Día 146

No puedes fallar

Sabiduría Salmos 67:1-7
Nuevo Testamento Juan 15:1-16:4
Antiguo Testamento 1 Samuel 16:1-17:37

Introducción

Goliat era un gigante. Medía casi tres metros (nueve pies) de altura, era un campeón y llevaba una armadura pesada; firme y gritando, desafió al pueblo de Dios (1 Samuel 17:1-11). Además de los gigantes en lo físico, existen los metafóricos. Un «gigante» es un problema o una situación de gran tamaño aparentemente insuperable.

  • Los «gigantes personales» podrían incluir los enormes desafíos propios relacionados con salud, matrimonio, familia, relaciones o falta de relaciones, trabajo o falta de trabajo; otros problemas de trabajo, o algún pecado, tentación, adicción, miedo, soledad, desánimo o deuda.
  • Los «gigantes nacionales» en el Reino Unido por ejemplo, incluyen los delitos con arma blanca, la falta de vivienda, la ruptura de matrimonios, la vida familiar y la comunidad, el hacinamiento en las prisiones, las carencias en la educación y el declive de las iglesias. Existe pues, la gigantesca tarea de evangelizar al país, revitalizar la iglesia y transformar nuestra sociedad.
  • Los «gigantes mundiales» incluyen la pobreza extrema (resultante en que 30 000 niños mueren cada día), enfermedades prevenibles (millones de personas mueren por enfermedades para las cuales tenemos una cura relativamente fácil), la necesidad de educación básica universal (casi mil millones de personas son analfabetas) y la necesidad mundial de agua potable (la cual podría ser financiada con la cantidad de dinero que los europeos gastan en helado cada año).

Cuando nos enfrentamos a un gigante solo hay dos actitudes posibles. Una es decir: «Es tan grande, no hay nada que yo pueda hacer». La otra es decir: «¡Es tan grande, no puedo fallar!».

Sabiduría

Salmos 67:1-7

Al director musical. Acompáñese con instrumentos de cuerda. Salmo. Cántico.

1 Dios nos tenga compasión y nos bendiga;
 Dios haga resplandecer su rostro sobre nosotros,
2 para que se conozcan en la tierra sus caminos,
 y entre todas las naciones su salvación.

3 Que te alaben, oh Dios, los pueblos;
 que todos los pueblos te alaben.
4 Alégrense y canten con júbilo las naciones,
 porque tú las gobiernas con rectitud;
 ¡tú guías a las naciones de la tierra!
5 Que te alaben, oh Dios, los pueblos;
 que todos los pueblos te alaben.

6 La tierra dará entonces su fruto,
 y Dios, nuestro Dios, nos bendecirá.
7 Dios nos bendecirá,
 y le temerán todos los confines de la tierra.

Comentario

1. Piensa globalmente

Dios ama el mundo entero. Él quiere que todas las naciones y pueblos lo conozcan, lo adoren y lo amen.

El salmista oró por la bendición de Dios a su pueblo «para que se conozcan en la tierra sus caminos, y entre todas las naciones su salvación» (v.2).

Vemos en este salmo que la visión global para el pueblo de Dios más allá de sus fronteras fue prefigurada en el Antiguo Testamento.

El salmista ora por todo el mundo (vv.3-5). Si queremos enfrentarnos a los gigantes globales, necesitamos una visión global. Las palabras de este salmo son acerca de Dios. El tamaño de tu visión dependerá del tamaño de la visión que tengas de Dios. Como A.W. Tozer indicó: «Lo que nos viene a la mente cuando pensamos en Dios es lo más importante de nosotros».

Oración

Señor, ten piedad de nosotros y bendícenos. Haz que Tu rostro brille sobre nosotros. Haz conocer Tus caminos en la tierra y Tu salvación entre todas las naciones. Oro para que pueda haber un reavivamiento global y que todas las personas te alaben.

