Día 27

Cómo mantener el rumbo

Sabiduría Salmos 17:1-5
Nuevo Testamento Mateo 19:1-15
Antiguo Testamento Job 4:1-7:21

Introducción

A Pippa y a mí nos encanta realizar largas caminatas (mejor dicho, me gusta dar largas caminatas y a ella le agradan las caminatas un poco más breves, ¡de modo que convenimos en tener caminatas de media distancia!). No hace mucho realizamos una caminata razonablemente larga en la zona de South Downs, Inglaterra. Ninguno de nosotros tiene un buen sentido la orientación y para colmo nos habíamos olvidado llevar un mapa. De alguna forma nos las arreglamos para extraviar el camino y terminamos en una granja...

Era uno de los días más cortos del año y pronto comenzó a oscurecer. Parecía que la única forma de volver a donde estacionamos nuestro vehículo era cruzar un campo lleno de vacas. Al aproximarnos a ellas, algunas nos rodearon de una forma demasiado amistosa, bloqueando nuestro camino, mientras que otras se asustaron y comenzaron a correr.

Estábamos convencidos de que seríamos remozados en el lodo derribados por el ganado o reprendidos por un airado granjero por causar que las vacas aterrorizadas se dieran golpes contra el vallado. Decidimos efectuar una salida veloz saltando por un banco de tierra empinado y resbaladizo. Pippa había sobrepasado su duración preferible para una caminata, la oscuridad se cernía sobre nosotros y parecía que estábamos en un lugar alejado de cualquier camino cercano. Las cosas no se veían para nada bien…

Afortunadamente nos las arreglamos para encontrar un camino que nos llevara de regreso. Sentimos un gran alivio. Para futuras caminatas decidimos que llevaremos un mapa y no nos separaremos de las sendas marcadas en el mismo. Permanecer en el camino resulta mucho mejor para relajarnos, caminar juntos ¡y favorecer nuestra relación en general!

En la Biblia se usa con frecuencia la imagen de las sendas de Dios: sendas que conducen a la vida.

Sabiduría

Salmos 17:1-5

Salmo 17

Oración de David.

1 Señor, oye mi justo ruego;
 escucha mi clamor;
presta oído a mi oración,
 pues no sale de labios engañosos.
2 Sé tú mi defensor,
 pues tus ojos ven lo que es justo.

3 Tú escudriñas mi corazón,
 tú me examinas por las noches;
¡ponme, pues, a prueba,
 que no hallarás en mí maldad alguna!
¡No pasarán por mis labios
4 palabras como las de otra gente,
 pues yo cumplo con tu palabra!
 Del camino de la violencia
5 he apartado mis pasos;
 mis pies están firmes en tus sendas.

Comentario

Determina permanecer en las sendas de Dios

David dice: «… he apartado mis pasos; mis pies están firmes en tus sendas» (v.5). La palabra hebrea para «sendas» significa literalmente «huellas de las ruedas». David está absolutamente determinado a permanecer en las sendas de Dios. A fin de permanecer en las sendas de Dios, debes observar lo siguiente:

  • Tu corazón (las cosas que pienses)

«Tú escudriñas mi corazón, tú me examinas por las noches; ¡ponme, pues, a prueba, que no hallarás en mí maldad alguna!» (v.3a).

  • Tus palabras (las cosas que digas)

«No he dicho cosas indebidas» (v.3c, DHH).

  • Tus pies (los lugares a donde vayas)

«Mis pies están firmes en tus sendas» (v.5b).

Oración

Señor, ayúdame a permanecer en tus sendas. Que mis pies no resbalen. Ayúdame a guardar mis pensamientos día y noche. Ayúdame a no pecar contra ti con lo que haga ni con lo que diga.

Nuevo Testamento

Mateo 19:1-15

El divorcio

19Cuando Jesús acabó de decir estas cosas, salió de Galilea y se fue a la región de Judea, al otro lado del Jordán. 2 Lo siguieron grandes multitudes, y sanó allí a los enfermos.

