Día 160

Sin tonalidades grises

Sabiduría Salmos 71:9-18
Nuevo Testamento Hechos 4:23-5:11
Antiguo Testamento 2 Samuel 13:1-39

Introducción

En la década de 1960, la banda The Monkees cantaba sobre cómo ya nadie parecía creer en una moralidad absoluta. En la canción Shades of Gray decían así:

Cuando el mundo y yo éramos jóvenes,
justo ayer.
La vida era un simple juego…
Era fácil distinguir lo bueno de lo malo…
Hoy no hay blanco o negro,
solamente tonalidades de gris.

Ahora la expresión «tonalidades de gris», del inglés «shades of grey», se asocia con los famosos y controvertidos libros y la película con ese nombre (Cincuenta Sombras de Grey).

Mucha gente hoy en día ya no cree en que exista un bien o un mal absoluto. Los contrastes acentuados y las distinciones de blanco y negro, no son algo que pase fácilmente en una sociedad donde el relativismo está a la orden del día. Todo es relativo, solo es una cuestión de tonalidades o grados.

Como seguidores de Jesús no podemos rendirnos a estas ideas relativistas. Debemos estar abiertos a la voz profética de las Escrituras, que suelen delinear agudos contrastes, elecciones éticas urgentes y caminos alternativos en medio de problemas y situaciones complejas.

La realidad de lo bueno y lo malo, aparece muy claramente en los pasajes de hoy y se da un agudo contraste entre ambas.

Sabiduría

Salmos 71:9-18

9 No me rechaces cuando llegue a viejo;
no me abandones cuando me falten las fuerzas.
10 Porque mis enemigos murmuran contra mí;
los que me acechan se confabulan.
11 Y dicen: «¡Dios lo ha abandonado!
¡Persíganlo y agárrenlo, que nadie lo rescatará!»
12 Dios mío, no te alejes de mí;
Dios mío, ven pronto a ayudarme.
13 Que perezcan humillados mis acusadores;
que se cubran de oprobio y de ignominia
los que buscan mi ruina.

14 Pero yo siempre tendré esperanza,
y más y más te alabaré.

15 Todo el día proclamará mi boca
tu justicia y tu salvación,
aunque es algo que no alcanzo a descifrar.
16 Soberano Señor, relataré tus obras poderosas,
y haré memoria de tu justicia,
de tu justicia solamente.
17 Tú, oh Dios, me enseñaste desde mi juventud,
y aún hoy anuncio todos tus prodigios.
18 Aun cuando sea yo anciano y peine canas,
no me abandones, oh Dios,
hasta que anuncie tu poder
a la generación venidera,
y dé a conocer tus proezas
a los que aún no han nacido.

Comentario

1. Acabar bien versus perecer humillado

El único tipo de «gris» aprobado en la Biblia es el «pelo gris», el cual es visto como «una honrosa corona que se obtiene en el camino de la justicia» (Proverbios 16:31). Personalmente, ¡es algo que cada vez me da más ánimo!

El salmista está decidido a terminar bien. Escribe esto: «No me rechaces cuando llegue a viejo; no me abandones cuando me falten las fuerzas \[…\] Aun cuando sea yo anciano y peine canas, no me abandones, oh Dios, hasta que anuncie tu poder a la generación venidera» (Salmo 71:9,18).

Esto se pone en un acentuado contraste con el destino de sus enemigos, los cuales espera que «perezcan humillados» (v.13). Desde la perspectiva del Nuevo Testamento, ¡probablemente esta no es la mejor manera de orar por nuestros enemigos! Pero es cierto que algunas personas parecen «perecer humilladas». Es una manera trágica de terminar la vida de cualquier persona.

El salmista se pone en contraste con aquellos que perecen humillados: «Pero yo…» (v.14). Quiere seguir estando cerca del Señor al final de su vida. De hecho, quiere que el final de su vida sea más fructífero incluso que el comienzo: «y más y más te alabaré» (v.14). Cada generación tiene la responsabilidad de pasar el testigo a «la generación venidera» (v.18). Una parte clave de terminar bien en esta vida es planificar la sucesión. Se ha dicho que es importante seguir a un Pablo, formar a un Timoteo, ser mentoreado por una María y preparar a una Febe.

Oración

Señor, ayúdame a terminar bien y declarar Tu poder a la generación venidera. Oro para que mi boca dé testimonio de tu justicia y proclame tus grandes obras.

