Día 36

Como Usar Tus Palabras Para el Bien

Sabiduría Proverbios 4:1-9
Nuevo Testamento Mateo 24:1-31
Antiguo Testamento Job 35:1-37:24

Introducción

Si incluyes palabras científicas, hay más de 1.000.000 de palabras en el idioma inglés. La persona promedio sabe unas 20.000 palabras, usa 2.000 palabras diferentes a la semana y habla unas 16.000 palabras al día.

Tus palabras importan. Sin embargo, lo que más importa no es la cantidad de palabras que pronuncias, sino el tipo de palabras que eliges y el propósito para el que las usas. El apóstol Santiago nos dice que aunque "la lengua es un miembro muy pequeño del cuerpo", es extremadamente poderosa (Santiago 3: 5). En los pasajes de hoy, vemos cómo se pueden usar sus palabras, tal como las describe el apóstol Santiago, para bien o para mal. Cada día tienes un gran potencial: ya sea para destruir o para construir.

En nuestros pasajes de hoy vemos seis claves para usar tus palabras para el bien.

Sabiduría

Proverbios 4:1-9

La sabiduría es lo máximo

4Escuchen, hijos, la corrección de un padre;
dispónganse a adquirir inteligencia.
2 Yo les brindo buenas enseñanzas,
así que no abandonen mi instrucción.
3 Cuando yo era pequeño y vivía con mi padre,
cuando era el niño consentido de mi madre,
4 mi padre me instruyó de esta manera:
«Aférrate de corazón a mis palabras;
obedece mis mandamientos, y vivirás.
5 Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia;
no olvides mis palabras ni te apartes de ellas.
6 No abandones nunca a la sabiduría,
y ella te protegerá;
ámala, y ella te cuidará.
7 La sabiduría es lo primero. ¡Adquiere sabiduría!
Por sobre todas las cosas, adquiere discernimiento.
8 Estima a la sabiduría, y ella te exaltará;
abrázala, y ella te honrará;
9 te pondrá en la cabeza una hermosa diadema;
te obsequiará una bella corona.»

Comentario

1. Escucha palabras de sabiduría

No quiero llegar al final de mi vida y mirar atrás con pesar por las decisiones que he tomado. La sabiduría te ayuda a tomar decisiones ahora con las que estarás feliz en el futuro.

En este pasaje, vemos el valor de aprender de las palabras sabias y las enseñanzas de los demás: «Aférrate de corazón a mis palabras; obedece mis mandamientos, y vivirás. Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia; no olvides mis palabras ni te apartes de ellas» (vv.4–5). La disposición a aprender está en el centro de la sabiduría. Aunque requiere de un duro trabajo, tiene un valor inmenso: «Antes que cualquier otra cosa, adquiere sabiduría» (v.7b).

Aquí la atención se centra en que los jóvenes aprendan de los ancianos. Un padre enseña a sus hijos: «Hijos, atiendan a los consejos de su padre» (v.1, DHH). Se anima a los niños a aprender todo lo que puedan de sus padres. Los padres tienen la responsabilidad de transmitir tanta sabiduría como sea posible a sus hijos.

Tenemos que valorar el aprendizaje a lo largo de toda nuestra vida, estimarlo y practicarlo (v.8). Como mi abuela solía decir: "El día en que deje de aprender, desearía morirme."

No basta con escuchar palabras sabias, hay que llevarlas a la práctica en nuestra vida (vv.2,4,5b). Practica las palabras de Dios y adquirirás sabiduría.

Si adquieres sabiduría e inteligencia de las cosas «te enaltecerá; abrázala, y te honrará; ¡te obsequiará con la más bella guirnalda y te coronará con ella! » (vv.8–9 DHH).

Oración

Señor, enséñame a crecer en sabiduría y escuchar las palabras sabias, así como a practicar tus enseñanzas en mi vida.

Nuevo Testamento

Mateo 24:1-31

Señales del fin del mundo

24Jesús salió del templo y, mientras caminaba, se le acercaron sus discípulos y le mostraron los edificios del templo.

2 Pero él les dijo:

—¿Ven todo esto? Les aseguro que no quedará piedra sobre piedra, pues todo será derribado.

3 Más tarde estaba Jesús sentado en el monte de los Olivos, cuando llegaron los discípulos y le preguntaron en privado:

—¿Cuándo sucederá eso, y cuál será la señal de tu venida y del fin del mundo?

