Día 37

Lo Secreto

Sabiduría Salmos 18:37-42
Nuevo Testamento Mateo 24:32-25:13
Antiguo Testamento Job 38:1-40:2

Introducción

Cuando conocí a Jesús, pensaba que tenía que saber la respuesta a todas las preguntas acerca de la fe. Pero cuanto más he estudiado la Biblia, más me he dado cuenta de que no tenemos que saber la respuesta a todo. Existe lo que se podría denominar como agnosticismo sano o lo que se podría describir como agnosticismo bíblico.

Hay algunas preguntas cuya respuesta sabemos. Pero hay otras preguntas para las que la mejor respuesta que podemos dar es: 'No lo sé'. «Lo secreto le pertenece al Señor nuestro Dios, pero lo revelado nos pertenece a nosotros» (Deuteronomio 29:29a).

Hemos de tener claro lo que en la Biblia está claro. No seas agnóstico en cuanto a lo que puedes conocer. Igualmente, no seas dogmático acerca de las cosas sobre las que la Biblia es agnóstica.

En los pasajes de hoy vemos tres ejemplos de las preguntas más importantes que más se hace la gente. Como respuesta a cada una de estas preguntas, hay algunas cosas que conocemos ( lo 'revelado') y otras que desconocemos (lo 'secreto').

Sabiduría

Salmos 18:37-42

37 Perseguí a mis enemigos, les di alcance,
y no retrocedí hasta verlos aniquilados.
38 Los aplasté. Ya no pudieron levantarse.
¡Cayeron debajo de mis pies!
39 Tú me armaste de valor para el combate;
bajo mi planta sometiste a los rebeldes.
40 Hiciste retroceder a mis enemigos,
y así exterminé a los que me odiaban.
41 Pedían ayuda; no hubo quien los salvara.
Al Señor clamaron, pero no les respondió.
42 Los desmenucé. Parecían polvo disperso por el viento.
¡Los pisoteé como al lodo de las calles!

Comentario

¿Qué me deparará el futuro?

En un momento de mi vida desarrollé una tendencia a la catástrofe, especialmente en lo que respecta a problemas de salud. Si experimentara el menor dolor o síntoma, asumiría lo peor. Me ayudó mucho alguien que me señaló esto y me dijo que catastrofizar significa "sobrestimar el peligro y subestimar la capacidad de afrontarlo".

La catastrofización conduce al miedo y es lo opuesto a la fe. El miedo te dice que no puedes sobrellevarlo. La fe te dice que tu Padre que está en los cielos sabe cuándo necesitarás la fuerza para sobrellevar la situación y te proporcionará todo lo que necesites justo a tiempo. Dios te armará con la fuerza que necesitas para lo que te depare el futuro.

Dios había dado a David la victoria sobre sus enemigos. Al mirar atrás, David recuerda aquellas batallas y dice: «Tú me armaste de valor para el combate» (v.39). Aquellos no fueron los últimos enemigos a los que David tendría que enfrentarse; aún quedaban muchas batallas por librar.

1. Lo que no sabes

Como David, lo que no conoces son las batallas que te esperan. Pero para la mayoría de nosotros, sería muy perjudicial saber la fecha exacta de esas batallas.

1. Lo que sabes

Como dice el refrán:"No sabemos lo que nos depara el futuro, pero sabemos quién nos depara el futuro". Lo que David sabía era que, puesto que Dios lo había «armado de valor» (v.39) en el pasado, también lo haría en el futuro. Puedes saber que Dios te proveerá de la fuerza necesaria cuando la necesites.

Oración

Señor, gracias porque puedo confiar en que tu Espíritu Santo me armará con la fuerza necesaria para las batallas venideras en el tiempo justo.

Nuevo Testamento

Mateo 24:32-25:13

32 »Aprendan de la higuera esta lección: Tan pronto como se ponen tiernas sus ramas y brotan sus hojas, ustedes saben que el verano está cerca. 33 Igualmente, cuando vean todas estas cosas, sepan que el tiempo está cerca, a las puertas. 34 Les aseguro que no pasará esta generación hasta que todas estas cosas sucedan. 35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras jamás pasarán.