3 Algunos fariseos se le acercaron y, para ponerlo a prueba, le preguntaron:

—¿Está permitido que un hombre se divorcie de su esposa por cualquier motivo?

4 —¿No han leído —replicó Jesús— que en el principio el Creador “los hizo hombre y mujer”, 5 y dijo: “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo”? 6 Así que ya no son dos, sino uno solo. Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.

7 Le replicaron:

—¿Por qué, entonces, mandó Moisés que un hombre le diera a su esposa un certificado de divorcio y la despidiera?

8 —Moisés les permitió divorciarse de su esposa por lo obstinados que son —respondió Jesús—. Pero no fue así desde el principio. 9 Les digo que, excepto en caso de infidelidad conyugal, el que se divorcia de su esposa, y se casa con otra, comete adulterio.

10 —Si tal es la situación entre esposo y esposa —comentaron los discípulos—, es mejor no casarse.

11 —No todos pueden comprender este asunto —respondió Jesús—, sino sólo aquellos a quienes se les ha concedido entenderlo. 12 Pues algunos son eunucos porque nacieron así; a otros los hicieron así los hombres; y otros se han hecho así por causa del reino de los cielos. El que pueda aceptar esto, que lo acepte.

Jesús y los niños

13 Llevaron unos niños a Jesús para que les impusiera las manos y orara por ellos, pero los discípulos reprendían a quienes los llevaban.

14 Jesús dijo: «Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de los cielos es de quienes son como ellos.» 15 Después de poner las manos sobre ellos, se fue de allí.

Comentario

Quédate en las sendas de Dios en tus relaciones

La enseñanza de Jesús sobre las relaciones resulta de vital importancia para nuestra propia vida y para la sociedad. En este pasaje se establecen las sendas de Dios para la vida familiar:

  • Importancia del matrimonio

Los fariseos preguntan a Jesús sobre el divorcio, pero él responde hablando del matrimonio. Se remonta al relato de la creación. Cita del libro de Génesis 2:24, estableciendo que: «Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo» (Mateo 19.5). Este versículo del Génesis es considerado como un texto fundamental para el matrimonio, no solo en el Antiguo Testamento sino también por Pablo (Efesios 5:31) y Jesús mismo.

El matrimonio implica el acto público de realizar un compromiso para toda la vida con tu cónyuge, un pacto que tiene prioridad sobre la relación con tus padres. Implica estar «unido» con tu cónyuge (la palabra hebrea significa literalmente «pegados juntos») no solo física y biológicamente sino también emocional, psicológica, social y espiritualmente. Este es el contexto cristiano para la unión de «un solo cuerpo». La doctrina bíblica del matrimonio es la más emocionante y positiva que existe. También es la postura más romántica. Señala delante de nosotros el plan perfecto de Dios.

  • Concesión del divorcio

Los fariseos persisten con sus preguntas sobre el divorcio. Hablan del mandamiento de Moisés (Mateo 19:7). Jesús responde diciendo que Moisés permitió tal cosa «por lo obstinados que son» (v.8) y confronta duramente a los hombres que (en una sociedad en donde las mujeres tenían mínimos derechos) usaban la concesión de la ley para abandonar a sus esposas (v.9).

La concesión de Moisés del divorcio nos recuerda la gracia y la compasión de Dios en situaciones donde no alcanzamos el listón de sus ideales. Pero Jesús dice que el divorcio nunca es lo ideal.

Muchos de los que han experimentado el dolor de un matrimonio quebrado se identificarán con la descripción de Job en su sufrimiento, descrito en el pasaje del Antiguo Testamento que leemos hoy. Debemos hacer todo lo posible para cuidar los matrimonios (el nuestro y el de los demás) y hacer todo lo que podamos para consolar a quienes se hayan divorciado (no echando culpas, como Elifaz).

