Día 323

Y ahora… ¿cómo viviremos?

Sabiduría Salmos 128:1-6
Nuevo Testamento Santiago 2:1-26
Antiguo Testamento Ezequiel 33:21-35:15

Introducción

«Y ahora… ¿cómo viviremos?» es el título del libro de Chuck Colson, el hombre que solía hacer el trabajo sucio del presidente Nixon, fundador de Confraternidad Carcelaria, cuya vida cambió completamente como resultado de su encuentro con Jesucristo.

Hace siglos, cuando el pueblo de Dios estaba en el exilio y la desesperación, clamaron a Dios: «¿Cómo podremos vivir?» (Ezequiel 33:10). La misma pregunta resuena a través de los años. Como creyentes en «nuestro glorioso Señor Jesucristo» (Santiago 2:1), y ahora… ¿cómo viviremos?

Sabiduría

Salmos 128:1-6

Salmo 128

Cántico de los peregrinos.

1 Dichosos todos los que temen al Señor,
 los que van por sus caminos.
2 Lo que ganes con tus manos, eso comerás;
 gozarás de dicha y prosperidad.
3 En el seno de tu hogar,
 tu esposa será como vid llena de uvas;
alrededor de tu mesa,
 tus hijos serán como vástagos de olivo.
4 Tales son las bendiciones
 de los que temen al Señor.

5 Que el Señor te bendiga desde Sión,
 y veas la prosperidad de Jerusalén
 todos los días de tu vida.
6 Que vivas para ver a los hijos de tus hijos.
 ¡Que haya paz en Israel!

Comentario

1. Disfruta de las bendiciones

Dios promete bendecir a las familias; paz, prosperidad y larga vida para aquellos que andan en sus caminos: «Dichosos todos los que temen al Señor, los que van por sus caminos» (v.1).

Comerás del fruto de tu trabajo (v.2). Algunas personas son esclavas del dinero y del éxito, pero nunca disfrutan de lo que han adquirido.

Pero, «¡cuán bienaventurados son ustedes! Todos ustedes que temen a Dios, ¡dichosos los que van por sus rectos caminos! \[...\] ¡Disfrutan de su bendición! ¡Se revela en la bondad! \[...\]. Asómbrense del sí de Dios. ¡Oh, así es como bendice a los que temen a Dios! Disfrutan de la buena vida...» (vv.1-6, MSG).

Estas promesas son reemplazadas por la promesa de Jesús de «vida plena y abundante» (Juan 10:10, NTV). Nuestra vida en esta tierra puede ser corta y, para muchos, estar llena de problemas y dificultades. Pero las bendiciones son aún mayores y eternas (Juan 17:3). La vida eterna es una calidad de vida que comienza ahora y continúa para siempre.

Disfruta de Sus bendiciones. Camina en Sus caminos y lleva a los demás a hacer lo mismo.

Oración

Señor, gracias por estas increíbles promesas. Ayúdame a disfrutar de Tus bendiciones hoy.

Nuevo Testamento

Santiago 2:1-26

Prohibición del favoritismo

2Hermanos míos, la fe que tienen en nuestro glorioso Señor Jesucristo no debe dar lugar a favoritismos. 2 Supongamos que en el lugar donde se reúnen entra un hombre con anillo de oro y ropa elegante, y entra también un pobre desharrapado. 3 Si atienden bien al que lleva ropa elegante y le dicen: «Siéntese usted aquí, en este lugar cómodo», pero al pobre le dicen: «Quédate ahí de pie» o «Siéntate en el suelo, a mis pies», 4 ¿acaso no hacen discriminación entre ustedes, juzgando con malas intenciones?

5 Escuchen, mis queridos hermanos: ¿No ha escogido Dios a los que son pobres según el mundo para que sean ricos en la fe y hereden el reino que prometió a quienes lo aman? 6 ¡Pero ustedes han menospreciado al pobre! ¿No son los ricos quienes los explotan a ustedes y los arrastran ante los tribunales? 7 ¿No son ellos los que blasfeman el buen nombre de aquel a quien ustedes pertenecen?

