Día 28

Con Dios, todo es posible

Sabiduría Proverbios 3:11-20
Nuevo Testamento Mateo 19:16-30
Antiguo Testamento Job 8:1-10:22

Introducción

«Cuando la vida te de limones, haz limonada», escribió Norman Vincent Peale, que publicó su famoso libro titulado El poder del pensamiento tenaz en 1952. Estuvo en la lista de bestsellers del periódico The New York Times durante 186 semanas consecutivas. Gran parte de lo que enseñaba era extremadamente bueno y útil. Pero las palabras de Jesús van más allá del poder del pensamiento tenaz o positivo.

Norman Vincent Peale dijo: «Una actitud mental positiva es una convicción de que las cosas saldrán bien y de que tú puedes sobreponerte a cualquier clase de problema o dificultad». Sin embargo, Jesús dijo: «Para Dios todo es posible» (Mateo 19:26). Esto va más lejos que el poder del pensamiento tenaz. Es el poder de Dios que hace que lo imposible sea posible. Nada es imposible para Dios (Lucas 1:37).

Sabiduría

Proverbios 3:11-20

11 Hijo mío, no desprecies la disciplina del Señor,
 ni te ofendas por sus reprensiones.
12 Porque el Señor disciplina a los que ama,
 como corrige un padre a su hijo querido.

13 Dichoso el que halla sabiduría,
 el que adquiere inteligencia.
14 Porque ella es de más provecho que la plata
 y rinde más ganancias que el oro.
15 Es más valiosa que las piedras preciosas:
 ¡ni lo más deseable se le puede comparar!
16 Con la mano derecha ofrece larga vida;
 con la izquierda, honor y riquezas.
17 Sus caminos son placenteros
 y en sus senderos hay paz.
18 Ella es árbol de vida para quienes la abrazan;
 ¡dichosos los que la retienen!
19 Con sabiduría afirmó el Señor la tierra,
 con inteligencia estableció los cielos.
20 Por su conocimiento se separaron las aguas,
 y las nubes dejaron caer su rocío.

Comentario

Por medio de Jesús fue creado el universo

La realidad de que con Dios «todas las cosas son posibles» queda probada por el hecho de que él creó el universo entero a partir de la nada. El escritor de Proverbios dice: «Con sabiduría afirmó el Señor la tierra, con inteligencia estableció los cielos. Por su conocimiento se separaron las aguas, y las nubes dejaron caer su rocío» (vv.19-20).

El escritor de Proverbios considera la sabiduría como una persona (vv.13-18). Al leer esto desde la óptica del Nuevo Testamento vemos que dicha persona es Jesús. San Pablo nos dice que «Cristo es el poder de Dios y la sabiduría de Dios» (1 Corintios 1:24).

Hasta que no encuentres una relación con Jesús, la vida realmente no tendrá sentido. El universo entero fue creado por Jesús (Juan 1:3). Él te ama. En una relación con él encontrarás sabiduría de Dios y poder de Dios.

Al encontrar a Jesús hallas la fuente de toda sabiduría. Es el camino de la bendición (Proverbios 3:13a). También es la senda del entendimiento (v.13b). Es mucho más provechoso que todas las bendiciones materiales (vvv.14-15a). En efecto, «¡ni lo más deseable se le puede comparar!» (v.15b).

Esta es la senda hacia una larga vida (v.16, que se traduce como «vida eterna» en el Nuevo Testamento, ver Juan 3:16). Aquí en verdad encuentras «honor y riquezas» (Proverbios 3:16). Es el camino hacia una paz más allá de nuestra comprensión (v.17). Aquí encuentras el «árbol de vida» (v.18).

Oración

Señor, hoy te busco. Dame sabiduría, paz y poder para llevar la clase de vida que deseas que viva.

Nuevo Testamento

Mateo 19:16-30

El joven rico

16 Sucedió que un hombre se acercó a Jesús y le preguntó:

—Maestro, ¿qué de bueno tengo que hacer para obtener la vida eterna?

17 —¿Por qué me preguntas sobre lo que es bueno? —respondió Jesús—. Solamente hay uno que es bueno. Si quieres entrar en la vida, obedece los mandamientos.