Nuevo Testamento

Juan 15:1-16:4

Jesús, la vid verdadera

15»Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. 2 Toda rama que en mí no da fruto, la corta; pero toda rama que da fruto la poda para que dé más fruto todavía. 3 Ustedes ya están limpios por la palabra que les he comunicado. 4 Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Así como ninguna rama puede dar fruto por sí misma, sino que tiene que permanecer en la vid, así tampoco ustedes pueden dar fruto si no permanecen en mí.

5 »Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada. 6 El que no permanece en mí es desechado y se seca, como las ramas que se recogen, se arrojan al fuego y se queman. 7 Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran, y se les concederá. 8 Mi Padre es glorificado cuando ustedes dan mucho fruto y muestran así que son mis discípulos.

9 »Así como el Padre me ha amado a mí, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. 10 Si obedecen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, así como yo he obedecido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. 11 Les he dicho esto para que tengan mi alegría y así su alegría sea completa. 12 Y éste es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros, como yo los he amado. 13 Nadie tiene amor más grande que el dar la vida por sus amigos. 14 Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. 15 Ya no los llamo siervos, porque el siervo no está al tanto de lo que hace su amo; los he llamado amigos, porque todo lo que a mi Padre le oí decir se lo he dado a conocer a ustedes. 16 No me escogieron ustedes a mí, sino que yo los escogí a ustedes y los comisioné para que vayan y den fruto, un fruto que perdure. Así el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre. 17 Éste es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros.

Jesús y sus discípulos aborrecidos por el mundo

18 »Si el mundo los aborrece, tengan presente que antes que a ustedes, me aborreció a mí. 19 Si fueran del mundo, el mundo los querría como a los suyos. Pero ustedes no son del mundo, sino que yo los he escogido de entre el mundo. Por eso el mundo los aborrece. 20 Recuerden lo que les dije: “Ningún siervo es más que su amo.” Si a mí me han perseguido, también a ustedes los perseguirán. Si han obedecido mis enseñanzas, también obedecerán las de ustedes. 21 Los tratarán así por causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió. 22 Si yo no hubiera venido ni les hubiera hablado, no serían culpables de pecado. Pero ahora no tienen excusa por su pecado. 23 El que me aborrece a mí, también aborrece a mi Padre. 24 Si yo no hubiera hecho entre ellos las obras que ningún otro antes ha realizado, no serían culpables de pecado. Pero ahora las han visto, y sin embargo a mí y a mi Padre nos han aborrecido. 25 Pero esto sucede para que se cumpla lo que está escrito en la ley de ellos: “Me odiaron sin motivo.”

26 »Cuando venga el Consolador, que yo les enviaré de parte del Padre, el Espíritu de verdad que procede del Padre, él testificará acerca de mí. 27 Y también ustedes darán testimonio porque han estado conmigo desde el principio.

16»Todo esto les he dicho para que no flaquee su fe. 2 Los expulsarán de las sinagogas; y hasta viene el día en que cualquiera que los mate pensará que le está prestando un servicio a Dios. 3 Actuarán de este modo porque no nos han conocido ni al Padre ni a mí. 4 Y les digo esto para que cuando llegue ese día se acuerden de que ya se lo había advertido. Sin embargo, no les dije esto al principio porque yo estaba con ustedes.

Comentario

2. Testifica acerca de Jesús

No hay nada más importante ni un privilegio mayor en la vida que ser amigo de Jesús. Jesús señala: «Ustedes son mis amigos \[...\]. Ya no los llamo siervos \[...\]; los he llamado amigos» (15:14-15).

Tener a Jesús como amigo te permite enfrentarte a los gigantes en tu vida, en la iglesia y en la sociedad desde una perspectiva única.

  • Personal

Jesús nos dice que hay dos secretos para fructificar como cristiano.

Primero, la poda (vv.1-2). El propósito de la poda es que puedas tener aún más fruto. El dolor, la aflicción, la enfermedad y el sufrimiento, la pérdida, el duelo, el fracaso, la decepción y la ambición frustrada son algunas de las formas en las que tu vida es podada.

La poda parece algo muy cruel; a veces queda solo un muñón desgarrado para hacer frente al invierno áspero. Pero somos podados para algo nuevo y cuando la primavera y el verano vuelven, hay una abundancia de fruto. El afilado cuchillo de la poda trae, a fin de cuentas, fruto y bendición.