  • Llamado a la soltería

Jesús habla de tres clases de soltería. Primero, genética («unos ya nacen incapacitados para el matrimonio», v.12a, DHH). Segundo, la soltería involuntaria (v.12b), personas a quienes las «hicieron así los hombres». Tercero, la soltería voluntaria, «otros se han hecho así por causa del reino de los cielos» (v.12c). La soltería puede ser temporal o permanente, pero nunca es definida por el Nuevo Testamento como algo de segunda clase. Tanto el matrimonio como la soltería son llamados importantes y, conforme al Nuevo Testamento, las dos situaciones tienen ventajas y desventajas.

  • Prioridad de los niños

Las palabras de Jesús desafiaban la actitud de muchos de sus contemporáneos en cuanto a los niños. En las sociedades antiguas los niños solían considerarse como la periferia de la sociedad. Parafraseando un antiguo dicho británico, eran personas «vistas pero no oídas».

Las sendas de Dios son muy distintas. Jesús imponía sus manos sobre los niños y oraba por ellos (v.13a). Cuando los discípulos sienten que Jesús no debía ser distraído por ellos, responde: «Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de los cielos es de quienes son como ellos» (v.14). Demostró la alta prioridad de la que los niños deben gozar en nuestra vida.

Como padres es muy importante priorizar a nuestros hijos y no verlos como distractores de nuestro trabajo o ministerio. Como iglesia, debemos velar por que nuestros niños y jóvenes tengan prioridad en términos de recursos e instalaciones, porque el reino de los cielos pertenece a ellos así como a todas las demás personas.

Oración

Señor, ayúdanos en nuestra vida personal y como sociedad a no apartarnos de tus sendas para la vida familiar. Pido tu bendición por todos aquellos que trabajan para fortalecer la vida familiar.

Antiguo Testamento

Job 4:1-7:21

Primer discurso de Elifaz

4A esto respondió así Elifaz de Temán:

2 «Tal vez no puedas aguantar
 que alguien se atreva a decirte algo,
 pero ¿quién podría contener las palabras?
3 Tú, que impartías instrucción a las multitudes
 y fortalecías las manos decaídas;
4 tú, que con tus palabras sostenías a los que tropezaban
 y fortalecías las rodillas que flaqueaban;
5 ¡ahora que afrontas las calamidades, no las resistes!;
 ¡te ves golpeado y te desanimas!
6 ¿No debieras confiar en que temes a Dios
 y en que tu conducta es intachable?

7 »Ponte a pensar: ¿Quién que sea inocente ha perecido?
 ¿Cuándo se ha destruido a la gente íntegra?
8 La experiencia me ha enseñado
 que los que siembran maldad cosechan desventura.
9 El soplo de Dios los destruye,
 el aliento de su enojo los consume.
10 Aunque ruja el león y gruña el cachorro,
 acabarán con los colmillos destrozados;
11 el león perece por falta de presa,
 y los cachorros de la leona se dispersan.

12 »En lo secreto me llegó un mensaje;
 mis oídos captaron sólo su murmullo.
13 Entre inquietantes visiones nocturnas,
 cuando cae sobre los hombres un sueño profundo,
14 me hallé presa del miedo y del temblor;
 mi esqueleto entero se sacudía.
15 Sentí sobre mi rostro el roce de un espíritu,
 y se me erizaron los cabellos.
16 Una silueta se plantó frente a mis ojos,
 pero no pude ver quién era.
Detuvo su marcha,
 y escuché una voz que susurraba:

17 »“¿Puede un simple mortal ser más justo que Dios?
 ¿Puede ser más puro el hombre que su Creador?
18 Pues si Dios no confía en sus propios siervos,
 y aun a sus ángeles acusa de cometer errores,
19 ¡cuánto más a los que habitan en casas de barro,
 cimentadas sobre el polvo y aplastadas como polilla!
20 Entre la aurora y el ocaso pueden ser destruidos
 y perecer para siempre, sin que a nadie le importe.
21 ¿No se arrancan acaso las estacas de su carpa?
 ¡Mueren sin haber adquirido sabiduría!”