18 —¿Cuáles? —preguntó el hombre.

Contestó Jesús:

—“No mates, no cometas adulterio, no robes, no presentes falso testimonio, 19 honra a tu padre y a tu madre”, y “ama a tu prójimo como a ti mismo”.

20 —Todos ésos los he cumplido —dijo el joven—. ¿Qué más me falta?

21 —Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Luego ven y sígueme.

22 Cuando el joven oyó esto, se fue triste porque tenía muchas riquezas.

23 —Les aseguro —comentó Jesús a sus discípulos— que es difícil para un rico entrar en el reino de los cielos. 24 De hecho, le resulta más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios.

25 Al oír esto, los discípulos quedaron desconcertados y decían:

—En ese caso, ¿quién podrá salvarse?

26 —Para los hombres es imposible —aclaró Jesús, mirándolos fijamente—, mas para Dios todo es posible.

27 —¡Mira, nosotros lo hemos dejado todo por seguirte! —le reclamó Pedro—. ¿Y qué ganamos con eso?

28 —Les aseguro —respondió Jesús— que en la renovación de todas las cosas, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono glorioso, ustedes que me han seguido se sentarán también en doce tronos para gobernar a las doce tribus de Israel. 29 Y todo el que por mi causa haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o terrenos, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna. 30 Pero muchos de los primeros serán últimos, y muchos de los últimos serán primeros.

Comentario

Con Dios, nada es imposible

¿A veces te encuentras frente a situaciones aparentemente imposibles? Podría tratarse de una relación que pareciera haberse quebrado irremediablemente o un problema en cuanto a la salud, las finanzas o cualquier otra cosa donde pareciera imposible lograr un cambio. Con Dios siempre habrá esperanza sin importar lo mal que pinten las cosas las cosas. Con Dios nada es imposible. Su poder hace que todo sea posible.

El contexto de las palabras de Jesús al afirmar que «para Dios todo es posible» (v.26) es el relato del joven rico a quien llama expresándole «sígueme» (v.21b). Le dice: «… anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres…» (v.21a). Pero para este hombre resulta demasiado renunciar a todo y entonces se aparta «triste» (v.22). Jesús señala cuán difícil es para los ricos entrar al reino de los cielos (vv.23-24). No obstante, «para Dios todo es posible» (v.26).

Jesús manifiesta que, humanamente hablando, es imposible que alguien entre al reino de los cielos (v.26). Las riquezas mundanas no son de ayuda. En efecto, constituyen un obstáculo. Jesús dice: «… le resulta más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios» (v.24).

Algunos han sugerido que se trata de una referencia a una puerta en Jerusalén que se llamaba «el ojo de la aguja». Probablemente tenían que quitar la carga que llevaba el camello para que este pudiera pasar. Otros han intentado explicar que una palabra muy similar a «camello» significa una especie de soga. Tal vez Jesús hablara de la imposibilidad obvia de pasar una soga por el ojo de una aguja.

Pero tales intentos de racionalizar las palabras de Jesús pierden de vista lo principal. El punto es que resulta totalmente impensable que un camello pase por el ojo de una aguja. Pero lo que es imposible en términos humanos, es posible para Dios (v.26).

La respuesta a la pregunta de los discípulos, «En ese caso, ¿quién podrá salvarse?», fue: «Para los hombres es imposible —aclaró Jesús, mirándolos fijamente—, mas para Dios todo es posible» (vv.25-26).

En este mundo, los ricos, los poderosos y los famosos son aquellos a quienes la gente considera como «primeros». Se menosprecia a los pobres, se los ignora y se los considera como «últimos». Pero en el reino de los cielos ocurre lo contrario. Jesús afirma: «Pero muchos de los primeros serán últimos, y muchos de los últimos serán primeros» (v.30).

Así es el reino de Dios, que invierte las cosas. Jesús pide que el joven rico dé a los pobres porque quiere que ponga su confianza en él y además porque los pobres son de suma importancia en el reino. También deberían serlo para nosotros: los casi diecisiete mil niños que mueren cada día debido a la pobreza y la hambruna desesperantes, los que sufren opresión en diversos países, los sin techo que deambulan por nuestras calles, los sin voz y los vulnerables.