El segundo secreto para fructificar es la cercanía a Jesús (v.4). No puedes enfrentarte a los gigantes solo. Como se expresa en The Message, Jesús dice: «Cuando estás unido a mí y yo a ti, la relación orgánica e íntima, la cosecha seguramente será abundante. Separado, no puedes producir nada» (v.5, MSG). Solo lograrás enfrentar a los gigantes si permaneces cerca de Jesús.

Cultiva una amistad creciente con Jesús (vv.14-15) pasando tiempo con él, caminando con él, orando y escuchándole a través de su palabra y siguiendo sus deseos.

Jesús asegura que si permaneces cerca de él («permanezcan en mí») sucederán tres cosas respecto a tu fruto. Primero, tus oraciones serán contestadas (v.7). Segundo, Dios será glorificado (v.8). Tercero, tu gozo será completo y desbordante (v.11, NTV).

Jesús quiere que estés lleno de gozo y plenamente vivo. No hay mayor alegría que saber que eres valorado, precioso y amado por Dios, y amar a los demás como a ti mismo. No hay mayor gozo que dar vida eterna a los demás en Jesús y con Jesús.

  • Iglesia

La iglesia de hoy enfrenta gigantes desmesurados. El gigante más grande es la desunión. La desunión solo será superada por el amor. Jesús enseñó: «Y este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros, como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande que el dar la vida por sus amigos \[…\]. Este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros» (vv.12-13,17).

  • Sociedad

Jesús nos advierte que enfrentaremos al gigante de un mundo que nos odia (vv.18-19). Advierte: «Si a mi me han perseguido, también a ustedes los perseguirán» (v.20). Él señala: «… cualquiera que los mate pensará que le está prestando un servicio a Dios» (16:2). Hoy en día, hay partes del mundo donde esto es literalmente cierto.

Pero también hay otras formas más sutiles de persecución oculta. A nadie le gusta ser rechazado, despreciado, burlado o ridiculizado. Jesús advierte que, donde quiera que estés, debes esperar oposición, odio e incluso persecución.

Nosotros solos no podríamos dar ninguna respuesta, pero Jesús promete: «Cuando venga el Consolador, que yo les enviaré de parte del Padre, el Espíritu de verdad que procede del Padre, él testificará acerca de mí. Y también ustedes darán testimonio» (15:26-27). El Espíritu Santo te permite testificar sobre Jesús y afrontar estos desafíos gigantescos para ver nuestra sociedad transformada.

Oración

Señor, gracias por llamarme Tu amigo. Ayúdame a amar a los demás como me has amado.

Antiguo Testamento

1 Samuel 16:1-17:37

Samuel unge a David

16El Señor le dijo a Samuel:

—¿Cuánto tiempo vas a quedarte llorando por Saúl, si ya lo he rechazado como rey de Israel? Mejor llena de aceite tu cuerno, y ponte en camino. Voy a enviarte a Belén, a la casa de Isaí, pues he escogido como rey a uno de sus hijos.

2 —¿Y cómo voy a ir? —respondió Samuel—. Si Saúl llega a enterarse, me matará.

—Lleva una ternera —dijo el Señor —, y diles que vas a ofrecerle al Señor un sacrificio. 3 Invita a Isaí al sacrificio, y entonces te explicaré lo que debes hacer, pues ungirás para mi servicio a quien yo te diga.

4 Samuel hizo lo que le mandó el Señor. Pero cuando llegó a Belén, los ancianos del pueblo lo recibieron con mucho temor.

—¿Vienes en son de paz? —le preguntaron.

5 —Claro que sí. He venido a ofrecerle al Señor un sacrificio. Purifíquense y vengan conmigo para tomar parte en él.

Entonces Samuel purificó a Isaí y a sus hijos, y los invitó al sacrificio. 6 Cuando llegaron, Samuel se fijó en Eliab y pensó: «Sin duda que éste es el ungido del Señor.» 7 Pero el Señor le dijo a Samuel:

—No te dejes impresionar por su apariencia ni por su estatura, pues yo lo he rechazado. La gente se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón.

