad, y el tráfico de seres humanos es una abominación.

Pablo prosigue dando su propio testimonio en el que la fe, el amor y la libertad están entrelazados. Anteriormente era «un blasfemo, un perseguidor y un insolente» (v.13). Se describe a sí mismo como el «el peor de los pecadores» (v.16).

Me parece fascinante ver cómo progresa la manera en la que Pablo se describe a sí mismo:

  • Mucho antes, se describió a sí mismo como «el más insignificante de los apóstoles» que «ni siquiera merezco ser llamado apóstol» (1 Corintios 15:9).
  • Más adelante dice: «Soy el más insignificante de todos los santos» (Efesios 3:8).
  • Ahora se describe a sí mismo como «el peor de los pecadores» (1 Timoteo 1:16).

Parece que cuanto más crece en su relación con el Señor y más cerca ha llegado a la luz de Cristo, más ve su propia indignidad. Creo que esto suele ser así; a medida que avanzamos en la vida cristiana nuestra convicción de pecado aumenta y nuestra apreciación del perdón, el amor y la misericordia de Dios crecen.

La verdadera culpabilidad no es una emoción insana siempre que esté seguida de arrepentimiento y perdón. P. T. Forsyth declaró en una ocasión: «Nuestras iglesias están llenas de gente de lo más amable y agradable, que no han conocido nunca ni la desesperación de la culpabilidad, ni la arrebatadora maravilla del perdón».

Jesucristo nos libera: «Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero» (v.15). La salvación significa la libertad: llegó como resultado de la gracia. No te quedes en tu pasado. Más bien, celebra tu libertad presente y la gracia que la trajo. Como dice The Message: «La gracia mezclada con la fe y el amor fueron derramados dentro de mí, y todo a causa de Jesús» (v.14, MSG).

El amor cristiano emana del amor de Dios por nosotros, el cual se derrama dentro de tu corazón por el Espíritu Santo (Romanos 5:5). Pero es mucho más que una emoción. El amor cristiano no es la víctima de nuestras emociones, sino el siervo de nuestra voluntad.

Pablo se convirtió en un ejemplo para otros que creen en Jesucristo y reciben la vida eterna (1 Timoteo 1:16). El acto de fe consiste en «creer en él».

Este acto de fe inicial tiene que ser seguido de una vida de fe. Por tanto, Pablo urge a Timoteo a que «pelee la buena batalla y mantenga la fe» (vv.18-19). Advierte a quienes han «naufragado en la fe» (v.19). Esta advertencia es un recordatorio de la importancia, para todos nosotros de «seguir a un Pablo» y «entrenar un Timoteo».

Oración

Señor, gracias porque aunque Pablo fuera el «peor de los pecadores», lo liberaste para una vida de amor. Gracias porque puedes hacerlo también en mí y en todo aquel que ponga su fe en Jesús.

Antiguo Testamento

Jeremías 32:26-34:22

26 Entonces vino la palabra del Señor a Jeremías: 27 «Yo soy el Señor, Dios de toda la humanidad. ¿Hay algo imposible para mí? 28 Por eso, así dice el Señor: Voy a entregar esta ciudad en manos de los babilonios y de Nabucodonosor, su rey, y él la capturará. 29 Y los babilonios que ataquen esta ciudad, entrarán en ella y le prenderán fuego, así como a las casas en cuyas azoteas se quemaba incienso a Baal y, para provocarme a ira, se derramaban libaciones a otros dioses. 30 Porque desde su juventud el pueblo de Israel y el de Judá no han hecho sino lo malo delante de mí. El pueblo de Israel no ha dejado de provocarme a ira con la obra de sus manos —afirma el Señor —. 31 Desde el día en que construyeron esta ciudad hasta hoy, ella ha sido para mí motivo de ira y de furor. Por eso la quitaré de mi presencia, 32 por todo el mal que han cometido los pueblos de Israel y de Judá: ellos, sus reyes, sus jefes, sus sacerdotes y sus profetas, todos los habitantes de Judá y de Jerusalén. 33 Ellos no me miraron de frente, sino que me dieron la espalda. Y aunque una y otra vez les enseñaba, no escuchaban ni aceptaban corrección. 34 Colocaban sus ídolos abominables en la casa que lleva mi nombre, y así la profanaban. 35 También construían altares a Baal en el valle de Ben Hinón, para pasar por el fuego a sus hijos e hijas en sacrificio a Moloc, cosa detestable que yo no les había ordenado, y que ni siquiera se me había ocurrido. De este modo hacían pecar a Judá.