Se desconocen el día y la hora

36 »Pero en cuanto al día y la hora, nadie lo sabe, ni siquiera los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre. 37 La venida del Hijo del hombre será como en tiempos de Noé. 38 Porque en los días antes del diluvio comían, bebían y se casaban y daban en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca; 39 y no supieron nada de lo que sucedería hasta que llegó el diluvio y se los llevó a todos. Así será en la venida del Hijo del hombre. 40 Estarán dos hombres en el campo: uno será llevado y el otro será dejado. 41 Dos mujeres estarán moliendo: una será llevada y la otra será dejada.

42 »Por lo tanto, manténganse despiertos, porque no saben qué día vendrá su Señor. 43 Pero entiendan esto: Si un dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, se mantendría despierto para no dejarlo forzar la entrada. 44 Por eso también ustedes deben estar preparados, porque el Hijo del hombre vendrá cuando menos lo esperen.

45 »¿Quién es el siervo fiel y prudente a quien su señor ha dejado encargado de los sirvientes para darles la comida a su debido tiempo? 46 Dichoso el siervo cuando su señor, al regresar, lo encuentra cumpliendo con su deber. 47 Les aseguro que lo pondrá a cargo de todos sus bienes. 48 Pero ¿qué tal si ese siervo malo se pone a pensar: “Mi señor se está demorando”, 49 y luego comienza a golpear a sus compañeros, y a comer y beber con los borrachos? 50 El día en que el siervo menos lo espere y a la hora menos pensada el señor volverá. 51 Lo castigará severamente y le impondrá la condena que reciben los hipócritas. Y habrá llanto y rechinar de dientes.

Parábola de las diez jóvenes

25»El reino de los cielos será entonces como diez jóvenes solteras que tomaron sus lámparas y salieron a recibir al novio. 2 Cinco de ellas eran insensatas y cinco prudentes. 3 Las insensatas llevaron sus lámparas, pero no se abastecieron de aceite. 4 En cambio, las prudentes llevaron vasijas de aceite junto con sus lámparas. 5 Y como el novio tardaba en llegar, a todas les dio sueño y se durmieron. 6 A medianoche se oyó un grito: “¡Ahí viene el novio! ¡Salgan a recibirlo!” 7 Entonces todas las jóvenes se despertaron y se pusieron a preparar sus lámparas. 8 Las insensatas dijeron a las prudentes: “Dennos un poco de su aceite porque nuestras lámparas se están apagando.” 9 “No —respondieron éstas—, porque así no va a alcanzar ni para nosotras ni para ustedes. Es mejor que vayan a los que venden aceite, y compren para ustedes mismas.” 10 Pero mientras iban a comprar el aceite llegó el novio, y las jóvenes que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas. Y se cerró la puerta. 11 Después llegaron también las otras. “¡Señor! ¡Señor! —suplicaban—. ¡Ábrenos la puerta!” 12 “¡No, no las conozco!”, respondió él.

13 »Por tanto —agregó Jesús—, manténganse despiertos porque no saben ni el día ni la hora.

Comentario

¿Cuándo volverá Jesús?

En este pasaje Jesús habla de su retorno, conocido como la segunda venida. El dice que hay ciertas cosas del mismo que tenemos que conocer y ciertas otras que desconocemos. («Porque no saben qué día va a venir su Señor. Pero sepan esto...» 24:42-43 DHH)

1. Lo que desconocemos

Jesús deja absolutamente claro que nadie sabe cuándo regresará. Dice: «Nadie lo sabe, ni aun los ángeles del cielo, ni el Hijo. Solamente lo sabe el Padre» (v.36). Había ciertas preguntas para las que incluso Jesús tuvo que decir «No lo sé» (mientras estaba en la tierra).

Se ha gastado demasiado tiempo y energía especulando acerca de la hora exacta en la que Jesús volverá. No estamos destinados a conocer cuándo volverá, porque se supone que debemos «mantenernos despiertos» (v.42) y estar preparados para su vuelta en cualquier momento. Este es uno de los «secretos» (Deuteronomio 29:29a) que pertenecen a Dios.

1. Lo que sabemos

Jesús nos dice que aprendamos de la higuera. Cuando las hojas brotan «ustedes sabenº que el verano está cerca» (Mateo 24:32). Jesús dice que si vemos las señales, entonces «sabremos» que la venida de Jesús «está próxima». Por lo tanto, tenemos que «estar despiertos» (v.42; 25:13) y «preparados» (24:44).