Nuevo Testamento

Hechos 4:23-5:11

La oración de los creyentes

23 Al quedar libres, Pedro y Juan volvieron a los suyos y les relataron todo lo que les habían dicho los jefes de los sacerdotes y los ancianos. 24 Cuando lo oyeron, alzaron unánimes la voz en oración a Dios: «Soberano Señor, creador del cielo y de la tierra, del mar y de todo lo que hay en ellos, 25 tú, por medio del Espíritu Santo, dijiste en labios de nuestro padre David, tu siervo:

»“¿Por qué se sublevan las naciones
y en vano conspiran los pueblos?
26 Los reyes de la tierra se rebelan
y los gobernantes se confabulan
contra el Señor
y contra su ungido.”

27 En efecto, en esta ciudad se reunieron Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y con el pueblo de Israel, contra tu santo siervo Jesús, a quien ungiste 28 para hacer lo que de antemano tu poder y tu voluntad habían determinado que sucediera. 29 Ahora, Señor, toma en cuenta sus amenazas y concede a tus siervos el proclamar tu palabra sin temor alguno. 30 Por eso, extiende tu mano para sanar y hacer señales y prodigios mediante el nombre de tu santo siervo Jesús.»

31 Después de haber orado, tembló el lugar en que estaban reunidos; todos fueron llenos del Espíritu Santo, y proclamaban la palabra de Dios sin temor alguno.

Los creyentes comparten sus bienes

32 Todos los creyentes eran de un solo sentir y pensar. Nadie consideraba suya ninguna de sus posesiones, sino que las compartían. 33 Los apóstoles, a su vez, con gran poder seguían dando testimonio de la resurrección del Señor Jesús. La gracia de Dios se derramaba abundantemente sobre todos ellos, 34 pues no había ningún necesitado en la comunidad. Quienes poseían casas o terrenos los vendían, llevaban el dinero de las ventas 35 y lo entregaban a los apóstoles para que se distribuyera a cada uno según su necesidad.

36 José, un levita natural de Chipre, a quien los apóstoles llamaban Bernabé (que significa: Consolador), 37 vendió un terreno que poseía, llevó el dinero y lo puso a disposición de los apóstoles.

Ananías y Safira

5Un hombre llamado Ananías también vendió una propiedad y, en complicidad con su esposa Safira, se quedó con parte del dinero y puso el resto a disposición de los apóstoles.

3 —Ananías —le reclamó Pedro—, ¿cómo es posible que Satanás haya llenado tu corazón para que le mintieras al Espíritu Santo y te quedaras con parte del dinero que recibiste por el terreno? 4 ¿Acaso no era tuyo antes de venderlo? Y una vez vendido, ¿no estaba el dinero en tu poder? ¿Cómo se te ocurrió hacer esto? ¡No has mentido a los hombres sino a Dios!

5 Al oír estas palabras, Ananías cayó muerto. Y un gran temor se apoderó de todos los que se enteraron de lo sucedido. 6 Entonces se acercaron los más jóvenes, envolvieron el cuerpo, se lo llevaron y le dieron sepultura.

7 Unas tres horas más tarde entró la esposa, sin saber lo que había ocurrido.

8 —Dime —le preguntó Pedro—, ¿vendieron ustedes el terreno por tal precio?

—Sí —dijo ella—, por tal precio.

9 —¿Por qué se pusieron de acuerdo para poner a prueba al Espíritu del Señor? —le recriminó Pedro—. ¡Mira! Los que sepultaron a tu esposo acaban de regresar y ahora te llevarán a ti.

10 En ese mismo instante ella cayó muerta a los pies de Pedro. Entonces entraron los jóvenes y, al verla muerta, se la llevaron y le dieron sepultura al lado de su esposo. 11 Y un gran temor se apoderó de toda la iglesia y de todos los que se enteraron de estos sucesos.

Comentario

2. Lleno del Espíritu Santo versus lleno de Satán

¡Una vez más vemos un agudo contraste! En este caso del que se da entre los discípulos, «todos fueron llenos del Espíritu Santo» (4:31), y Ananías y Safira. Pedro le dice a Ananías: «¿Cómo es posible que Satanás haya llenado tu corazón?» (5:3).

Primero, vemos los efectos de ser llenos del Espíritu Santo:

  • Valentía

Pedro y Juan no se dejan amedrentar por las amenazas que les hacen (4:17,21). Al contrario, «alzaron unánimes la voz en oración a Dios» (v.24) diciendo: «Ahora, Señor, toma en cuenta sus amenazas y concede a tus siervos el proclamar tu palabra sin temor alguno» (v.29). «Después de haber orado, tembló el lugar en que estaban reunidos; todos fueron llenos del Espíritu Santo, y proclamaban la palabra de Dios sin temor alguno» (v.31).