8 Hacen muy bien si de veras cumplen la ley suprema de la Escritura: «Ama a tu prójimo como a ti mismo»; 9 pero si muestran algún favoritismo, pecan y son culpables, pues la misma ley los acusa de ser transgresores. 10 Porque el que cumple con toda la ley pero falla en un solo punto ya es culpable de haberla quebrantado toda. 11 Pues el que dijo: «No cometas adulterio», también dijo: «No mates.» Si no cometes adulterio, pero matas, ya has violado la ley.

12 Hablen y pórtense como quienes han de ser juzgados por la ley que nos da libertad, 13 porque habrá un juicio sin compasión para el que actúe sin compasión. ¡La compasión triunfa en el juicio!

La fe y las obras

14 Hermanos míos, ¿de qué le sirve a uno alegar que tiene fe, si no tiene obras? ¿Acaso podrá salvarlo esa fe? 15 Supongamos que un hermano o una hermana no tienen con qué vestirse y carecen del alimento diario, 16 y uno de ustedes les dice: «Que les vaya bien; abríguense y coman hasta saciarse», pero no les da lo necesario para el cuerpo. ¿De qué servirá eso? 17 Así también la fe por sí sola, si no tiene obras, está muerta.

18 Sin embargo, alguien dirá: «Tú tienes fe, y yo tengo obras.»

Pues bien, muéstrame tu fe sin las obras, y yo te mostraré la fe por mis obras. 19 ¿Tú crees que hay un solo Dios? ¡Magnífico! También los demonios lo creen, y tiemblan.

20 ¡Qué tonto eres! ¿Quieres convencerte de que la fe sin obras es estéril? 21 ¿No fue declarado justo nuestro padre Abraham por lo que hizo cuando ofreció sobre el altar a su hijo Isaac? 22 Ya lo ves: Su fe y sus obras actuaban conjuntamente, y su fe llegó a la perfección por las obras que hizo. 23 Así se cumplió la Escritura que dice: «Le creyó Abraham a Dios, y esto se le tomó en cuenta como justicia», y fue llamado amigo de Dios. 24 Como pueden ver, a una persona se le declara justa por las obras, y no sólo por la fe.

25 De igual manera, ¿no fue declarada justa por las obras aun la prostituta Rajab, cuando hospedó a los espías y les ayudó a huir por otro camino? 26 Pues como el cuerpo sin el espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.

Comentario

2. Vive con amor

Madre Teresa dijo: «... los pobres vienen a todos nosotros en diferentes formas. Asegurémonos de que nunca les demos la espalda dondequiera que los encontremos, porque cuando les damos la espalda a los pobres, lo estamos haciendo a Jesucristo».

El amor por los pobres no es una opción extra; está en el corazón del Nuevo Testamento. Es prueba de la fe viva: «Hacen muy bien si de veras cumplen la ley suprema de la Escritura: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”» (v.8). Tu amor se muestra especialmente en lo que haces por los pobres (vv.2-7), por los que carecen de alimento diario (v.15) y por los necesitados (v.16); «… los que han tenido compasión saldrán victoriosos en la hora del juicio» (v.13, DHH).

Trata por igualmente a los ricos y a los pobres. Si discriminamos a los pobres, entonces estamos «juzgando con malas intenciones» (v.4). La preferencia de Dios —si hay alguna— es en favor de los pobres (v.5).

Santiago continúa diciendo: «Supongamos que un hermano o una hermana no tiene con qué vestirse y carece del alimento diario, y uno de ustedes le dice: «Que le vaya bien; abríguese y coma hasta saciarse», pero no le da lo necesario para el cuerpo. ¿De qué servirá eso?» (vv.15-16).

Como creyentes en Jesús, estamos llamados a vivir de manera diferente. Tu fe debe ser evidenciada por tus actos; ambos están unidos a lo largo del Nuevo Testamento. Al igual que las palabras y las acciones; la proclamación y la demostración; la conversión de los individuos y la transformación de la sociedad.

Santiago escribe: «… ¿de qué le sirve a uno alegar que tiene fe, si no tiene obras? ¿Acaso podrá salvarlo esa fe? \[...\] la fe por sí misma, si no tiene obras, está muerta» (vv.14,17): «¿No es obvio que el hablar de Dios sin el actuar de Dios, es un disparate escandaloso? (v.17, MSG). En otras palabras, si tu fe no cambia tu forma de vivir, no es una fe real.