Sabemos que aunque su venida está cercana, puede que pase mucho tiempo hasta que venga (25:5). También sabemos que él llegará a la hora en la que «menos lo esperen» (24:44). Cuando sea que venga, será una sorpresa y la clave es estar preparados para que venga en cualquier momento.

Para que podamos ver lo que quiere decir estar preparados para su vuelta, Jesús nos describe la imagen de la diferencia entre un siervo prudente y un siervo malo. El siervo prudente está preparado para la vuelta de su señor manteniéndose fiel a las instrucciones del dueño y siendo honrado en la manera en la que trata a los demás. El siervo malo es infiel a las instrucciones de su dueño y es destructivo en la manera en la que trata a los demás. La conclusión es manifiestamente diferente (comparar v.47 con v.51). Dicho de otro modo, estás preparado para la vuelta de Jesús si llevas una vida de amor por Dios y de amor por los demás.

No obstante, tras este amor por Dios y por los demás se encuentra el componente clave de lo que significa estar preparado para la vuelta de Jesús. En la parábola de las diez vírgenes, el novio dice a aquellas vírgenes que se han dormido y no están preparadas: « ¡No, no las conozco!» (25:12). Vemos aquí que la clave está en un tipo de «conocimiento» diferente. No es un conocimiento intelectual sino un conocimiento personal.

En definitiva, no se trata de lo que sabes, sino de a quien conoces. Se trata de tener una relación personal con el novio. Esto es lo que a fin de cuentas importa más que nada: conocer a Jesús. Él dijo: «Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado» (Juan 17:3).

Oración

Señor, gracias porque conocerte es todo lo que a fin de cuentas importa. Ayúdame a conocerte mejor cada día.

Antiguo Testamento

Job 38:1-40:2

Respuesta de Dios

38El Señor le respondió a Job desde la tempestad. Le dijo:

2 «¿Quién es éste, que oscurece mi consejo
con palabras carentes de sentido?
3 Prepárate a hacerme frente;
yo te cuestionaré, y tú me responderás.

4 »¿Dónde estabas cuando puse las bases de la tierra?
¡Dímelo, si de veras sabes tanto!
5 ¡Seguramente sabes quién estableció sus dimensiones
y quién tendió sobre ella la cinta de medir!
6 ¿Sobre qué están puestos sus cimientos,
o quién puso su piedra angular
7 mientras cantaban a coro las estrellas matutinas
y todos los ángeles gritaban de alegría?

8 »¿Quién encerró el mar tras sus compuertas
cuando éste brotó del vientre de la tierra?
9 ¿O cuando lo arropé con las nubes
y lo envolví en densas tinieblas?
10 ¿O cuando establecí sus límites
y en sus compuertas coloqué cerrojos?
11 ¿O cuando le dije: “Sólo hasta aquí puedes llegar;
de aquí no pasarán tus orgullosas olas”?

12 »¿Alguna vez en tu vida le has dado órdenes a la mañana,
o le has hecho saber a la aurora su lugar,
13 para que tomen la tierra por sus extremos
y sacudan de ella a los malvados?
14 La tierra adquiere forma, como arcilla bajo un sello;
resaltan sus rasgos como los de un vestido.
15 Los malvados son privados de su luz,
y es quebrantado su altanero brazo.

16 »¿Has viajado hasta las fuentes del océano,
o recorrido los rincones del abismo?
17 ¿Te han mostrado los umbrales de la muerte?
¿Has visto las puertas de la región tenebrosa?
18 ¿Tienes idea de cuán ancha es la tierra?
Si de veras sabes todo esto, ¡dalo a conocer!

19 »¿Qué camino lleva a la morada de la luz?
¿En qué lugar se encuentran las tinieblas?
20 ¿Puedes acaso llevarlas a sus linderos?
¿Conoces el camino a sus moradas?
21 ¡Con toda seguridad lo sabes,
pues para entonces ya habrías nacido!
¡Son tantos los años que has vivido!

22 »¿Has llegado a visitar
los depósitos de nieve de granizo,
23 que guardo para tiempos azarosos,
cuando se libran guerras y batallas?
24 ¿Qué camino lleva adonde la luz se dispersa,
o adonde los vientos del este
se desatan sobre la tierra?
25 ¿Quién abre el canal para las lluvias torrenciales,
y le da paso a la tormenta,
26 para regar regiones despobladas,
desiertos donde nadie vive,
27 para saciar la sed del yermo desolado
y hacer que en él brote la hierba?
28 ¿Acaso la lluvia tiene padre?
¿Ha engendrado alguien las gotas de rocío?
29 ¿De qué vientre nace el hielo?
¿Quién da a luz la escarcha de los cielos?
30 ¡Las aguas se endurecen como rocas,
y la faz del mar profundo se congela!