  • Unidad

«Todos los creyentes eran de un solo sentir y pensar» (v.32a). Estaban llenos del mismo Espíritu. La unidad es una característica de una comunidad llena del Espíritu.

  • Generosidad

Tenían una actitud liberada respecto de sus posesiones: «Nadie consideraba suya ninguna de sus posesiones, sino que las compartían \[…\] no había ningún necesitado en la comunidad» (vv.32,34). Aquellos que podían permitírselo ayudaban a quienes lo necesitaban (vv.34–35).

  • Poder

Habían orado: «Extiende tu mano para sanar y hacer señales y prodigios mediante el nombre de tu santo siervo Jesús» (v.30) y su oración fue contestada: «con gran poder seguían dando testimonio de la resurrección del Señor Jesús» (v.33a).

  • Gracia

«La gracia de Dios se derramaba abundantemente sobre todos ellos» (v.33b). La experiencia de la gracia de Dios debería conducir a una comunidad de gracia y de bondad.

En agudo contraste, en la segunda parte del pasaje de hoy vemos las consecuencias de estar lleno de Satán. Pedro usa unas palabras muy fuertes al decir: «Ananías ¿cómo es posible que Satanás haya llenado tu corazón?» (5:3).

Ananías y Safira no tenían por qué dar sus propiedades y su dinero: «¿Acaso no era tuyo antes de venderlo? Y una vez vendido, ¿no estaba el dinero en tu poder?» (v.4). No se les criticó su falta de generosidad.

La prueba de que Satán había llenado sus corazones no fue solo el hecho de que mintieran (lo cual podría haber sido un acto espontáneo), sino el hecho de que se confabularon para mentir. Pedro le dice a Ananías: «le mentiste al Espíritu Santo» (v.3, NTV) y le dice a Safira: «¿Por qué se pusieron de acuerdo para poner a prueba al Espíritu del Señor?» (v.9). Aquella confabulación fue premeditada y preparada.

Dios le dio a Pedro una «palabra de conocimiento» (vv.3–4) que expuso su pecado. El temor de Dios embargo a la gente (vv.5,11). Este tipo de temor no era el miedo a los seres humanos o el miedo servil, sino más bien un miedo santo. Como dice The Message se llenaron de «un sano respeto por Dios. Supieron que con Dios no se juega» (v.11, MSG).

Esta historia no es fácil de leer y a muchos nos resulta difícil entender la severidad del juicio de Dios en este pasaje. En última instancia, solo Dios conoce los secretos de nuestros corazones y tenemos que confiar en que sus juicios son justos y equitativos. Esto nos recuerda la magnificencia de la presencia de Dios entre nosotros. El sentido de la presencia de Dios era tan grande que la gente temió que sus pecados fueran expuestos. Pero esta presencia de Dios y del Espíritu Santo también trajo conversiones extraordinarias, sanaciones, señales y milagros.

Oración

Señor, llénanos con tu Espíritu Santo. Oro para que seamos una iglesia conocida por su proclamación valiente, unidad, generosidad, poder y gracia.

Antiguo Testamento

2 Samuel 13:1-39

Amnón y Tamar

13Pasado algún tiempo, sucedió lo siguiente. Absalón hijo de David tenía una hermana muy bella, que se llamaba Tamar; y Amnón, otro hijo de David, se enamoró de ella. 2 Pero como Tamar era virgen, Amnón se enfermó de angustia al pensar que le sería muy difícil llevar a cabo sus intenciones con su hermana. 3 Sin embargo, Amnón tenía un amigo muy astuto, que se llamaba Jonadab, y que era hijo de Simá y sobrino de David. Jonadab 4 le preguntó a Amnón:

—¿Cómo es que tú, todo un príncipe, te ves cada día peor? ¿Por qué no me cuentas lo que te pasa?

—Es que estoy muy enamorado de mi hermana Tamar —respondió Amnón.

5 Jonadab le sugirió:

—Acuéstate y finge que estás enfermo. Cuando tu padre vaya a verte, dile: “Por favor, que venga mi hermana Tamar a darme de comer. Quisiera verla preparar la comida aquí mismo, y que ella me la sirva.”

6 Así que Amnón se acostó y fingió estar enfermo. Y cuando el rey fue a verlo, Amnón le dijo:

—Por favor, que venga mi hermana Tamar a prepararme aquí mismo dos tortas, y que me las sirva.