4 —Tengan cuidado de que nadie los engañe —les advirtió Jesús—. 5 Vendrán muchos que, usando mi nombre, dirán: “Yo soy el Cristo”, y engañarán a muchos. 6 Ustedes oirán de guerras y de rumores de guerras, pero procuren no alarmarse. Es necesario que eso suceda, pero no será todavía el fin. 7 Se levantará nación contra nación, y reino contra reino. Habrá hambres y terremotos por todas partes. 8 Todo esto será apenas el comienzo de los dolores.

9 »Entonces los entregarán a ustedes para que los persigan y los maten, y los odiarán todas las naciones por causa de mi nombre. 10 En aquel tiempo muchos se apartarán de la fe; unos a otros se traicionarán y se odiarán; 11 y surgirá un gran número de falsos profetas que engañarán a muchos. 12 Habrá tanta maldad que el amor de muchos se enfriará, 13 pero el que se mantenga firme hasta el fin será salvo. 14 Y este evangelio del reino se predicará en todo el mundo como testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin.

15 »Así que cuando vean en el lugar santo “el horrible sacrilegio”, de que habló el profeta Daniel (el que lee, que lo entienda), 16 los que estén en Judea huyan a las montañas. 17 El que esté en la azotea no baje a llevarse nada de su casa. 18 Y el que esté en el campo no regrese para buscar su capa. 19 ¡Qué terrible será en aquellos días para las que estén embarazadas o amamantando! 20 Oren para que su huida no suceda en invierno ni en sábado. 21 Porque habrá una gran tribulación, como no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá jamás. 22 Si no se acortaran esos días, nadie sobreviviría, pero por causa de los elegidos se acortarán. 23 Entonces, si alguien les dice a ustedes: “¡Miren, aquí está el Cristo!” o “¡Allí está!”, no lo crean. 24 Porque surgirán falsos Cristos y falsos profetas que harán grandes señales y milagros para engañar, de ser posible, aun a los elegidos. 25 Fíjense que se lo he dicho a ustedes de antemano.

26 »Por eso, si les dicen: “¡Miren que está en el desierto!”, no salgan; o: “¡Miren que está en la casa!”, no lo crean. 27 Porque así como el relámpago que sale del oriente se ve hasta en el occidente, así será la venida del Hijo del hombre. 28 Donde esté el cadáver, allí se reunirán los buitres.

29 »Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días,

»“se oscurecerá el sol
y no brillará más la luna;
las estrellas caerán del cielo
y los cuerpos celestes serán sacudidos”.

30 »La señal del Hijo del hombre aparecerá en el cielo, y se angustiarán todas las razas de la tierra. Verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria. 31 Y al sonido de la gran trompeta mandará a sus ángeles, y reunirán de los cuatro vientos a los elegidos, de un extremo al otro del cielo.

Comentario

2. Aférrate a las palabras de Jesús

¿Cuándo se acabará el mundo? ¿Cómo será su final? Las palabras que Jesús dirige aquí a sus discípulos tratan acerca del futuro, respondiendo a sus preguntas sobre la caída de Jerusalén (la cual sucedió en el 70 d.C.) y sobre el final de los tiempos (la pregunta está en Mateo 24:2). El pasaje puede parecer confuso, pues es difícil desenredar los dos temas. El propósito de Jesús no era dar una cronología específica del futuro, sino ayudar a que sus discípulos no se preocuparan o se distrajeran por lo que iba a pasar.

Jesus dice que al final de esta sección (que empieza hoy y termina mañana), Jesús dice: «El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras jamás pasarán» (v.35). Hay mucha incertidumbre acerca del final de los tiempos. Aun así, algunas cosas están claras:

  • Habrá mucho falsos profetas (vv.4–5,23–26)

  • Habrá mucha confusión, persecución, división e incluso caídas (vv.6–12)

  • El amor de muchos se enfriará (v.12)

  • Cuando todo esto suceda, será evidente para todos (vv.27–31).

La primera vez, Jesús vino en debilidad; la segunda vez que venga, regresará en poder (vv.27, 30–31).