31 »¿Acaso puedes atar los lazos de las Pléyades,
o desatar las cuerdas que sujetan al Orión?
32 ¿Puedes hacer que las constelaciones salgan a tiempo?
¿Puedes guiar a la Osa Mayor y a la Menor?
33 ¿Conoces las leyes que rigen los cielos?
¿Puedes establecer mi dominio sobre la tierra?

34 »¿Puedes elevar tu voz hasta las nubes
para que te cubran aguas torrenciales?
35 ¿Eres tú quien señala el curso de los rayos?
¿Acaso te responden: “Estamos a tus órdenes”?
36 ¿Quién infundió sabiduría en el ibis,
o dio al gallo entendimiento?
37 ¿Quién tiene sabiduría para contar las nubes?
¿Quién puede vaciar los cántaros del cielo
38 cuando el polvo se endurece
y los terrones se pegan entre sí?

39 »¿Cazas tú la presa para las leonas
y sacias el hambre de sus cachorros
40 cuando yacen escondidas en sus cuevas
o se tienden al acecho en sus guaridas?
41 ¿Eres tú quien alimenta a los cuervos
cuando sus crías claman a mí
y andan sin rumbo y sin comida?

39»¿Sabes cuándo los íbices tienen sus crías?
¿Has visto el parto de las gacelas?
2 ¿Has contado los meses de su gestación?
¿Sabes cuándo dan a luz?
3 Al tener sus crías se encorvan,
y allí terminan sus dolores de parto.
4 Crecen sus crías, y en el bosque se hacen fuertes;
luego se van y ya no vuelven.

5 »¿Quién deja sueltos a los asnos salvajes?
¿Quién les desata las cuerdas?
6 Yo les di el páramo por morada,
el yermo por hábitat.
7 Se burlan del ajetreo de la ciudad;
no prestan atención a los gritos del arriero.
8 Recorren los cerros en busca de pastos,
en busca de verdes prados.

9 »¿Crees tú que el toro salvaje se prestará a servirte?
¿Pasará la noche en tus establos?
10 ¿Puedes mantenerlo en el surco con el arnés?
¿Irá en pos de ti labrando los valles?
11 ¿Pondrás tu confianza en su tremenda fuerza?
¿Echarás sobre sus lomos tu pesado trabajo?
12 ¿Puedes confiar en él para que acarree tu grano
y lo junte en el lugar donde lo trillas?

13 »El avestruz bate alegremente sus alas,
pero su plumaje no es como el de la cigüeña.
14 Pone sus huevos en la tierra,
los deja empollar en la arena,
15 sin que le importe aplastarlos con sus patas,
o que las bestias salvajes los pisoteen.
16 Maltrata a sus polluelos como si no fueran suyos,
y no le importa haber trabajado en vano,
17 pues Dios no le dio sabiduría
ni le impartió su porción de buen juicio.
18 Pero cuando extiende sus alas y corre,
se ríe de jinetes y caballos.

19 »¿Le has dado al caballo su fuerza?
¿Has cubierto su cuello con largas crines?
20 ¿Eres tú quien lo hace saltar como langosta,
con su orgulloso resoplido que infunde terror?
21 Patalea con furia, regocijándose en su fuerza,
y se lanza al galope hacia la llanura.
22 Se burla del miedo; a nada le teme;
no rehuye hacerle frente a la espada.
23 En torno suyo silban las flechas,
brillan las lanzas y las jabalinas.
24 En frenética carrera devora las distancias;
al toque de trompeta no es posible refrenarlo.
25 En cuanto suena la trompeta, resopla desafiante;
percibe desde lejos el fragor de la batalla,
los gritos de combate y las órdenes de ataque.