36 »Por tanto, así dice el Señor, Dios de Israel, acerca de esta ciudad que, según ustedes, caerá en manos del rey de Babilonia por la espada, el hambre y la pestilencia: 37 Voy a reunirlos de todos los países adonde en mi ira, furor y terrible enojo los dispersé, y los haré volver a este lugar para que vivan seguros. 38 Ellos serán mi pueblo, y yo seré su Dios. 39 Haré que haya coherencia entre su pensamiento y su conducta, a fin de que siempre me teman, para su propio bien y el de sus hijos. 40 Haré con ellos un pacto eterno: Nunca dejaré de estar con ellos para mostrarles mi favor; pondré mi temor en sus corazones, y así no se apartarán de mí. 41 Me regocijaré en favorecerlos, y con todo mi corazón y con toda mi alma los plantaré firmemente en esta tierra.

42 »Así dice el Señor: Tal como traje esta gran calamidad sobre este pueblo, yo mismo voy a traer sobre ellos todo el bien que les he prometido. 43 Se comprarán campos en esta tierra, de la cual ustedes dicen: “Es una tierra desolada, sin gente ni animales, porque fue entregada en manos de los babilonios.” 44 En la tierra de Benjamín y en los alrededores de Jerusalén, en las ciudades de Judá, de la región montañosa, de la llanura, y del Néguev, se comprarán campos por dinero, se firmarán escrituras, y se sellarán ante testigos —afirma el Señor —, porque yo cambiaré su suerte.»

Promesas de restauración

33La palabra del Señor vino a Jeremías por segunda vez, cuando éste aún se hallaba preso en el patio de la guardia: 2 «Así dice aquel cuyo nombre es el Señor, el que hizo la tierra, y la formó y la estableció con firmeza: 3 “Clama a mí y te responderé, y te daré a conocer cosas grandes y ocultas que tú no sabes.” 4 Porque así dice el Señor, Dios de Israel, acerca de las casas de esta ciudad y de los palacios de los reyes de Judá, que van a ser derribados para levantar defensas contra la espada y contra las rampas de asalto: 5 “Los babilonios vienen para atacar la ciudad y llenarla de cadáveres. En mi ira y furor he ocultado mi rostro de esta ciudad; la heriré de muerte a causa de todas sus maldades.

6 » ”Sin embargo, les daré salud y los curaré; los sanaré y haré que disfruten de abundante paz y seguridad. 7 Cambiaré la suerte de Judá y de Israel, y los reconstruiré como al principio. 8 Los purificaré de todas las iniquidades que cometieron contra mí; les perdonaré todos los pecados con que se rebelaron contra mí. 9 Jerusalén será para mí motivo de gozo, y de alabanza y de gloria a la vista de todas las naciones de la tierra. Se enterarán de todo el bien que yo le hago, y temerán y temblarán por todo el bienestar y toda la paz que yo le ofrezco.”

10 »Así dice el Señor: “Ustedes dicen que este lugar está en ruinas, sin gente ni animales. Sin embargo, en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén, que están desoladas y sin gente ni animales, se oirá de nuevo 11 el grito de gozo y alegría, el canto del novio y de la novia, y la voz de los que traen a la casa del Señor ofrendas de acción de gracias y cantan:

» ”‘Den gracias al SeñorTodopoderoso,
porque el Señor es bueno,
porque su amor es eterno.’

Yo cambiaré la suerte de este país —afirma el Señor —, y volverá a ser como al principio.”

12 »Así dice el Señor Todopoderoso: “En este lugar que está en ruinas, sin gente ni animales, y en todas sus ciudades, de nuevo habrá pastos en donde los pastores harán descansar a sus rebaños. 13 En las ciudades de la región montañosa, de la llanura, y del Néguev, en el territorio de Benjamín, en los alrededores de Jerusalén y en las ciudades de Judá, las ovejas volverán a ser contadas por los pastores —dice el Señor —.

14 » ”Llegarán días —afirma el Señor —, en que cumpliré la promesa de bendición que hice al pueblo de Israel y a la tribu de Judá.

15 » ”En aquellos días, y en aquel tiempo,
haré que brote de David un renuevo justo,
y él practicará la justicia y el derecho en el país.
16 En aquellos días Judá estará a salvo,
y Jerusalén morará segura.
Y será llamada así:
‘El Señorjusticia’”

17 Porque así dice el Señor: “Nunca le faltará a David un descendiente que ocupe el trono del pueblo de Israel. 18 Tampoco a los sacerdotes levitas les faltará un descendiente que en mi presencia ofrezca holocausto, queme ofrendas de grano, y presente sacrificios todos los días.” »

19 La palabra del Señor vino a Jeremías: 20 «Así dice el Señor: “Si ustedes pudieran romper mi pacto con el día y mi pacto con la noche, de modo que el día y la noche no llegaran a su debido tiempo, 21 también podrían romper mi pacto con mi siervo David, que no tendría un sucesor que ocupara su trono, y con los sacerdotes levitas, que son mis ministros. 22 Yo multiplicaré la descendencia de mi siervo David, y la de los levitas, mis ministros, como las incontables estrellas del cielo y los granos de arena del mar.” »