Mientras esperas el regreso de Jesús, aférrate a sus palabras y niégate a dejar que tu amor se enfríe (v.12). Es muy importante mantener tu corazón encendido de amor por l, recordando tu primer amor (Apocalipsis 2:4). Como escribe Joyce Meyer: "Estimula el amor en tu vida - hacia tu cónyuge y hacia tu familia, amigos, vecinos y compañeros de trabajo. Comunícate con otras personas que están sufriendo y en necesidad. Ora por las personas y bendícelas. Crezca hasta el punto de que uno de tus primeros pensamientos cada mañana en tu corazón sea sobre cómo puedes bendecir a otra persona ese día ".

3.Discierne las palabras proféticas

La "profecía" es un don del Espíritu Santo. Escucha atentamente las palabras del "profeta" . Este pasaje nos recuerda la importancia de las profecías genuinas (aunque ninguna de las profecías modernas tenga el mismo nivel de autoridad que las de las Escrituras).

Tenemos que distinguir las profecías verdaderas de las falsas. Jesús nos advierte contra los falsos profetas que «surgirán y engañarán a muchos» (Mateo 24:11). Nos avisa de que los falsos profetas tratarán de engañar al pueblo diciéndole: "¡Yo soy El Cristo!" (vv. 4-5) ¡Miren, aquí está el Cristo!” o “¡Allí está!” (v.23). Jesús nos dice que no les creamos. Son «falsos mesías y falsos profetas» (v.24) que surgirán por todas partes.

Por otro lado, Jesús reafirma las palabras de los verdaderos profetas. Anuncia que las palabras «de (las) que habló el profeta Daniel» se cumplirán (v.15; ver Daniel 9:27; 11:31; 12:11) y cita al profeta Isaías (ver Isaías 13:10; 34:4): «Se oscurecerá el sol y no brillará más la luna; las estrellas caerán del cielo y los cuerpos celestes serán sacudidos» (Mateo 24:29).

De hecho, en su descripción de su regreso (v.27 en adelante, ver especialmente el v.30) sostiene implícitamente que es el Hijo del Hombre mesiánico profetizado por Daniel (ver Daniel 7:13).

4. Pronuncia palabras que transformen vidas

Las palabras de Jesús cambiaron totalmente mi vida cuando tenía 18 años. Desde entonces he observado con alegría, y a menudo con asombro, el poder de su mensaje para transformar la vida de otras personas.

Entre la primera venida de Jesús y su segunda venida, se nos ha encomendado la tarea de llevar este mensaje del evangelio que cambia vidas en todo el mundo: «Y este evangelio del reino se predicará en todo el mundo como testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin» (Mateo 24:14).

Las palabras del evangelio son poderosas y transforman vidas. El apóstol Pablo afirmó: «No me avergüenzo del evangelio, pues es poder de Dios para la salvación de todos los que creen» (Romanos 1:16). Nunca dejes de proclamar el evangelio. Disfrutas del gran privilegio de ser depositario de unas palabras que tienen el potencial de cambiar las vidas de las personas de una manera radical, desde ya en esta vida así como para la eternidad.

Oración

Señor, gracias porque tus palabras son eternas. Gracias por el inmenso privilegio de poder usar las palabras más poderosas del mundo para ver la vida de la gente transformada por Jesús. Ayúdame a aprovechar cada oportunidad para dar a conocer este mensaje a cuanta más gente me sea posible.

Antiguo Testamento

Job 35:1-37:24

Tercer discurso de Eliú

35Además, Eliú dijo:

2 «¿Crees tener la razón, Job, cuando afirmas:
“Mi justicia es mayor que la de Dios”?,
3 y cuando te atreves a preguntarle:
“¿En qué te beneficias si no peco?”
4 Pues bien, voy a responderles
a ti y a tus amigos.
5 Mira hacia el cielo, y fíjate bien;
contempla las nubes en lo alto.
6 Si pecas, ¿en qué afectas a Dios?
Si multiplicas tus faltas, ¿en qué lo dañas?
7 Si actúas con justicia, ¿qué puedes darle?
¿Qué puede recibir de parte tuya?
8 Hagas el mal o hagas el bien,
los únicos afectados serán tus semejantes.