Jesús raramente dijo que la gente abandonara todo, pero en este caso lo hizo. Para todos hay un «costo» en el seguimiento a Jesús. Existe el costo de estar dispuestos a enarbolar su bandera en un mundo hostil. Existe lo que pareciera ser el costo de abandonar cosas que sabemos que están mal.

Sea cual fuere «el costo», nada se compara con lo que le costó a Jesús hacer que la «vida eterna» (v.29) fuera posible para ti. Y es nada comparado al costo que implica no seguir a Jesús. ¡El joven rico perdió tantas cosas en realidad!

Más aun, el costo es nada en comparación con lo que recibes: «Y todo el que por mi causa haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o terrenos, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna» (v.29). Jesús promete que por cada cosa a la que renuncies, recibirás mucho más en esta vida y, de forma más significativa, en la eternidad con él.

Oración

Señor, ayúdame a estar dispuesto a ofrecer todo lo que tengo por amor al reino de Dios. Gracias porque las riquezas mayores y más perdurables vienen de seguir a Jesús. Gracias porque con el poder de Dios todas las cosas son posibles.

Antiguo Testamento

Job 8:1-10:22

Primer discurso de Bildad

8A esto respondió Bildad de Súah:

2 «¿Hasta cuándo seguirás hablando así?
 ¡Tus palabras son un viento huracanado!
3 ¿Acaso Dios pervierte la justicia?
 ¿Acaso tuerce el derecho el Todopoderoso?
4 Si tus hijos pecaron contra Dios,
 él les dio lo que su pecado merecía.
5 Pero si tú vuelves la mirada a Dios,
 si le pides perdón al Todopoderoso,
6 y si eres puro y recto,
 él saldrá en tu defensa
 y te devolverá el lugar que te corresponde.
7 Modestas parecerán tus primeras riquezas,
 comparadas con tu prosperidad futura.

8 »Pregunta a las generaciones pasadas;
 averigua lo que descubrieron sus padres.
9 Nosotros nacimos ayer, y nada sabemos;
 nuestros días en este mundo son como una sombra.
10 Pero ellos te instruirán, te lo harán saber;
 compartirán contigo su experiencia.
11 ¿Puede crecer el papiro donde no hay pantano?
 ¿Pueden crecer los juncos donde no hay agua?
12 Aunque estén floreciendo y nadie los haya cortado,
 se marchitan antes que otra hierba.
13 Tal es el destino de los que se olvidan de Dios;
 así termina la esperanza de los impíos.
14 Muy débiles son sus esperanzas;
 han puesto su confianza en una telaraña.
15 No podrán sostenerse cuando se apoyen en ella;
 no quedarán en pie cuando se prendan de sus hilos.
16 Son como plantas frondosas expuestas al sol,
 que extienden sus ramas por todo el jardín:
17 hunden sus raíces en torno a un montón de piedras
 y buscan arraigarse entre ellas.
18 Pero si las arrancan de su sitio,
 ese lugar negará haberlas conocido.
19 ¡Así termina su alegría de vivir,
 y del suelo brotan otras plantas!

20 »Dios no rechaza a quien es íntegro,
 ni brinda su apoyo a quien hace el mal.
21 Pondrá de nuevo risas en tu boca,
 y gritos de alegría en tus labios.
22 Tus enemigos se cubrirán de vergüenza,
 y desaparecerán las moradas de los malvados.»