Santiago continúa diciendo: «No puedes mostrarme más tus obras sin tu fe, ni yo puedo mostrarte mi fe sin mis obras. Fe y obras, obras y fe, encajan juntas como la mano en el guante» (v.18, MSG).

Santiago demuestra que la mera creencia intelectual en Dios no es suficiente: «¿Tú crees que hay un solo Dios? ¡Magnífico! También los demonios lo creen, y tiemblan» (v.19).

Curiosamente —como Pablo—, Santiago usa el ejemplo de Abraham. Pablo usó el ejemplo de Abraham para mostrar que la justificación viene por fe. Santiago usa la vida de Abraham para demostrar que «su fe y sus obras actuaban conjuntamente, y su fe llegó a la perfección por las obras que hizo» (v.22).

El segundo ejemplo de Santiago de esta «unión sin costura» es más inusual. Él mira las acciones de la prostituta Rajab, quien demostró su fe en Dios ayudando a dos espías israelitas (vea Josué 2), y fue considerada «justa» como resultado. ¡Apenas si podría describirse como una ciudadana modelo!

Al usarla como un ejemplo, Santiago deja claro que no está hablando de ganarnos nuestro camino hacia Dios por ser buena gente. Más bien está demostrando que hay una «unión sin costura entre el creer y el hacer» (Santiago 2:25, MSG). Rajab actuó basada en aquello que creía. Santiago concluye: «Como el cuerpo sin el espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta» (v.26).

Como dijo Juan Calvino: «Solo la fe justifica, pero la fe que justifica nunca está sola». No puedes ganar tu salvación; no eres salvo por tus buenas obras, pero eres salvo para hacer buenas obras (Efesios 2:9-10). El libro de Santiago no contradice al apóstol Pablo (como algunos han sugerido). El argumento de Santiago no es que puedes ganarte tu salvación por las buenas acciones. Más bien, él está diciendo que una fe genuina será evidenciada por la forma en que vives.

Oración

Señor, ayúdame a vivir una vida de amor y a actuar con urgencia en nombre de los pobres, de manera local y globalmente.

Antiguo Testamento

Ezequiel 33:21-35:15

La caída de Jerusalén

21 El día quinto del mes décimo del año duodécimo de nuestro exilio, un fugitivo que había huido de Jerusalén vino y me dio esta noticia: «La ciudad ha sido conquistada.» 22 La noche antes de que llegara el fugitivo, la mano del Señor vino sobre mí y me dejó mudo. A la mañana siguiente, cuando vino el hombre, el Señor me devolvió el habla.

23 Luego el Señor me dirigió la palabra: 24 «Hijo de hombre, la gente que vive en esas ruinas en la tierra de Israel, anda diciendo: “Si Abraham, que era uno solo, llegó a poseer todo el país, con mayor razón nosotros, que somos muchos, habremos de recibir la tierra en posesión.” 25 Por tanto, adviérteles que así dice el Señor omnipotente: “Ustedes comen carne con sangre, adoran a sus ídolos, y derraman sangre, ¿y aun así pretenden poseer el país? 26 Además, confían en sus espadas, cometen abominaciones, viven en adulterio con la mujer de su prójimo, ¿y aun así pretenden poseer el país?”

27 »Por tanto, adviérteles que así dice el Señor omnipotente: “Tan cierto como que yo vivo, que los que habitan en las ruinas morirán a filo de espada; a los que andan por el campo abierto se los daré como pasto a las fieras, y los que están en las fortalezas y en las cuevas morirán de peste. 28 Convertiré al país en un desierto desolado, y se acabará el orgullo de su poder. Los montes de Israel quedarán devastados, y nadie más pasará por ellos. 29 Y cuando yo deje a este país como un desierto desolado por culpa de los actos detestables que ellos cometieron, sabrán que yo soy el Señor.”