5»Llama, si quieres, pero ¿habrá quien te responda?
 ¿A cuál de los dioses te dirigirás?
2 El resentimiento mata a los necios;
 la envidia mata a los insensatos.
3 Yo mismo he visto al necio echar raíces,
 pero de pronto su casa fue maldecida.
4 Sus hijos distan mucho de estar a salvo;
 en el tribunal se les oprime, y nadie los defiende.
5 Los hambrientos se comen su cosecha,
 y la recogen de entre las espinas;
 los sedientos se beben sus riquezas.
6 Y aunque las penas no brotan del suelo,
 ni los sufrimientos provienen de la tierra,
7 con todo, el hombre nace para sufrir,
 tan cierto como que las chispas vuelan.

8 »Si se tratara de mí, yo apelaría a Dios;
 ante él expondría mi caso.
9 Él realiza maravillas insondables,
 portentos que no pueden contarse.
10 Él derrama lluvia sobre la tierra
 y envía agua sobre los campos.
11 Él enaltece a los humildes
 y da seguridad a los enlutados.
12 Él deshace las maquinaciones de los astutos,
 para que no prospere la obra de sus manos.
13 Él atrapa a los astutos en su astucia,
 y desbarata los planes de los malvados.
14 De día éstos se topan con las tinieblas;
 a plena luz andan a tientas, como si fuera de noche.
15 Pero a los menesterosos los salva
 de la opresión de los poderosos
 y de su lengua viperina.
16 Así es como los pobres recobran la esperanza,
 y a la injusticia se le tapa la boca.

17 »¡Cuán dichoso es el hombre a quien Dios corrige!
 No menosprecies la disciplina del Todopoderoso.
18 Porque él hiere, pero venda la herida;
 golpea, pero trae alivio.
19 De seis aflicciones te rescatará,
 y la séptima no te causará ningún daño.
20 Cuando haya hambre, te salvará de la muerte;
 cuando haya guerra, te librará de la espada.
21 Estarás a salvo del latigazo de la lengua,
 y no temerás cuando venga la destrucción.
22 Te burlarás de la destrucción y del hambre,
 y no temerás a las bestias salvajes,
23 pues harás un pacto con las piedras del campo
 y las bestias salvajes estarán en paz contigo.
24 Reconocerás tu casa como lugar seguro;
 contarás tu ganado, y ni un solo animal faltará.
25 Llegarás a tener muchos hijos,
 y descendientes como la hierba del campo.
26 Llegarás al sepulcro anciano pero vigoroso,
 como las gavillas que se recogen a tiempo.

27 »Esto lo hemos examinado, y es verdad.
 Así que escúchalo y compruébalo tú mismo.»

Segundo discurso de Job

6A esto Job respondió:

2 «¡Cómo quisiera que mi angustia se pesara
 y se pusiera en la balanza, junto con mi desgracia!
3 ¡De seguro pesarían más que la arena de los mares!
 ¡Por algo mis palabras son tan impetuosas!
4 Las saetas del Todopoderoso me han herido,
 y mi espíritu absorbe su veneno.
 ¡Dios ha enviado sus terrores contra mí!
5 ¿Rebuzna el asno salvaje si tiene hierba?
 ¿Muge el buey si tiene forraje?
6 ¿Puede comerse sin sal la comida desabrida?
 ¿Tiene algún sabor la clara de huevo?
7 Mi paladar se niega a probarla;
 ¡esa comida me enferma!

8 »¡Ah, si Dios me concediera lo que pido!
 ¡Si Dios me otorgara lo que anhelo!
9 ¡Ah, si Dios se decidiera a destrozarme por completo,
 a descargar su mano sobre mí, y aniquilarme!
10 Aun así me quedaría este consuelo,
 esta alegría en medio de mi implacable dolor:
 ¡el no haber negado las palabras del Dios Santo!

11 »¿Qué fuerzas me quedan para seguir esperando?
 ¿Qué fin me espera para querer vivir?
12 ¿Tengo acaso la fuerza de la roca?
 ¿Acaso tengo piel de bronce?
13 ¿Cómo puedo valerme por mí mismo,
 si me han quitado todos mis recursos?