Tercer discurso de Job

9Job entonces replicó:

2 «Aunque sé muy bien que esto es cierto,
 ¿cómo puede un mortal justificarse ante Dios?
3 Si uno quisiera disputar con él,
 de mil cosas no podría responderle una sola.
4 Profunda es su sabiduría, vasto su poder.
 ¿Quién puede desafiarlo y salir bien librado?
5 Él mueve montañas sin que éstas lo sepan,
 y en su enojo las trastorna.
6 Él remueve los cimientos de la tierra
 y hace que se estremezcan sus columnas.
7 Reprende al sol, y su brillo se apaga;
 eclipsa la luz de las estrellas.
8 Él se basta para extender los cielos;
 somete a su dominio las olas del mar.
9 Él creó la Osa y el Orión,
 las Pléyades y las constelaciones del sur.
10 Él realiza maravillas insondables,
 portentos que no pueden contarse.
11 Si pasara junto a mí, no podría verlo;
 si se alejara, no alcanzaría a percibirlo.
12 Si de algo se adueñara, ¿quién lo haría desistir?
 ¿Quién puede cuestionar sus actos?
13 Dios no depone el enojo;
 aun Rahab y sus secuaces se postran a sus pies.

14 »¿Cómo entonces podré yo responderle?
 ¿Dónde hallar palabras para contradecirle?
15 Aunque sea yo inocente, no puedo defenderme;
 de mi juez sólo puedo pedir misericordia.
16 Y aunque lo llamara y me respondiera,
 no creo que me concedería audiencia.
17 Me despedazaría con una tormenta,
 y por la menor cosa multiplicaría mis heridas.
18 No me dejaría recobrar el aliento;
 más bien, me saturaría de amargura.
19 Si de fuerza se trata, ¡él es más poderoso!
 Si es cuestión de juicio, ¿quién lo hará comparecer?
20 Aun siendo inocente, me condenará mi boca;
 aun siendo íntegro, resultaré culpable.

21 »Soy intachable, pero ya no me importa;
 tengo en poco mi propia vida.
22 Todo es lo mismo; por eso digo:
 “A buenos y a malos destruye por igual.”
23 Si alguna plaga acarrea la muerte repentina,
 él se burla de la angustia del inocente.
24 Si algún malvado se apodera de un terreno,
 él les tapa los ojos a los jueces.
 Si no lo hace él, ¿entonces quién?

25 »Transcurren mis días con más rapidez que un corredor;
 vuelan sin que hayan conocido la dicha.
26 Se deslizan como barcas de papiro,
 como veloces águilas al caer sobre su presa.
27 Si acaso digo: “Olvidaré mi queja,
 cambiaré de expresión, esbozaré una sonrisa”,
28 me queda el miedo de tanto sufrimiento,
 pues bien sé que no me consideran inocente.
29 Y ya que me tienen por culpable,
 ¿para qué voy a luchar en vano?
30 Aunque me restriegue con jabón
 y me limpie las manos con lejía,
31 tú me lanzarás al muladar,
 ¡y hasta mis ropas me aborrecerán!

32 »Dios no es hombre como yo,
 para que juntos comparezcamos ante un tribunal.
33 ¡No hay un juez entre nosotros
 que decida el caso por los dos!
34 ¡No hay quien aleje de mí el báculo divino
 para que ya no me asuste su terror!
35 Quisiera yo hablar sin temor,
 pero no estoy en tales condiciones.

10»¡Ya estoy harto de esta vida!
 Por eso doy rienda suelta a mi queja;
 desahogo la amargura de mi alma.
2 Le he dicho a Dios: No me condenes.
 Dime qué es lo que tienes contra mí.
3 ¿Te parece bien el oprimirme
 y despreciar la obra de tus manos
mientras te muestras complaciente
 ante los planes del malvado?
4 ¿Son tus ojos los de un simple mortal?
 ¿Ves las cosas como las vemos nosotros?
5 ¿Son tus días como los nuestros,
 tus años como los de un mortal,
6 para que andes investigando mis faltas
 y averiguándolo todo acerca de mi pecado?
7 ¡Tú bien sabes que no soy culpable
 y que de tus manos no tengo escapatoria!

8 »Tú me hiciste con tus propias manos;
 tú me diste forma.
¿Vas ahora a cambiar de parecer
 y a ponerle fin a mi vida?
9 Recuerda que tú me modelaste, como al barro;
 ¿Vas ahora a devolverme al polvo?
10 ¿No fuiste tú quien me derramó como leche,
 quien me hizo cuajar como queso?
11 Fuiste tú quien me vistió de carne y piel,
 quien me tejió con huesos y tendones.
12 Me diste vida, me favoreciste con tu amor,
 y tus cuidados me han infundido aliento.