30 »En cuanto a ti, hijo de hombre, los de tu pueblo hablan de ti junto a los muros y en las puertas de las casas, y se dicen unos a otros: “Vamos a escuchar el mensaje que nos envía el Señor.” 31 Y se te acercan en masa, y se sientan delante de ti y escuchan tus palabras, pero luego no las practican. Me halagan de labios para afuera, pero después sólo buscan las ganancias injustas. 32 En realidad, tú eres para ellos tan sólo alguien que entona canciones de amor con una voz hermosa, y que toca bien un instrumento; oyen tus palabras, pero no las ponen en práctica. 33 No obstante, cuando todo esto suceda —y en verdad está a punto de cumplirse—, sabrán que hubo un profeta entre ellos.»

Pastores y ovejas

34El Señor me dirigió la palabra: 2 «Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza y adviérteles que así dice el Señor omnipotente: “¡Ay de ustedes, pastores de Israel, que tan sólo se cuidan a sí mismos! ¿Acaso los pastores no deben cuidar al rebaño? 3 Ustedes se beben la leche, se visten con la lana, y matan las ovejas más gordas, pero no cuidan del rebaño. 4 No fortalecen a la oveja débil, no cuidan de la enferma, ni curan a la herida; no van por la descarriada ni buscan a la perdida. Al contrario, tratan al rebaño con crueldad y violencia. 5 Por eso las ovejas se han dispersado: ¡por falta de pastor! Por eso están a la merced de las fieras salvajes. 6 Mis ovejas andan descarriadas por montes y colinas, dispersas por toda la tierra, sin que nadie se preocupe por buscarlas.

7 » ”Por tanto, pastores, escuchen bien la palabra del Señor: 8 Tan cierto como que yo vivo —afirma el Señor omnipotente—, que por falta de pastor mis ovejas han sido objeto del pillaje y han estado a merced de las fieras salvajes. Mis pastores no se ocupan de mis ovejas; cuidan de sí mismos pero no de mis ovejas. 9 Por tanto, pastores, escuchen la palabra del Señor. 10 Así dice el Señor omnipotente: Yo estoy en contra de mis pastores. Les pediré cuentas de mi rebaño; les quitaré la responsabilidad de apacentar a mis ovejas, y no se apacentarán más a sí mismos. Arrebataré de sus fauces a mis ovejas, para que no les sirvan de alimento.

11 » ”Así dice el Señor omnipotente: Yo mismo me encargaré de buscar y de cuidar a mi rebaño. 12 Como un pastor que cuida de sus ovejas cuando están dispersas, así me ocuparé de mis ovejas y las rescataré de todos los lugares donde, en un día oscuro y de nubarrones, se hayan dispersado. 13 Yo las sacaré de entre las naciones; las reuniré de los países, y las llevaré a su tierra. Las apacentaré en los montes de Israel, en los vados y en todos los poblados del país. 14 Las haré pastar en los mejores pastos, y su aprisco estará en los montes altos de Israel. Allí descansarán en un buen lugar de pastoreo y se alimentarán de los mejores pastos de los montes de Israel. 15 Yo mismo apacentaré a mi rebaño, y lo llevaré a descansar. Lo afirma el Señor omnipotente. 16 Buscaré a las ovejas perdidas, recogeré a las extraviadas, vendaré a las que estén heridas y fortaleceré a las débiles, pero exterminaré a las ovejas gordas y robustas. Yo las pastorearé con justicia.

17 » ”En cuanto a ti, rebaño mío, esto es lo que dice el Señor omnipotente: Juzgaré entre ovejas y ovejas, y entre carneros y chivos. 18 ¿No les basta con comerse los mejores pastos, sino que tienen también que pisotear lo que queda? ¿No les basta con beber agua limpia, sino que tienen que enturbiar el resto con las patas? 19 Por eso mis ovejas tienen ahora que comerse el pasto que ustedes han pisoteado, y beberse el agua que ustedes han enturbiado.

20 » ”Por eso, así dice el Señor omnipotente: Yo mismo voy a juzgar entre las ovejas gordas y las flacas. 21 Por cuanto ustedes han empujado con el costado y con la espalda, y han atacado a cornadas a las más débiles, hasta dispersarlas, 22 voy a salvar a mis ovejas, y ya no les servirán de presa. Yo juzgaré entre ovejas y ovejas. 23 Entonces les daré un pastor, mi siervo David, que las apacentará y será su único pastor. 24 Yo, el Señor, seré su Dios, y mi siervo David será su príncipe. Yo, el Señor, lo he dicho.