14 »Aunque uno se aparte del temor al Todopoderoso,
 el amigo no le niega su lealtad.
15 Pero mis hermanos son arroyos inconstantes;
 son corrientes desbordadas:
16 se enturbian cuando el hielo se derrite,
 se ensanchan al derretirse la nieve,
17 pero dejan de fluir durante las sequías,
 ¡en pleno calor desaparecen de sus lechos!
18 Las caravanas se apartan de sus rutas;
 se encaminan al desierto, y allí mueren.
19 Las caravanas de Temá van en busca de agua,
 los mercaderes de Sabá abrigan esperanzas.
20 Se desaniman, a pesar de su confianza;
 llegan allí y se quedan frustrados.
21 Lo mismo pasa con ustedes:
 ¡ven algo espantoso, y se asustan!
22 ¿Quién les ha pedido que me den algo,
 o que paguen con su dinero mi rescate?
23 ¿Quién les ha pedido que me libren de mi enemigo,
 o que me rescaten de las garras de los tiranos?

24 »Instrúyanme, y me quedaré callado;
 muéstrenme en qué estoy equivocado.
25 Las palabras justas no ofenden,
 ¡pero los argumentos de ustedes no prueban nada!
26 ¿Me van a juzgar por mis palabras,
 sin ver que provienen de un desesperado?
27 ¡Ustedes echarían suertes hasta por un huérfano,
 y venderían a su amigo por cualquier cosa!

28 »Tengan la bondad de mirarme a los ojos;
 ¿Creen que les mentiría en su propia cara?
29 Reflexionen, no sean injustos;
 reflexionen, que en esto radica mi integridad.
30 ¿Acaso hay maldad en mi lengua?
 ¿No puede mi paladar discernir la maldad?

7»¿No tenemos todos una obligación en este mundo?
 ¿No son nuestros días como los de un asalariado?
2 Como el esclavo que espera con ansias la noche,
 como el asalariado que ansioso espera su paga,
3 meses enteros he vivido en vano;
 ¡me han tocado noches de miseria!
4 Me acuesto y pienso:
 “¿Cuánto falta para que amanezca?”
La noche se me hace interminable;
 me doy vueltas en la cama hasta el amanecer.
5 Tengo el cuerpo cubierto de gusanos y de costras;
 ¡la piel se me raja y me supura!

6 »Mis días se van más veloces que una lanzadera,
 y sin esperanza alguna llegan a su fin.
7 Recuerda, oh Dios, que mi vida es un suspiro;
 que ya no verán mis ojos la felicidad.
8 Los ojos que hoy me ven, no me verán mañana;
 pondrás en mí tus ojos, pero ya no existiré.
9 Como nubes que se diluyen y se pierden,
 los que bajan al sepulcro ya no vuelven a subir.
10 Nunca más regresan a su casa;
 desaparecen de su lugar.

11 »Por lo que a mí toca, no guardaré silencio;
 la angustia de mi alma me lleva a hablar,
 la amargura en que vivo me obliga a protestar.
12 ¿Soy acaso el mar, el monstruo del abismo,
 para que me pongas bajo vigilancia?
13 Cuando pienso que en mi lecho hallaré consuelo
 o encontraré alivio a mi queja,
14 aun allí me infundes miedo en mis sueños;
 ¡me aterras con visiones!
15 ¡Preferiría que me estrangularan
 a seguir viviendo en este cuerpo!
16 Tengo en poco mi vida; no quiero vivir para siempre.
 ¡Déjame en paz, que mi vida no tiene sentido!

17 »¿Qué es el hombre, que le das tanta importancia,
 que tanta atención le concedes,
18 que cada mañana lo examinas
 y a toda hora lo pones a prueba?
19 Aparta de mí la mirada;
 ¡déjame al menos tragar saliva!
20 Si he pecado, ¿en qué te afecta,
 vigilante de los mortales?
¿Por qué te ensañas conmigo?
 ¿Acaso te soy una carga?
21 ¿Por qué no me perdonas mis pecados?
 ¿Por qué no pasas por alto mi maldad?
Un poco más, y yaceré en el polvo;
 me buscarás, pero habré dejado de existir.»