8 Entonces Isaí llamó a Abinadab para presentárselo a Samuel, pero Samuel dijo:

—A éste no lo ha escogido el Señor.

9 Luego le presentó a Sama, y Samuel repitió:

—Tampoco a éste lo ha escogido.

10 Isaí le presentó a siete de sus hijos, pero Samuel le dijo:

—El Señor no ha escogido a ninguno de ellos. 11 ¿Son éstos todos tus hijos?

—Queda el más pequeño —respondió Isaí—, pero está cuidando el rebaño.

—Manda a buscarlo —insistió Samuel—, que no podemos continuar hasta que él llegue.

12 Isaí mandó a buscarlo, y se lo trajeron. Era buen mozo, trigueño y de buena presencia. El Señor le dijo a Samuel:

—Éste es; levántate y úngelo.

13 Samuel tomó el cuerno de aceite y ungió al joven en presencia de sus hermanos. Entonces el Espíritu del Señor vino con poder sobre David, y desde ese día estuvo con él. Luego Samuel regresó a Ramá.

David al servicio de Saúl

14 El Espíritu del Señor se apartó de Saúl, y en su lugar el Señor le envió un espíritu maligno para que lo atormentara. 15 Sus servidores le dijeron:

—Como usted se dará cuenta, un espíritu maligno de parte de Dios lo está atormentando. 16 Así que ordene Su Majestad a estos siervos suyos que busquen a alguien que sepa tocar el arpa. Así, cuando lo ataque el espíritu maligno de parte de Dios, el músico tocará, y Su Majestad se sentirá mejor.

17 —Bien —les respondió Saúl—, consíganme un buen músico y tráiganlo.

18 Uno de los cortesanos sugirió:

—Conozco a un muchacho que sabe tocar el arpa. Es valiente, hábil guerrero, sabe expresarse y es de buena presencia. Además, el Señor está con él. Su padre es Isaí, el de Belén.

19 Entonces Saúl envió unos mensajeros a Isaí para decirle: «Mándame a tu hijo David, el que cuida del rebaño.» 20 Isaí tomó un asno, alimento, un odre de vino y un cabrito, y se los envió a Saúl por medio de su hijo David. 21 Cuando David llegó, quedó al servicio de Saúl, quien lo llegó a apreciar mucho y lo hizo su escudero. 22 Luego Saúl le mandó este mensaje a Isaí: «Permite que David se quede a mi servicio, pues me ha causado muy buena impresión.»

23 Cada vez que el espíritu de parte de Dios atormentaba a Saúl, David tomaba su arpa y tocaba. La música calmaba a Saúl y lo hacía sentirse mejor, y el espíritu maligno se apartaba de él.

David y Goliat

17Los filisteos reunieron sus ejércitos para la guerra, concentrando sus fuerzas en Soco, pueblo de Judá. Acamparon en Efesdamín, situado entre Soco y Azeca. 2 Por su parte, Saúl y los israelitas se reunieron también y, acampando en el valle de Elá, ordenaron sus filas para la batalla contra los filisteos. 3 Con el valle de por medio, los filisteos y los israelitas tomaron posiciones en montes opuestos.

4 Un famoso guerrero, oriundo de Gat, salió del campamento filisteo. Su nombre era Goliat, y tenía una estatura de casi tres metros. 5 Llevaba en la cabeza un casco de bronce, y su coraza, que pesaba cincuenta y cinco kilos, también era de bronce, 6 como lo eran las polainas que le protegían las piernas y la jabalina que llevaba al hombro. 7 El asta de su lanza se parecía al rodillo de un telar, y tenía una punta de hierro que pesaba casi siete kilos. Delante de él marchaba un escudero.