25 » ”Estableceré con ellas un pacto de paz: haré desaparecer del país a las bestias feroces, para que mis ovejas puedan habitar seguras en el desierto y dormir tranquilas en los bosques. 26 Haré que ellas y los alrededores de mi colina sean una fuente de bendición. Haré caer lluvias de bendición en el tiempo oportuno. 27 Los árboles del campo darán su fruto, la tierra entregará sus cosechas, y ellas vivirán seguras en su propia tierra. Y cuando yo haga pedazos su yugo y las libere de sus tiranos, entonces sabrán que yo soy el Señor. 28 Ya no volverán a ser presa de las naciones, ni serán devoradas por las fieras. Vivirán seguras y nadie les infundirá temor. 29 Les daré una tierra famosa por sus cosechas. No sufrirán hambre en la tierra, ni tendrán que soportar los insultos de las naciones. 30 Entonces sabrán que yo, el Señor su Dios, estoy con ellos, y que ellos, el pueblo de Israel, son mi pueblo. Yo, el Señor omnipotente, lo afirmo, 31 y afirmo también que yo soy su Dios y que ustedes son mis ovejas, las ovejas de mi prado.” »

Profecía contra Edom

35El Señor me dirigió la palabra: 2 «Hijo de hombre, vuélvete hacia la montaña de Seír y profetiza contra ella. 3 Adviértele que así dice el Señor omnipotente:

 »“Aquí estoy contra ti, montaña de Seír.
Contra ti extenderé mi mano,
 y te convertiré en un desierto desolado.
4 Tus ciudades quedarán en ruinas,
 y tú serás una desolación.
 Entonces sabrán que yo soy el Señor.

5 » ”En el día del castigo final de los israelitas, en el tiempo de su calamidad, tú les hiciste la guerra, y has mantenido contra ellos una enemistad proverbial. Por lo tanto, 6 tan cierto como que yo vivo, que te anegaré en sangre, y la sangre te perseguirá. Lo afirma el Señor omnipotente: eres culpable de muerte, y la muerte no te dará tregua. 7 Haré de la montaña de Seír un desierto desolado, y exterminaré a todo el que pase o venga por allí. 8 Llenaré de víctimas tus montes; los que han muerto a filo de espada cubrirán tus colinas, tus valles y los cauces de tus ríos. 9 Para siempre te convertiré en una desolación; tus ciudades quedarán deshabitadas. Entonces sabrás que yo soy el Señor.

10 » ”Porque tú has dicho: ‘A pesar de que el Señor viva allí, las dos naciones y los dos territorios serán míos, y yo seré su dueño.’ 11 Por eso, tan cierto como que yo vivo, que haré contigo conforme al furor y celo con que tú actuaste en tu odio contra ellos. Lo afirma el Señor. Y cuando yo te castigue me haré conocer entre ellos. 12 Entonces sabrás que yo, el Señor, he oído todas las injurias que has proferido contra las montañas de Israel. Tú dijiste desafiante: ‘¡Están devastados! ¡Ahora sí me los puedo devorar!’ 13 Me has desafiado con arrogancia e insolencia, y te he escuchado.

14 » ”Así dice el Señor omnipotente: Para alegría de toda la tierra, yo los voy a destruir. 15 Así como se alegraron cuando quedó devastada la herencia del pueblo de Israel, también yo me alegraré de ti. Tú, montaña de Seír, y todo el territorio de Edom, quedarán desolados. Así sabrán que yo soy el Señor.”

Comentario

3. Pastorea las ovejas

El Señor habló en contra de los líderes de Israel \[«los pastores de Israel» (34:2)\]. Él los acusó de cuidar solamente de sí mismos y de no cuidar del rebaño (v.8). «No fortalecen a la oveja débil, no cuidan de la enferma, ni curan a la herida; no van por la descarriada ni buscan a la perdida» (v.4).