Comentario

Ayuda a que otros permanezcan en las sendas de Dios

Estoy tan agradecido por mis amigos que me han ayudado a permanecer en la senda. No obstante, en ocasiones es posible que aun nuestros amigos nos malentiendan o hagan las cosas mal. En este pasaje vemos un contraste entre Job, que ayudó a otros a permanecer en las sendas de Dios (4:3-4) y Elifaz, que no fue de ayuda para Job (6:21).

A veces la gente pregunta: «¿Es cierta cada palabra de la Biblia?». Mi respuesta siempre es: «Sí, pero al igual que con los demás libros deben ser interpretadas». Una de las reglas de interpretación es que siempre debemos interpretar según el contexto.

En el pasaje de hoy leemos las palabras de Elifaz, uno de los «amigos» de Job. Tenemos que leerlas a la luz del hecho de que al final el Señor dice a Elifaz de Temán: «Estoy muy irritado contigo y con tus dos amigos porque, a diferencia de mi siervo Job, lo que ustedes han dicho de mí no es verdad» (42.7). Las palabras que leemos en este pasaje no son todas ciertas. Los amigos de Job dan una respuesta demasiado simplista al problema del sufrimiento. Su diagnóstico es por momentos ingenuo, pietista e irreal.

Job, por otro lado, es realista y sincero en medio de su batalla con el dolor, las noches sin dormir, el lamento y el sufrimiento. Su padecimiento no es resultado de su propio pecado, como Elifaz y sus amigos sugieren. Job pregunta correctamente: «Instrúyanme, y me quedaré callado; muéstrenme en qué estoy equivocado» (6:24). El Espíritu de Dios siempre nos convencerá de pecados específicos mientras que Elifaz y sus amigos decían, en efecto: «Debes haber hecho algo malo para sufrir esto». Pero quienes sufren no han causado necesariamente su sufrimiento por su propio pecado. Si así fuera, Dios nos convencería del mismo mostrándonos el pecado específico cometido.

Elifaz y sus amigos dan un consejo que es una mezcla de verdad y falsedad, y sus palabras deben interpretarse como tales. Una cosa que dice Elifaz que es probablemente cierta es que Job era un hombre que ayudaba a la gente a permanecer en las sendas de Dios: «Tú, que impartías instrucción a las multitudes y fortalecías las manos decaídas; tú, que con tus palabras sostenías a los que tropezaban y fortalecías las rodillas que flaqueaban» (4:3-4).

Tu tarea no consiste solo en mantenerte dentro de la senda sino también, como Job, ayudar a los demás mediante tus acciones y palabras.

Oración

Señor, gracias por mis amigos que me ayudan a permanecer en la senda. Ayúdame a ser de auténtico consuelo para quienes sufran, apoyar a quienes vacilen y fortalecer a quienes tengan rodillas débiles. Ayúdanos a andar en tus caminos y permanecer en tus sendas.

Añadidos de Pippa

Pippa añade:

Me impresiona cuando el salmista dice: «No he dicho cosas indebidas» (17:3c, DHH). Esto implica ser cuidadosos con todas nuestras palabras. Lo que decimos cuando no estamos «de servicio» realmente importa.

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Referencias

Unless otherwise stated, Scripture quotations taken from the Holy Bible, New International Version Anglicised, Copyright © 1979, 1984, 2011 Biblica, formerly International Bible Society. Used by permission of Hodder & Stoughton Publishers, an Hachette UK company. All rights reserved. ‘NIV’ is a registered trademark of Biblica. UK trademark number 1448790.

Scripture quotations marked (AMP) taken from the Amplified® Bible, Copyright © 1954, 1958, 1962, 1964, 1965, 1987 by The Lockman Foundation. Used by permission. (www.Lockman.org)

Scripture marked (MSG) taken from The Message. Copyright © 1993, 1994, 1995, 1996, 2000, 2001, 2002. Used by permission of NavPress Publishing Group.

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