23 La palabra del Señor vino a Jeremías: 24 «¿No te has dado cuenta de que esta gente afirma que yo, el Señor, he rechazado a los dos reinos que había escogido? Con esto desprecian a mi pueblo, y ya no lo consideran una nación. 25 Así dice el Señor: “Si yo no hubiera establecido mi pacto con el día ni con la noche, ni hubiera fijado las leyes que rigen el cielo y la tierra, 26 entonces habría rechazado a los descendientes de Jacob y de mi siervo David, y no habría escogido a uno de su estirpe para gobernar sobre la descendencia de Abraham, Isaac y Jacob. ¡Pero yo cambiaré su suerte y les tendré compasión!” »

Advertencia al rey Sedequías

34La palabra del Señor vino a Jeremías cuando Nabucodonosor, rey de Babilonia, estaba atacando a Jerusalén y a sus ciudades vecinas con todo su ejército y con todos los reinos y pueblos de la tierra regidos por él: 2 «Así dice el Señor, el Dios de Israel: “Ve y adviértele a Sedequías, rey de Judá, que así dice el Señor: ‘Voy a entregar esta ciudad en manos del rey de Babilonia, quien la incendiará. 3 Y tú no te escaparás de su poder, porque ciertamente serás capturado y entregado en sus manos. Tus ojos verán los ojos del rey de Babilonia, y él te hablará cara a cara, y serás llevado a Babilonia.’

4 » ”No obstante, Sedequías, rey de Judá, escucha la promesa del Señor para ti. Así dice el Señor: ‘Tú no morirás a filo de espada 5 paz’ Señor: ‘Yo te prometo que, así como los reyes de antaño que te precedieron quemaron especias por tus antepasados, así también lo harán en tu funeral, lamentándose por ti y clamando: ¡Ay, señor!’” »

6 El profeta Jeremías dijo todo esto a Sedequías, rey de Judá, en Jerusalén. 7 Mientras tanto, el ejército del rey de Babilonia estaba combatiendo contra Jerusalén y contra las ciudades de Judá que aún quedaban, es decir, Laquis y Azeca, que eran las únicas ciudades fortificadas.

Liberación para los esclavos

8 La palabra del Señor vino a Jeremías después de que el rey Sedequías hizo un pacto con todo el pueblo de Jerusalén para dejar libres a los esclavos. 9 El acuerdo estipulaba que cada israelita debía dejar libre a sus esclavas y esclavos hebreos, y que nadie debía esclavizar a un compatriota judío. 10 Todo el pueblo y los jefes que habían hecho el acuerdo liberaron a sus esclavos, de manera que nadie quedaba obligado a servirlos. 11 Pero después se retractaron y volvieron a someter a esclavitud a los que habían liberado.

12 Una vez más la palabra del Señor vino a Jeremías: 13 «Así dice el Señor, el Dios de Israel: “Yo hice un pacto con sus antepasados cuando los saqué de Egipto, lugar de esclavitud. Les ordené 14 que cada siete años liberaran a todo esclavo hebreo que se hubiera vendido a sí mismo con ellos. Después de haber servido como esclavo durante seis años, debía ser liberado. Pero sus antepasados no me obedecieron ni me hicieron caso. 15 Ustedes, en cambio, al proclamar la libertad de su prójimo, se habían convertido y habían hecho lo que yo apruebo. Además, se habían comprometido con un pacto en mi presencia, en la casa que lleva mi nombre. 16 Pero ahora se han vuelto atrás y han profanado mi nombre. Cada uno ha obligado a sus esclavas y esclavos que había liberado a someterse de nuevo a la esclavitud.”

17 »Por tanto, así dice el Señor: “No me han obedecido, pues no han dejado en libertad a sus hermanos. Por tanto, yo proclamo contra ustedes una liberación —afirma el Señor —: dejaré en libertad a la guerra, la pestilencia y el hambre, para que lo que les pase a ustedes sirva de escarmiento para todos los reinos de la tierra. 18 Puesto que han violado mi pacto, y no han cumplido las estipulaciones del pacto que acordaron en mi presencia, los trataré como al novillo que cortaron en dos, y entre cuyos pedazos pasaron para rubricar el pacto. 19 A los jefes de Judá y de Jerusalén, y a los oficiales de la corte y a los sacerdotes, y a todos los que pasaron entre los pedazos del novillo, 20 los entregaré en manos de sus enemigos, que atentan contra su vida, y sus cadáveres servirán de alimento a las aves de rapiña y a las fieras del campo.