7 David envió un mensajero a la casa de Tamar, para que le diera este recado: «Ve a casa de tu hermano Amnón, y prepárale la comida.» 8 Tamar fue a casa de su hermano Amnón y lo encontró acostado. Tomó harina, la amasó, preparó las tortas allí mismo, y las coció. 9 Luego tomó la sartén para servirle, pero Amnón se negó a comer y ordenó:

—¡Fuera de aquí todos! ¡No quiero ver a nadie!

Una vez que todos salieron, 10 Amnón le dijo a Tamar:

—Trae la comida a mi habitación, y dame de comer tú misma.

Ella tomó las tortas que había preparado y se las llevó a su hermano Amnón a la habitación, 11 pero cuando se le acercó para darle de comer, él la agarró por la fuerza y le dijo:

—¡Ven, hermanita; acuéstate conmigo!

12 Pero ella exclamó:

—¡No, hermano mío! No me humilles, que esto no se hace en Israel. ¡No cometas esta infamia! 13 ¿A dónde iría yo con mi vergüenza? ¿Y qué sería de ti? ¡Serías visto en Israel como un depravado! Yo te ruego que hables con el rey; con toda seguridad, no se opondrá a que yo sea tu esposa.

14 Pero Amnón no le hizo caso sino que, aprovechándose de su fuerza, se acostó con ella y la violó. 15 Pero el odio que sintió por ella después de violarla fue mayor que el amor que antes le había tenido. Así que le dijo:

—¡Levántate y vete!

16 —¡No me eches de aquí! —replicó ella—. Después de lo que has hecho conmigo, ¡echarme de aquí sería una maldad aun más terrible!

Pero él no le hizo caso, 17 sino que llamó a su criado y le ordenó:

—¡Echa de aquí a esta mujer! Y luego que la hayas echado, cierra bien la puerta.

18 Así que el criado la echó de la casa, y luego cerró bien la puerta.

Tamar llevaba puesta una túnica especial de mangas largas, pues así se vestían las princesas solteras. 19 Al salir, se echó ceniza en la cabeza, se rasgó la túnica y, llevándose las manos a la cabeza, se fue por el camino llorando a gritos. 20 Entonces su hermano Absalón le dijo:

—¡Así que tu hermano Amnón ha estado contigo! Pues bien, hermana mía, cálmate y no digas nada. Al fin de cuentas, es tu hermano.

Desolada, Tamar se quedó a vivir en casa de su hermano Absalón. 21 El rey David, al enterarse de todo lo que había pasado, se enfureció. 22 Absalón, por su parte, no le dirigía la palabra a Amnón, pues lo odiaba por haber violado a su hermana Tamar.

Asesinato de Amnón

23 Pasados dos años, Absalón convidó a todos los hijos del rey a un banquete en Baal Jazor, cerca de la frontera de Efraín, donde sus hombres estaban esquilando ovejas. 24 Además, se presentó ante el rey y le dijo:

—Su Majestad, este siervo suyo tiene esquiladores trabajando. Le ruego venir con su corte.

25 —No, hijo mío —le respondió el rey—. No debemos ir todos, pues te seríamos una carga.

Absalón insistió, pero el rey no quiso ir; sin embargo, le dio su bendición. 26 Entonces Absalón le dijo:

—Ya que Su Majestad no viene, ¿por qué no permite que nos acompañe mi hermano Amnón?

—¿Y para qué va a ir contigo? —le preguntó el rey.

27 Pero tanto insistió Absalón que el rey dejó que Amnón y sus otros hijos fueran con Absalón. 28 Éste, por su parte, les había dado instrucciones a sus criados: «No pierdan de vista a Amnón. Y cuando se le haya subido el vino, yo les daré la señal de ataque, y ustedes lo matarán. No tengan miedo, pues soy yo quien les da la orden. Ánimo; sean valientes.»

29 Los criados hicieron con Amnón tal como Absalón les había ordenado. Entonces los otros hijos del rey se levantaron y, montando cada uno su mula, salieron huyendo.

30 Todavía estaban en camino cuando llegó este rumor a oídos de David: «¡Absalón ha matado a todos los hijos del rey! ¡Ninguno de ellos ha quedado con vida!»