26 »¿Es tu sabiduría la que hace que el halcón vuele
y que hacia el sur extienda sus alas?
27 ¿Acaso por tus órdenes remonta el vuelo el águila
y construye su nido en las alturas?
28 Habita en los riscos; allí pasa la noche;
en escarpadas grietas tiene su baluarte.
29 Desde allí acecha la presa;
sus ojos la detectan desde lejos.
30 Sus polluelos se regodean en la sangre;
donde hay un cadáver, allí está el halcón.»

40El Señor dijo también a Job:

2 «¿Corregirá al Todopoderoso quien contra él contiende?
¡Que le responda a Dios quien se atreve a acusarlo!»

Comentario

¿Por qué permite Dios el sufrimiento?

Al llegar a la culminación del libro de Job, después de muchos capítulos en los que Job y sus amigos se hacen preguntas acerca de Dios, sucede un giro inesperado y Dios empieza a hacer preguntas. Este pasaje podría ser descrito como el 'examen final de Job'. En su hoja de examen hay muchas preguntas cuya respuesta desconoce.

Vemos que en respuesta a la tan frecuente pregunta acerca de por qué permite Dios el sufrimiento, hay algunas cosas que sabemos y algunas que desconocemos. La queja del Señor acerca de los amigos de Job era que habían pronunciado «palabras (desde) la ignorancia» (DHH 38:2). En vez de decir «no lo sé», habían tratado de explicar el sufrimiento de Job cuando en realidad desconocían la respuesta.

1. Lo que no sabemos

Dios le plantea 49 preguntas(en lenguaje poético) sobre la naturaleza del universo. Si se le dejara, a buen seguro que Job respondería diciendo «no lo sé». Muchas de las preguntas comienzan así: « ¿Conoces tú...» (v.33; 39:1-2). Es casi como si Dios amorosamente estuviera bromeando con Job. Le dice: «A buen seguro que sabes» (38:5) y « ¡Dímelo, si en verdad lo sabes todo!»(v.18b).

La moraleja de este interrogatorio de parte de Dios, es demostrar el hecho de que hay ciertas cosas que como seres humanos desconocemos: lo secreto pertenece al Señor Dios nuestro. Esto es particularmente cierto en relación al problema del sufrimiento. Los teólogos y filósofos han debatido durante siglos sobre el problema del sufrimiento y ninguno ha llegado a una solución simple y completa.

Cuando estés sufriendo, no siempre serás capaz de entender el porqué. Dios nunca le dijo a Job por qué estaba sufriendo (aun a pesar de que nosotros sabemos parte del motivo desde el principio del libro), pero sí le dijo que había una buena razón para ello. Mostró a Job que en realidad sabía muy poco del universo y le pidió que confiara en Dios.

El libro de Job no trata tanto de por qué permite Dios el sufrimiento cuanto de la manera en la que debemos responder a este sufrimiento. Para usar un término técnico y teológico, es más teofanía (presencia de Dios en medio del sufrimiento) que teodicea (explicación teológica del sufrimiento).

2. Lo que sabemos

En el pasaje de mañana veremos que Job reconoció que hay algunas cosas «demasiado maravillosas que me son desconocidas» (42:3). Dicho de otro modo, hay algunas cosas que nunca vamos a saber en esta vida. Por otro lado, hay algunas cosas que podemos conocer. « bien que tú lo puedes todo, que no es posible frustrar ninguno de tus planes» (v.2).

Puedes conocer que Dios tiene el control último de todo y que por lo tanto, puedes vivir con la paz y la confianza de que en todas las cosas, Dios trabajará para el bien de quienes lo aman (Romanos 8:28).

Oración

Señor, sé que puedes hacer todas las cosas y que ningún propósito tuyo puede ser frustrado. Ayúdame a tener humildad con lo secreto que no puedo conocer y tener confianza con las cosas que puedo conocer.

Añadidos de Pippa

Pippa añade

Mateo 24:44

«Deben estar preparados, porque el Hijo del hombre vendrá cuando menos lo esperen».

Si Jesús iba a regresar esta noche, no estoy segura de estar listo. Hay tantas cosas que he querido hacer, incluso si solo es acomodando mis armarios durante la pandemia.

Tengo que dejar de pensar en que Jesús no está impresionado por un escritorio ordenado o armarios ordenados, sino por un corazón lleno de expectativa de encontrarlo.

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Referencias

Escritura tomada de La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional TM, NVI TM Copyright © 1999, 2005, 2015 por Biblica, Inc. Usado con permiso. Todos los derechos reservados en todo el mundo.

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