8 Goliat se detuvo ante los soldados israelitas, y los desafió: «¿Para qué están ordenando sus filas para la batalla? ¿No soy yo un filisteo? ¿Y no están ustedes al servicio de Saúl? ¿Por qué no escogen a alguien que se me enfrente? 9 Si es capaz de hacerme frente y matarme, nosotros les serviremos a ustedes; pero si yo lo venzo y lo mato, ustedes serán nuestros esclavos y nos servirán.» 10 Dijo además el filisteo: «¡Yo desafío hoy al ejército de Israel! ¡Elijan a un hombre que pelee conmigo!» 11 Al oír lo que decía el filisteo, Saúl y todos los israelitas se consternaron y tuvieron mucho miedo.

12 David era hijo de Isaí, un efrateo que vivía en Belén de Judá. En tiempos de Saúl, Isaí era ya de edad muy avanzada, y tenía ocho hijos. 13 Sus tres hijos mayores habían marchado a la guerra con Saúl. El primogénito se llamaba Eliab; el segundo, Abinadab; el tercero, Sama. 14 Estos tres habían seguido a Saúl por ser los mayores. David, que era el menor, 15 solía ir adonde estaba Saúl, pero regresaba a Belén para cuidar las ovejas de su padre.

16 El filisteo salía mañana y tarde a desafiar a los israelitas, y así lo estuvo haciendo durante cuarenta días.

17 Un día, Isaí le dijo a su hijo David: «Toma esta bolsa de trigo tostado y estos diez panes, y vete pronto al campamento para dárselos a tus hermanos. 18 Lleva también estos tres quesos para el jefe del batallón. Averigua cómo les va a tus hermanos, y tráeme una prueba de que ellos están bien. 19 Los encontrarás en el valle de Elá, con Saúl y todos los soldados israelitas, peleando contra los filisteos.»

20 David cumplió con las instrucciones de Isaí. Se levantó muy de mañana y, después de encargarle el rebaño a un pastor, tomó las provisiones y se puso en camino. Llegó al campamento en el momento en que los soldados, lanzando gritos de guerra, salían a tomar sus posiciones. 21 Los israelitas y los filisteos se alinearon frente a frente. 22 David, por su parte, dejó su carga al cuidado del encargado de las provisiones, y corrió a las filas para saludar a sus hermanos. 23 Mientras conversaban, Goliat, el gran guerrero filisteo de Gat, salió de entre las filas para repetir su desafío, y David lo oyó. 24 Cuando los israelitas vieron a Goliat, huyeron despavoridos. 25 Algunos decían: «¿Ven a ese hombre que sale a desafiar a Israel? A quien lo venza y lo mate, el rey lo colmará de riquezas. Además, le dará su hija como esposa, y su familia quedará exenta de impuestos aquí en Israel.»

26 David preguntó a los que estaban con él:

—¿Qué dicen que le darán a quien mate a ese filisteo y salve así el honor de Israel? ¿Quién se cree este filisteo pagano, que se atreve a desafiar al ejército del Dios viviente?

27 —Al que lo mate —repitieron— se le dará la recompensa anunciada.

28 Eliab, el hermano mayor de David, lo oyó hablar con los hombres y se puso furioso con él. Le reclamó:

—¿Qué has venido a hacer aquí? ¿Con quién has dejado esas pocas ovejas en el desierto? Yo te conozco. Eres un atrevido y mal intencionado. ¡Seguro que has venido para ver la batalla!

29 —¿Y ahora qué hice? —protestó David—. ¡Si apenas he abierto la boca!

30 Apartándose de su hermano, les preguntó a otros, quienes le dijeron lo mismo. 31 Algunos que oyeron lo que había dicho David, se lo contaron a Saúl, y éste mandó a llamarlo. 32 Entonces David le dijo a Saúl:

—¡Nadie tiene por qué desanimarse a causa de este filisteo! Yo mismo iré a pelear contra él.

33 —¡Cómo vas a pelear tú solo contra este filisteo! —replicó Saúl—. No eres más que un muchacho, mientras que él ha sido un guerrero toda la vida.