21 » ”A Sedequías, rey de Judá, y a sus jefes, los entregaré en manos de sus enemigos, que atentan contra sus vidas, es decir, en poder del ejército del rey de Babilonia, que por el momento se ha replegado. 22 Voy a dar una orden —afirma el Señor —, y los haré volver a esta ciudad. La atacarán y, luego de tomarla, la incendiarán. Dejaré a las ciudades de Judá en total desolación, sin habitantes.” »

Comentario

3. Pon tu fe en Jesús

Billy Graham escribió: «Aquello que más amas, ya sea los deportes, el placer, los negocios o Dios, ¡ese es tu Dios!». La tentación constante del mundo es dividir nuestro corazón. Pero Dios está buscando a gente con una sola idea indivisa. El mismo Dios se regocija en hacernos el bien con todo su corazón y su alma (32:41). ¿No podríamos corresponder a Su amor sirviéndolo con todo nuestro corazón y nuestra alma, con un corazón y una acción indivisos?

El amor de Dios dura para siempre (33:11). Él te ama y desea que camines en una relación de intimidad con Él. Estaba totalmente decepcionado porque los de Su pueblo «no me miraron de frente, sino que me dieron la espalda» (32:33). Deseaba un tiempo en el que ellos se relacionaran con Él con «coherencia entre su pensamiento y su conducta» (v.39).

En Su amor por ti, Dios quiere comunicarse contigo: «Clama a mí y te responderé, y te daré a conocer cosas grandes y ocultas que tú no sabes» (33:3). Quiere traerte salud y sanidad (v.6a) y que disfrutes de la paz y la seguridad (v.6b). Quiere limpiarte de todos los pecados que hayas cometido y perdonarte por completo (v.8).

Quiere que disfrutes de la libertad del cautiverio (v.7), trayéndote alegría y gozo (v.11). Todo esto resultará en una alegría, alabanza y honra a Dios renovadas (v.9). Llevará a la acción de gracias: «Den gracias al Señor Todopoderoso, porque el Señor es bueno, porque su amor es eterno» (v.11).

Dios quiere que Su pueblo sea libre. Jeremías fue tenido en cautividad (v.1) y esto era contrario al designio de Dios para Su pueblo. Dios quiere liberar a Su pueblo de la cautividad del exilio en el que están a punto de partir. En términos del Nuevo Testamento, esta restauración, esta redención del exilio, se cumple definitivamente por medio de la fe en Jesús y la libertad que él trae frente a la cautividad del pecado.

A Dios continúa importándole nuestra cautividad física. Es por esto por lo que la esclavitud es un mal tan terrible. En el Antiguo Testamento vemos algunas pistas de cómo desaprueba Dios la esclavitud. Le dice a Jeremías que proclame la libertad de «los esclavos» (34:8). Inicialmente, el pueblo respondió liberando a sus esclavos, pero después cambiaron de opinión y volvieron a capturarlos (vv.10–11). Dios censuró fuertemente sus acciones.

El Señor dice: «No han dejado en libertad a sus hermanos. Por tanto, yo proclamo contra ustedes una liberación \[…\]: dejaré en libertad a la guerra, la pestilencia y el hambre» (v.17). Esta «libertad» es la falsa libertad que tan a menudo vemos experimentar en el mundo de hoy. La libertad del pecado conduce a la destrucción. La libertad que Dios quiere traer a tu vida lleva a una vida de fe y amor; esa es la verdadera libertad.

Oración

Señor, gracias por la libertad que traes a mi vida. Hoy vuelvo mi rostro hacia Ti. Quiero clamarte y oír tu voz, comprender cosas grandes e inescrutables. Ayúdame a servirte con unidad de corazón y acción, a darte gracias por toda Tu bondad y por Tu amor que duran para siempre.

Añadidos de Pippa

Pippa añade

Jeremías 32:27

Cuando toca enfrentarse a sucesos cruciales en la vida, da mucho ánimo leer: «¿Hay algo imposible para mí?».

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Referencias

Notas:

Escritura marcada (MSG) es tomada de la traducción bíblica The Message, no está traducida al español, se parafrasea.

P. T. Forsyth, cited in David Pawson, A Commentary on Acts, (Anchor Recordings Lid, 2014) p.47. No disponible en español

Stephen Neill, The Supremacy of Jesus, (Word Publishing, 1984) pg. 47. ?

Unless otherwise stated, Scripture quotations taken from the Holy Bible, New International Version Anglicised, Copyright © 1979, 1984, 2011 Biblica, formerly International Bible Society. Used by permission of Hodder & Stoughton Publishers, an Hachette UK company. All rights reserved. «NIV»is a registered trademark of Biblica. UK trademark number 1448790.

Scripture quotations marked (AMP) taken from the Amplified® Bible, Copyright © 1954, 1958, 1962, 1964, 1965, 1987 by The Lockman Foundation. Used by permission. (www.Lockman.org)

Scripture marked (MSG) taken from The Message. Copyright © 1993, 1994, 1995, 1996, 2000, 2001, 2002. Used by permission of NavPress Publishing Group.

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