31 El rey se levantó y, rasgándose las vestiduras en señal de duelo, se arrojó al suelo. También todos los oficiales que estaban con él se rasgaron las vestiduras. 32 Pero Jonadab, el hijo de Simá y sobrino de David, intervino:

—No piense Su Majestad que todos los príncipes han sido asesinados, sino sólo Amnón. Absalón ya lo tenía decidido desde el día en que Amnón violó a su hermana Tamar. 33 Su Majestad no debe dejarse llevar por el rumor de que han muerto todos sus hijos, pues el único que ha muerto es Amnón.

34 El centinela de la ciudad alzó la vista y vio que del oeste, por la ladera del monte, venía bajando una gran multitud. Entonces fue a decirle al rey: «Veo venir gente por el camino de Joronayin, por la ladera del monte.» Mientras tanto, Absalón había huido. 35 Jonadab le comentó al rey:

—¿Ya ve Su Majestad? Aquí llegan sus hijos, tal como yo se lo había dicho.

36 Apenas había terminado de hablar cuando entraron los hijos del rey, todos ellos llorando a voz en cuello, y también el rey y sus oficiales se pusieron a llorar desconsoladamente.

37-38 Absalón, en su huida, fue a refugiarse con Talmay hijo de Amiud, rey de Guesur, y allí se quedó tres años. David, por su parte, lloraba todos los días por su hijo Amnón, 39 y cuando se consoló por su muerte, comenzó a sentir grandes deseos de ver a Absalón.

Comentario

3. Amor versus odio

En este pasaje vemos unas emociones en fuerte contraste. Amnón «se enamoró de Tamar» (v.1) y así lo declara: «Estoy muy enamorado de mi hermana Tamar» (v.4). David tuvo muchas mujeres e hijos. Probablemente los hijos eran separados de las hijas desde los cinco o seis años, por lo que no tendrían el sentido de pertenencia que se da en una familia normal hoy en día.

Amnón planeó forzar a Tamar, la cual le suplicó: «¡No cometas esta infamia!» (v.12) ofreciéndole incluso casarse con él (v.13). Lo más seguro es que Tamar estuviera intentando salir del paso como fuera, pues la ley prohibía el matrimonio con una hermanastra, así que era algo que probablemente no se hacía en aquel entonces. Amnón «no le hizo caso, sino que, aprovechándose de su fuerza, se acostó con ella y la violó» (v.14).

La Biblia no ignora el problema del abuso sexual. La violación ha sido siempre, y sigue siéndolo, un horrible crimen. Tamar lo describe como «infamia» (v.12). Es un acto de un infame «depravado» (v.13) que conduce a la «desolación» (v.20) y es un acto «vergonzoso» (v.21).

Aquí vemos un destello del terrible daño que el abuso sexual provoca en la víctima: Tamar «se echó ceniza en la cabeza, se rasgó la túnica y, llevándose las manos a la cabeza, se fue por el camino llorando a gritos» (v.19), llenándose de «desolación» (v.20).

Inmediatamente parece que «el odio que Amnón sintió por ella después de violarla fue mayor que el amor que antes le había tenido» (v.15). Esto deparó una tragedia para David y su familia. La violencia se perpetúa: Amnón es asesinado y Abslalón huye separándose de David (vv.23–39).

Quizá sería más exacto decir que Amnón estaba «encaprichado» por Tamar. Puede que estuviera «enamorado» de ella, pero ciertamente no la amaba. Es extraordinario cómo, en consonancia con la naturaleza caída de la humanidad, estar encaprichado por alguien puede convertirse rápidamente en odiar a alguien. Desde luego, el amor de Amnón no era verdadero amor.

«El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad, sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta» (1 Corintios 13:4–7).

Oración

Señor, líbranos del odio. Oro para que no seamos llenos de un amor superficial sino de un amor que sea el fruto del Espíritu Santo.

Añadidos de Pippa

2 Samuel 13:1–39

Aquí es donde empieza el desmorone de la familia.

Parece que se tomaron algunas decisiones muy malas en aquel momento. Jonadab, que era amigo de Amnón, dio un mal consejo

(v.5). Si David hubiera castigado a Amnón por violar a su hermana Tarmar, podría haber evitado que Absalón se tomara la justicia por su mano.

Jonadab, quien tenía que estar avergonzado pues era la mitad del problema, sabía con certeza que Absalón había expresado la intención de matar a Amnón, pero no advirtió a David. Solamente se lo cuenta después; fue un mal amigo para todos ellos.

A veces es duro decirle a la gente la verdad en vez de decirles lo que quieren oír. Pero es importante dar el consejo correcto, incluso a riesgo de perder la amistad.

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Nueva Versión Inernacional (NVI)

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