13 »Pero una cosa mantuviste en secreto,
 y sé muy bien que la tuviste en mente:
14 Que si yo peco, tú me vigilas
 y no pasas por alto mi pecado.
15 Si soy culpable, ¡ay de mí!
 Si soy inocente, no puedo dar la cara.
¡Lleno estoy de vergüenza,
 y consciente de mi aflicción!
16 Si me levanto, me acechas como un león
 y despliegas contra mí tu gran poder.
17 Contra mí presentas nuevos testigos,
 contra mí acrecientas tu enojo.
 ¡Una tras otra, tus tropas me atacan!

18 »¿Por qué me hiciste salir del vientre?
 ¡Quisiera haber muerto, sin que nadie me viera!
19 ¡Preferiría no haber existido,
 y haber pasado del vientre a la tumba!
20 ¿Acaso mis contados días no llegan ya a su fin?
 ¡Déjame disfrutar de un momento de alegría
21 antes de mi partida sin regreso
 a la tierra de la penumbra y de las sombras,
22 al país de la más profunda de las noches,
 al país de las sombras y del caos,
 donde aun la luz se asemeja a las tinieblas!»

Comentario

En tu vida, nada es imposible con Dios

En ocasiones, cuando vemos el sufrimiento de los demás, es tentador dar explicaciones fáciles. En el consejo del amigo de Job, Bildad, vemos una extraordinaria mezcla de verdad, medias verdades y falsedad (8:1-22).

Cuando Job responde, él dice: «Aunque sé muy bien que esto es cierto…» (9:2a). En otras palabras, señala que algo de lo que decía Bildad era cierto, pero no todo. Rechaza su explicación simplista del porqué de su padecer.

Las palabras de Job son mucho más auténticas. Proceden del corazón. Clama a Dios: «…de mi juez solo puedo pedir misericordia» (v.15). Desea no haber nacido (10:18-19). Admite sus luchas y dudas, e incluso su ira, frente a lo que le ocurre. Dice: «¡Ya estoy harto de esta vida! Por eso doy rienda suelta a mi queja; desahogo la amargura de mi alma» (v.1).

Pero en medio de todo esto reconoce que nada es imposible para Dios. Dice: «Profunda es su sabiduría, vasto su poder. \[…\] Él mueve montañas sin que éstas lo sepan, y en su enojo las trastorna. Él realiza maravillas insondables, portentos que no pueden contarse» (9:4-5,10). «Me diste vida, me favoreciste con tu amor, y tus cuidados me han infundido aliento» (10:12).

Aquí se da una mezcla extraordinaria de lucha y fe sinceras. Job no trata ni pretende que todo esté bien, o que pueda explicarlo, sino que en todo ello se aferra a lo que conoce sobre Dios.

Dios fue capaz de hacer en la vida de Job lo que resulta imposible por esfuerzo humano. Restauró la fortuna de Job y «bendijo más los últimos años de Job que los primeros» (42:12).

Sea cual fuere la lucha que enfrentes en este momento, sin importar cuán difícil se presente la vida, más allá de lo imposible que pareciera la situación actual, merece la pena recordar su amor por ti y confiar en que «para Dios nada es imposible» (Mateo 19:26).

Oración

Señor, gracias por el ejemplo de Job: su fidelidad y confianza en ti aun durante las luchas de la vida. Mi vida está en tus manos y a tu disposición. Gracias por tu maravilloso amor. Gracias porque para ti no hay nada imposible.

Añadidos de Pippa

Pippa añade

Alpha comenzó de nuevo en nuestra iglesia. Me entusiasma mucho ver toda la gente que ha venido para explorar la fe. Espero que no haya muchos camellos atorados en el ojo de una aguja (ver Mateo 19:24). Para Dios todo es posible. Estoy impaciente por ver lo que Dios hará en este trimestre en la vida de quienes participan en Alpha.

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Referencias

Notas:

Norman Vincent Peale, El poder del pensamiento tenaz, (Grijalbo Mondadori, 1997)

La Biblia con Nicky y Pippa Gumbel

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