9 »Todo el mundo clama bajo el peso de la opresión,
y pide ser librado del brazo del poderoso.
10 Pero nadie dice: “¿Dónde está Dios, mi Hacedor,
que me infunde fuerzas por las noches,
11 que nos enseña más que a las bestias del campo,
que nos hace más sabios que las aves del cielo?”
12 Si Dios no responde al clamor de la gente,
es por la arrogancia de los malvados.
13 Dios no escucha sus vanas peticiones;
el Todopoderoso no les presta atención.
14 Aun cuando digas que no puedes verlo,
tu caso está delante de él, y debes aguardarlo.
15 Tú dices que Dios no se enoja ni castiga,
y que no se da cuenta de tanta maldad;
16 pero tú, Job, abres la boca y dices tonterías;
hablas mucho y no sabes lo que dices.»

Cuarto discurso de Eliú

36Eliú continuó diciendo:

2 «Ten paciencia conmigo y te mostraré
que aún quiero decir más en favor de Dios.
3 Mi conocimiento proviene de muy lejos;
voy a demostrar que mi Hacedor está en lo justo.
4 Te aseguro que no hay falsedad en mis palabras;
¡tienes ante ti a la sabiduría en persona!

5 »Dios es poderoso, pero no rechaza al inocente;
Dios es poderoso, y todo lo entiende.
6 Al malvado no lo mantiene con vida;
al afligido le hace valer sus derechos.
7 Cuida siempre de los justos;
los hace reinar en compañía de reyes
y los exalta para siempre.
8 Pero si son encadenados,
si la aflicción los domina,
9 Dios denuncia sus acciones
y la arrogancia de su pecado.
10 Les hace prestar oído a la corrección
y les pide apartarse del mal.
11 Si ellos le obedecen y le sirven,
pasan el resto de su vida en prosperidad,
pasan felices los años que les quedan.
12 Pero si no le hacen caso,
sin darse cuenta cruzarán el umbral de la muerte.

13 »Los de corazón impío abrigan resentimiento;
no piden ayuda aun cuando Dios los castigue.
14 Mueren en la flor de la vida,
entre los que se prostituyen en los santuarios.
15 A los que sufren, Dios los libra mediante el sufrimiento;
en su aflicción, los consuela.

16 »Dios te libra de las fauces de la angustia,
te lleva a un lugar amplio y espacioso,
y llena tu mesa con la mejor comida.
17 Pero tú te has ganado el juicio de los impíos;
el juicio y la justicia te tienen atrapado.
18 Cuídate de no dejarte seducir por las riquezas;
no te dejes desviar por el soborno.
19 Tus grandes riquezas no podrán sostenerte,
ni tampoco todos tus esfuerzos.
20 No ansíes que caiga la noche,
cuando la gente es arrancada de su sitio.
21 Cuídate de no inclinarte a la maldad,
que por eso fuiste apartado de la aflicción.

22 »Dios es exaltado por su poder.
¿Qué maestro hay que se le compare?
23 ¿Quién puede pedirle cuentas de sus actos?
¿Quién puede decirle que se ha equivocado?
24 No te olvides de exaltar sus obras,
que con cánticos han sido alabadas.
25 Todo el género humano puede contemplarlas,
aunque sólo desde lejos.
26 ¡Tan grande es Dios que no lo conocemos!
¡Incontable es el número de sus años!

27 ȃl derrama las gotas de agua
que fluyen como lluvia hacia los ríos;
28 las nubes derraman su lluvia,
que cae a raudales sobre el género humano.
29 ¿Quién entiende la extensión de las nubes
y el estruendo que sale de su pabellón?
30 Vean a Dios esparcir su luz en torno suyo,
y bañar con ella las profundidades del océano.
31 Dios gobierna a las naciones
y les da comida en abundancia.
32 Toma entre sus manos el relámpago,
y le ordena dar en el blanco.
33 Su trueno anuncia la inminente tormenta,
y hasta el ganado presagia su llegada.