El Señor dijo: «Yo mismo me encargaré de buscar y de cuidar a mi rebaño. \[…\]. Yo mismo apacentaré mi rebaño, y lo llevaré a descansar. \[…\]. Buscaré a las ovejas perdidas, recogeré a las extraviadas, vendaré a las heridas y fortaleceré a las débiles, pero exterminaré a las ovejas gordas y robustas. Yo las pastorearé con justicia» (vv.11,15-16).

El mensaje de Dios a Su pueblo a través de Ezequiel tenía un tema muy similar al de Santiago. El Señor dijo a Ezequiel: «… escuchan tus palabras, pero luego no las practican. \[…\]; oyen tus palabras, pero no las ponen en práctica» (33:31-32).

Y ahora… ¿cómo viviremos? Cuando comparamos a un buen pastor con aquellos que no han cuidado del rebaño, está claro que hay una serie de cosas que estamos llamados a hacer:

  1. Fortalecer a los débiles

Hacemos esto a través de una buena enseñanza, motivación, oración y construcción de la comunidad.

  1. Cuidar a los enfermos

Honra a todos los que están en la profesión médica y a todos los que participan en la sanación de los enfermos. Puedes imponer tus manos sobre los enfermos y orar por ellos en el nombre de Jesús.

  1. Vendar a los heridos

Hay tantas personas quebrantadas en nuestra sociedad: en las prisiones, sin hogar en las calles e incluso en las salas de juntas de las empresas. El Espíritu del Señor te permite vendar a los que tienen el corazón quebrantado al orar por ellos, abrazarlos, escucharlos y cuidarlos en tu comunidad.

  1. Ir tras los descarriados

Hay muchos hijos pródigos que se han desviado como ovejas perdidas del Padre. Ayúdalos a volver a los brazos del Padre.

  1. Buscar a los perdidos

A veces puede que tengas que dejar a las otras ovejas para buscar a la que está perdida y traerla de vuelta al arrepentimiento y causar más alegría en el cielo (Lucas 15:1-7).

  1. Pastorear con justicia

Busca la justicia en favor de los oprimidos, de los necesitados y de los pobres. Debemos rescatar a los niños, mujeres y hombres de la esclavitud, llevar a los culpables ante la justicia, liberar a los cautivos y cuidarlos.

Las promesas de Dios de cuidar de Su rebaño se entrelazan con la promesa de un nuevo pastor, «mi siervo David» (Ezequiel 34:23). Esta promesa se remonta al rey histórico David, que era el mejor pastor de Israel en aquel momento, pero también señala hacia adelante a un «David» aún mayor que cumplirá todas estas promesas: Jesús.

Jesús dijo: «Yo soy el buen pastor» (Juan 10:14). A través de él recibes las «lluvias de bendición» (Ezequiel 34:26) y la salvación (v.27). El Señor nos asegura: «“… yo soy su Dios y \[…\] ustedes son mis ovejas, las ovejas de mi prado”» (v.31).

Disfruta de Sus bendiciones. Vive una vida de amor. Fortalece a los débiles, cuida a los enfermos, venda a los heridos, ve tras los descarriados, busca a los perdidos y pastorea con justicia. Así es como debes vivir hoy.

Oración

Señor, permíteme no solo escuchar Tus palabras, sino ponerlas en práctica.

Añadidos de Pippa

Pippa añade

Santiago 2:13b

«¡La compasión triunfa en el juicio!».

Es más importante ser alguien que perdona que ser alguien que tiene la razón.

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Referencias

Notas:

Escritura marcada (MSG) es tomada de la traducción bíblica The Message, no está traducida al español, se parafrasea.

Unless otherwise stated, Scripture quotations taken from the Holy Bible, New International Version Anglicised, Copyright © 1979, 1984, 2011 Biblica, formerly International Bible Society. Used by permission of Hodder & Stoughton Publishers, an Hachette UK company. All rights reserved. ‘NIV’ is a registered trademark of Biblica. UK trademark number 1448790.

Scripture quotations marked (AMP) taken from the Amplified® Bible, Copyright © 1954, 1958, 1962, 1964, 1965, 1987 by The Lockman Foundation. Used by permission. (www.Lockman.org)

Scripture marked (MSG) taken from The Message. Copyright © 1993, 1994, 1995, 1996, 2000, 2001, 2002. Used by permission of NavPress Publishing Group.

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