34 David le respondió:

—A mí me toca cuidar el rebaño de mi padre. Cuando un león o un oso viene y se lleva una oveja del rebaño, 35 yo lo persigo y lo golpeo hasta que suelta la presa. Y si el animal me ataca, lo sigo golpeando hasta matarlo. 36 Si este siervo de Su Majestad ha matado leones y osos, lo mismo puede hacer con ese filisteo pagano, porque está desafiando al ejército del Dios viviente. 37 El Señor, que me libró de las garras del león y del oso, también me librará del poder de ese filisteo.

—Anda, pues —dijo Saúl—, y que el Señor te acompañe.

Comentario

3. Confía en Dios

David fue agraciado de manera extraordinaria, en lo natural y en lo sobrenatural. Era bello y tenía buena presencia (16:12), era talentoso musicalmente hablando (v.18), era un orador experto (v.18), tenía habilidad atlética (17:1-37; 18:11), era un líder (18:13), tuvo éxito (vv.14,30) y llego a ser muy famoso (v.30).

Sin embargo, por ninguna de estas razones Dios lo usó. El Señor le aclaró a Samuel: «El Señor no ve las cosas de la manera en que tú las ves. La gente juzga por las apariencias, pero el Señor mira el corazón» (16:7).

David estaba indignado por el desafío de Goliat al Dios viviente (17:26) pues era un líder valiente. Exhortó: «¡Nadie tiene por qué desanimarse a causa de este filisteo \[Goliat\]!» (v.32). ¿Qué lecciones podemos aprender de la manera en que David abordó a este gigante?

  • Niega el rechazo

Eliab le preguntó a David: «¿A qué has venido aquí? ¿Con quién dejaste esas cuantas ovejas que están en el desierto? Yo conozco tu atrevimiento y tus malas intenciones, porque has venido solo para poder ver la batalla» (V.28, DHH).

Sin embargo, David se apartó de Eliab (v.30).

La lección que aprendemos aquí debe ser no desanimarnos ante el rechazo o maltrato. Como escribe Joyce Meyer: «Dios no está buscando a alguien con habilidad, sino alguien con disponibilidad \[...\] que mantenga su corazón puro al negarse a permitir que el odio, la ofensa, la amargura, el resentimiento o la falta de perdón lo detengan».

  • Participa

David ofreció sus servicios a Saúl: «¡Nadie tiene por qué desanimarse a causa de este filisteo! Yo mismo iré a pelear contra él» (v.32. Siempre me conmueve e impresiona ver la forma en que nuestra congregación está dispuesta a ofrecer sus servicios: orar, servir y dar.

  • Confía en Dios

Saúl le respondió a David: «¡Cómo vas a pelear tú solo contra este filisteo! \[…\]. No eres más que un muchacho» (v.33). Pero David replicó: «El Señor, que me libró de las garras del león y del oso, también me librará del poder de ese filisteo» (v.37a). Él confía en Dios porque sabe que Dios está con él (ver 16:18; 17:37b; 18:14).

En última instancia, la razón por la que David pudo enfrentarse a Goliat es porque era el ungido por Dios: «Samuel tomó el cuerno de aceite y ungió al joven en presencia de sus hermanos. Entonces el Espíritu del Señor vino con poder sobre David, y desde ese día estuvo con él» (16:13). La única manera en que podrás enfrentar a los gigantes en tu vida, en la sociedad y en el mundo, es a través de la unción del Espíritu Santo.

Oración

Señor, cuando me enfrento a los gigantes, necesito la unción de tu Espíritu Santo sobre mí y Tu presencia conmigo. Dame coraje para no huir, para no desanimarme y renunciar.

Añadidos de Pippa

1 Samuel 16:7b

«El Señor no ve las cosas de la manera en que tú las ves. La gente juzga por las apariencias, pero el Señor mira el corazón» (NTV).

Muchas veces he caído al juzgar a la gente por su aspecto exterior. Con frecuencia he conocido a personas que son extremadamente calladas y modestas en el exterior, por lo que apenas me he apercibido de ellas, pero resulta que están cambiando el mundo a su alrededor de formas maravillosas.

David, sin embargo, tenía un aspecto elegante con hermosos rasgos, y era ¡de «buena apariencia»! ¡Ya estoy impactada!

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Nueva Versión Inernacional (NVI)

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