37»Al llegar a este punto, me palpita el corazón
como si fuera a salírseme del pecho.
2 ¡Escucha, escucha el estruendo de su voz,
el ruido estrepitoso que sale de su boca!
3 Lanza sus rayos bajo el cielo entero;
su resplandor, hasta los confines de la tierra.
4 Sigue luego el rugido majestuoso de su voz;
¡resuena su voz, y no retiene sus rayos!
5 Dios hace tronar su voz
y se producen maravillas:
¡Dios hace grandes cosas
que rebasan nuestra comprensión!
6 A la nieve le ordena: “¡Cae sobre la tierra!”,
y a la lluvia: “¡Muestra tu poder!”
7 Hace que todo el mundo se encierre,
para que todos reconozcan sus obras.
8 Los animales buscan abrigo
y se quedan en sus cuevas.
9 De las cámaras del sur viene la tempestad;
de los vientos del norte, el frío.
10 Por el aliento de Dios se forma el hielo
y se congelan las masas de agua.
11 Con agua de lluvia carga las nubes,
y lanza sus relámpagos desde ellas;
12 y éstas van de un lado a otro,
por toda la faz de la tierra,
dispuestas a cumplir sus mandatos.
13 Por su bondad, hace que vengan las nubes,
ya sea para castigar o para bendecir.

14 »Espera un poco, Job, y escucha;
ponte a pensar en las maravillas de Dios.
15 ¿Sabes cómo controla Dios las nubes,
y cómo hace que su relámpago deslumbre?
16 ¿Sabes cómo las nubes,
maravillas del conocimiento perfecto,
se mantienen suspendidas?
17 Tú, que te sofocas de calor entre tus ropas
cuando la tierra dormita bajo el viento del sur,
18 ¿puedes ayudarle a extender los cielos,
sólidos como espejo de bronce bruñido?

19 »Haznos saber qué debemos responderle,
pues debido a nuestra ignorancia
no tenemos argumentos.
20 ¿Le haré saber que estoy pidiendo la palabra?
¿Quién se atreve a hablar y ser destruido?
21 No hay quien pueda mirar al sol brillante
después de que el viento ha despejado los cielos.
22 Un dorado resplandor viene del norte;
¡viene Dios, envuelto en terrible majestad!
23 El Todopoderoso no está a nuestro alcance;
excelso es su poder.
Grandes son su justicia y rectitud;
¡a nadie oprime!
24 Él no toma en cuenta a los que se creen sabios;
por eso le temen los mortales.»

Comentario

5. Evita pronunciar palabras vacías

Los ataques verbales de Eliú continuaron con su habitual mezcla de falsedades y medias verdades. Afirmó: «Te aseguro que no hay falsedad en mis palabras» (36:4) cuando de hecho lo eran. Insinuó que nuestros pecados no afectan a Dios (35:6). De hecho, nuestros pecados si tienen un efecto en Dios, como vemos en su máxima expresión en la cruz de Jesús.

Irónicamente, Eliú dijo algo acerca de Job que, aun no siendo cierto, sí que lo era para el mismo. Dijo: «Pero tú, Job, abres la boca y dices tonterías; hablas mucho y no sabes lo que dices» (v.16). «¡Pero, Job, estás diciendo cosas sin sentido!» (v.16, DHH). Eliú hace una descripción perfecta de su propio discurso. Son palabras vacías dichas sin conocimiento. Eliú "habla mucho" criticando a Job.

El hecho de que todos seamos capaces de decir tonterías, no significa que debamos callarnos. Al contrario, significa que debemos ser conscientes del enorme potencial que todo ser humano tiene para influir en las vidas de los demás con su lengua. Puede que no tengamos el poder que viene del dinero, la fama o la posición; pero todos tenemos el poder y el potencial que vienen de ser capaces de comunicarnos con palabras.

6. Practica las palabras de Dios

Eliú dijo unas cuantas cosas en este pasaje acerca de las palabras de Dios, solo algunas de los cuales eran verdad (37:4-13). Por fortuna, Dios mismo está a punto de hablar. ¡Qué alivio! Hemos tenido que soportar palabras vacías de falso consuelo capítulo tras capítulo. Así es el mundo en el que vivimos. Es un gran alivio cuando Dios habla. Las palabras de Dios son como el maná del cielo, como el agua en el desierto.

Oración

Señor, que las palabras que yo pronuncie hoy sean guiadas por el Espíritu Santo. Ponga una guardia sobre mis labios y vigila mi lengua.

Gracias por hablarme y porque tus palabras son tan poderosas y transformadoras. Ayúdame a ser alguien que escucha tus palabras, habla de ellas y las practica

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Referencias

Escritura tomada de La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional TM, NVI TM Copyright © 1999, 2005, 2015 por Biblica, Inc. Usado con permiso. Todos los derechos reservados en todo el mundo.

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